Tiempos revueltos en el mundo de la formación. Cuando el paro arrecia y la empleabilidad depende del nivel de cualificación, administraciones y empresas recortan sus presupuestos para la preparación del personal. Una paradoja que está provocando movimientos en el sector. Hay actores que se reinventan, nuevos proyectos que arrancan, al tiempo que otros luchan por su supervivencia.


El recorte de las subvenciones oficiales destinadas a cursos de formación gestionados por sindicatos y patronal ha llevado a sus receptores a plantearse un dilema: reinventarse o desaparecer, tal y como señala Javier Calderón, director gerente de CEOE / Cepyme Formación. “Estaba claro que había que formatear… el problema era cómo hacerlo”, dice. “La idea es transformar el Instituto Superior de Estudios Empresariales, creado en 1993, en una escuela de negocios con programas cortos, superiores y másteres adaptados a las necesidades de los alumnos”, explica Calderón, para quien es la propia Administración la que muchas veces ralentiza el que las escuelas de formación puedan innovar en sus contenidos.

“En relación a los cursos subvencionados, se deben eliminar trabas burocráticas, adaptar la legislación para poder hacer formaciones más personalizadas y flexibles. Y que la legislación se guíe más por criterios de calidad e impacto pedagógico”. “Con su filosofía de hacer más con menos, la Administración está haciendo que las empresas de formación rebajen sus presupuestos para así poder entrar en el sistema de formación subvencionada. Esto es un error, pues está incidiendo directamente en la calidad de los cursos”, alerta. Pero, después de la importante reducción del año anterior, el Gobierno ya ha anunciado otro recorte del 30% en la dotación presupuestaria de los módulos de formación subvencionada, continúa.

El futuro está en la formación personalizada, coincide el director general de Internet Academi, Rodrigo Miranda. El responsable de la recién creada escuela de formación especializada en el entorno Internet, impulsada por la escuela de negocios ISDI, señala: “Los alumnos cada vez buscan mayor especialización. Y quieren hacerlo en áreas concretas”. Miranda opina que a raíz de la actual crisis y de la quiebra de muchos de los anteriores modelos formativos, “el alumno ha asumido la necesidad de responsabilizarse de su propia formación. Y no solo eso, hasta el Ministerio de Educación se ha dado cuenta de la mucha demanda de formación no reglada que existe en España, especialmente en todo lo relacionado con Internet. Las autoridades han percibido la necesidad, evidente, de regular tanto esta formación como las capacidades derivadas de ella”.

Así las cosas, Internet Academi (“100% Internet”) pretende contar “a finales de este año con 80 cursos y 20 programas” especializados en nuevas profesiones. Lo que realmente quiere el alumno, “y sobre todo si se trata de un desempleado”, son “capacitaciones específicas en Internet para conseguir un empleo. Nosotros proponemos que cada alumno elija los cursos que mejor se ajusten a su perfil y empleabilidad”, explica Miranda.

El director general de Internet Academi cree que ha habido un boom de escuelas de formación a rebufo de la actual situación económica. “Históricamente, en tiempos de crisis, lo primero que hace el desempleado es invertir parte de su indemnización o subsidio de desempleo en formarse. Eso hace que aparezca una oferta formativa que no siempre es de calidad. En este sentido, el recorte de las subvenciones oficiales es lo mejor que le podía haber pasado a la formación en España. Con dinero público se han montado negocios que desvirtuaban la formación, ofreciendo en muchos casos productos muy malos y fuera de mercado”.

Para José Lominchar, director general de la recién nacida escuela de negocios Next IBS, presidida por el periodista Manuel Campo Vidal, el nuevo perfil de la formación tiene que ser “real, útil y con proyección de futuro. Estamos ante un modelo de relaciones laborales diferente de lo que han sido en los últimos cincuenta años. Van a aparecer nuevas formas de trabajar y nuevas profesiones, y va a haber que prepararse en esta línea”. Lominchar cree que “hay que orientar al alumnado hacia las nuevas profesiones y darle una visión del mercado internacional, en el que hay una proyección mucho mayor que en el local”.

En contraste con la aparición de estos centros formativos, Jorge Ruiz, secretario general de la Asociación Española de Escuelas de Negocios (AEEN), señala que hay centros que se están planteando el cierre ante el descenso de su alumnado y otros que estudian fusionar sus programas para rentabilizarlos y que ello permita su supervivencia, después de perder entre un 25% y un 40% de alumnos desde que empezó la crisis.

El futuro: preparar materia gris

El Instituto Madrileño de Formación (IMF), una institución formativa que en 13 años ha preparado a más de 80.000 alumnos y ha colaborado con más de 5.000 organizaciones, montó hace un año la primera escuela presencial de parados de larga duración, que forma a desempleados en profesiones demandadas por el mercado laboral. En ese tiempo han pasado por la escuela 400 personas y su índice de inserción laboral del 60%, según IMF.

El director general de la institución, Carlos Martínez, indica que el recorte de las subvenciones a la formación ha tenido su lado bueno y su lado malo. “Por una parte, se ha racionalizado el gasto. Dejando de subvencionar, como hasta el año pasado, cursos para encofradores. Con menos recursos, ahora se ofrecen cursos que son más necesarios, con mayor demanda laboral. El problema es que también se ha recortado, y mucho, el precio de los mismos. Los precios son tan bajos que impiden dar la calidad necesaria”.

El problema viene de lejos, continúa Martínez, porque, “al contrario de lo que sucede en otros muchos países europeos, en España nunca se ha dado una importancia real a la formación de los trabajadores. Por eso nos encontramos con que el 30% de nuestros trabajadores tienen baja y nula cualificación”. Sin embargo, “nos guste o no, esto tiene que cambiar, porque España va a dejar de ser un país que venda mano de obra barata. Vamos a vender materia gris, y la Administración debería concienciar a la gente sobre la importancia de la formación continua. También debería colaborar con la formación estando al tanto de las nuevas tecnologías o explotando nuevos yacimientos de empleo, que los hay”.

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