Aunque a primera vista esta pregunta pueda sorprender, son varios los profesionales de la abogacía que piensan que un recién licenciado no debe percibir remuneración en sus primeros meses puesto que la firma ya dedica tiempo y esfuerzo en formarlo.

Aunque a primera vista esta pregunta pueda sorprender, son varios los profesionales de la abogacía, algunos al frente de importantes despachos los que piensan que un recién licenciado en Derecho no debe percibir remuneración en sus primeros meses o año de ejercicio, puesto que la firma ya está dedicando tiempo y esfuerzo en formarlo.

Para muchos no es fácil responder a esta pregunta con total sinceridad y ser al mismo tiempo políticamente correcto ni comprometer la estrategia de recursos humanos del despacho que se representa. Esta es la primera conclusión de un sondeo que ha realizado Expansión.com entre distintos profesionales del sector legal: abogados, responsables de recursos humanos, directores corporativos, directores de asesorías jurídicas de empresa, socios directores… Algunos de los consultados que creen que un abogado junior de primer año no debe cobrar nada, han preferido permanecer en el “anonimato” como condición indispensable para poder usar sus declaraciones.

En contra

A pesar de que las respuestas obtenidas son mayoritariamente a favor del pago a los letrados recién licenciados, es verdad que algunas voces creen que en los primeros meses, o incluso el primer año, de trabajo en un bufete o en una asesoría jurídica interna de empresa sólo se debe percibir compensación en materia de dietas, transportes, formación adicional, etc., pero no por su trabajo. “Ya sé que parece ilógico trabajar sin cobrar, pero la verdad es que cuando un joven abogado recién salido de la Universidad llega a un despacho, no sabe prácticamente nada de cómo funciona esto. ¿Por qué debo pagar por enseñar y formar a un profesional? Bastante que no se cobra al trabajador por esa formación”, explica el socio director de una boutique muy reconocida en el sector legal.

El director de recursos humanos de un importante bufete tiene una opinión parecida al respecto: “nunca podré decir esto públicamente porque me matarían en mi despacho en donde se pagan cantidades astronómicas a los abogados de primer año para captar el talento y que no se lo lleve la competencia -por lo menos antes de la crisis-, pero la verdad es que es bastante absurdo retribuir a un recién licenciado cuando en los primeros meses sólo se dedica a aprender y aporta poco al negocio de la firma. Pasado este momento sí creo que se debe pagar, pero ni de lejos los 30.000-40.000 euros que ofrecemos muchos bufetes”.

Una de las fuentes consultadas que se muestra en contra de pagar al abogado en su primer año de ejercicio y al que no le importa que salga su nombre es Lupicinio Rodríguez, socio director del bufete Eversheds Lupicinio, que considera que “un abogado de primer año debe concentrarse en tareas formativas y de consolidación más que en tareas facturables”. Para Rodríguez, “los planteamientos ‘economicistas’ pueden distorsionar la orientación formativa del licenciado y debilitar la calidad final del producto jurídico”. El socio director añade que en su bufete “se le da, por el contrario, gran importancia a la remuneración en especie -talleres lingüísticos, coaching, supervisión y formación por socios y abogados senior- y a una remuneración fija que cubra dietas e ingresos básicos”.

Por su parte, Luis Delgado de Molina, director del despacho alicantino Delgado de Molina y ex presidente de la Unión Internacional de Abogados (UIA) cree que “un licenciado en Derecho que quiera comenzar "la pasantía" en un despacho, carece de los conocimientos precisos para dicho ejercicio porque en sus estudios universitarios recibe una formación teórica y escasamente (o muy escasamente) práctica. Por ello, es preciso un mínimo de tiempo -que nosotros tenemos calculado entre 4-6 meses- durante los cuales, el pasante recibe del despacho mucho más de lo que el bufete recibe del pasante. Por ello, no de debe cobrar, ni lo hace en nuestro despacho”.

“Pero a partir de ese periodo inicial, apunta Delgado de Molina, el pasante empieza a aportar al despacho su trabajo y sus conocimientos y se va produciendo un equilibrio entre ambas corrientes y, en nuestra opinión y así lo hacemos, el pasante debe cobrar unas cantidades ascendentes conforme al tiempo de trabajo y a las funciones que va asumiendo hasta su consolidación como letrado en un periodo de 18-24 meses. Caso aparte es si se accede con una formación postuniversitaria (máster o posgrado), ya que éstos aportan a la firma desde el principio, con lo que deben cobrar una cantidad en relación con lo que aporta”

A favor

Estas opiniones contrastan frontalmente con quienes no dudan ni un solo instante en que un abogado, por muy de primer año que sea, debe cobrar desde que pone los pies en un despacho. Para Adela García de Tuñón, responsable de recursos humanos de Lovells, “un abogado recién licenciado, como cualquier profesional que se incorpora a una empresa por poca experiencia que aporte, además de recibir formación y adquirir experiencia debe percibir una retribución por su trabajo, porque ellos también aportan valor a la firma y prestan un servicio de calidad a nuestros clientes como parte de un equipo de trabajo”.

Íñigo Sagardoy, socio director de Sagardoy Abogados también cree que “un abogado recién licenciado debe cobrar el primer año si realiza trabajos de abogacía para un despacho, ya tenga experiencia o no”. Sagardoy asegura que “en ocasiones, la visión y valoración de un joven letrado es tremendamente valiosa y no alcanzo a comprender por qué no debe estar retribuida”.

Constanza Vergara, socia y directora corporativa de Pérez-Llorca, considera que "si bien es cierto que en su primer año de ejercicio, el abogado junior se dedica sobre todo a ‘aprender’ más que a otra cosa, nuestra filosofía siempre ha sido, y sigue siendo, remunerarle. Quizá la clave esté en saber sacarle partido al talento de ese abogado, involucrándolo de forma eficiente con supervisión, y conseguir convertirle en un abogado de la casa, en una apuesta de futuro. Por eso no creo que sea discutible el hecho de que se le deba de remunerar”.

Sonia Zunzunegui, Chief Operating Officer de Hammons cree que "un profesional, independientemente de que sea abogado o fontanero debería cobrar, ahora bien, lo que habría que discutir es qué cantidad deberían cobrar. Los despachos durante los tres primeros años de carrera hacen un gran esfuerzo económico para seguir fy prepararles para el desempeño de su carrera, de ahí que crea que hay salarios en el mercado para estos jóvenes que están fuera de la realidad".

Por su parte Esteban Ciria, director de Recursos Humanos de Cuatrecasas, opina que sí deben cobrar los recién licenciados. El tratamiento que debemos darle es el de una inversión en personas que es necesaria para conseguir un buen nivel de excelencia. Esa inversión supone un importante esfuerzo tanto para la Firma como para el joven abogado. Este trabajo y esfuerzo debe, por tanto, compensarse. Otra cosa es el importe concreto de salario de incorporación que se ha incrementado sustancialmente en los últimos años por el incremento de competencia entre Firmas y que puede parecer excesivo".

El socio director del bufete Howrey Martínez-Lage, Santiago Martínez-Lage, también piensa que “los abogados de primer año aprenden, pero también aportan, por eso creo que deben cobrar, aunque relativamente”. Por su parte, Bernardo Cremades, socio director de la firma que lleva su nombre, opina que también se debe pagar, ya que lo de no cobrar pertenece al pasado, a los antiguos ‘pasantes’. Jochi Jiménez, secretario general internacional de HCC Global, también afirma que “en cualquier primer trabajo hay que cobrar y recibir una remuneración acorde. Hay que acabar con esa idea de pasantía gratuita”.

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