Sentados muchas horas ante el ordenador, accionando siempre los mismos músculos ante una máquina en la fábrica, o todo el día de pie despachando en un comercio, se pueden contraer muchos problemas de salud. Cada vez más firmas promueven la práctica deportiva con gimnasios en la oficina o en la fábrica y talleres de salud.


Se pueden contraer muchos problemas de salud, que los propios trabajadores pueden contribuir a remediar con ejercicio físico y alimentación adecuada. Cada vez más empresas se están percatando de este binomio y ofrecen a sus empleados gimnasios donde entrenarse y asesoría en cuestiones de salud, además de potenciar actividades externas en busca de un estilo de vida saludable.

“Cada vez más organizaciones empresariales están concienciadas en materia de seguridad y bienestar de los trabajadores, y de las ventajas que tienen para todas las personas y organizaciones los ambientes de trabajo saludables –sostiene Agustín Sánchez-Toledo, gerente de seguridad y salud en el trabajo de Aenor (Asociación Española de Normalización y Certificación)–. Puede parecer increíble en un contexto de crisis como el actual, pero lo cierto es que el tema de prevenir la siniestralidad y promover la seguridad en el lugar de trabajo no ha decaído debido a la crisis. Muchas empresas lo ven muy importante dentro de su esfuerzo por ser competitivos”.

El profesor de Esade Simon Dolan, canadiense afincado en España y autor de libros sobre trabajo, salud y felicidad, arguye que se da un cambio radical de paradigma en la gestión empresarial del siglo XXI. “Antes se ganaba con eficiencia, es decir, produciendo lo máximo posible con los mínimos recursos, y en esa diferencia estaba el beneficio –explica Dolan–. Ahora vivimos en un mundo complejo en el que toca obtener beneficios de modo sostenible, y para eso hay que invertir más recursos para atraer, retener y motivar el talento; el paradigma ya no es la eficiencia, sino la eficacia”. Y en ese contexto, según Dolan, un gimnasio de empresa es una inversión importante para el bien de la plantilla.

Un caso así es la farmacéutica Novartis, que en sus oficinas centrales de Barcelona dispone de un gimnasio corporativo. “Como empresa dedicada al cuidado de la salud, es importante para nosotros asegurar una gestión proactiva del cuidado de la salud, lo que incluye fomentar un ambiente de trabajo en el que se promueva el bienestar de todos los empleados –asegura Francesc Trejo, responsable de seguridad, salud laboral y medio ambiente de Novartis–. Un bienestar físico y mental se consigue con una alimentación saludable, la práctica regular de actividad física y la gestión optimizada de nuestro tiempo”. Su programa Be Healthy (en inglés, sé sano) pretende ayudar a sus empleados a tener un papel activo en la gestión de su salud, a través de cuatro pilares: Move (ejercicio físico), Choose (elegir alimentación sana), Know (conocer cada uno sus cifras de salud) y Manage (gestionar el tiempo).

También es el caso de la cervecera Mahou-San Miguel, que inició en el 2001 su programa de promoción de la salud de sus empleados, que ha recibido premios. Su programa ofrece a los trabajadores, entre otras cosas, el uso gratuito de los talleres de salud (prefieren usar ese nombre y no gimnasio). “En los servicios médicos hemos ido viendo que, aunque las fábricas tienen la tecnología más avanzada, aunque las carretillas estén muy estudiadas, a muchos trabajadores les sigue doliendo la espalda –dice Manuel Palencia, responsable del servicio médico del Grupo Mahou-San Miguel–. En realidad, es un problema de estilo de vida”. Para contrarrestarlo y promover ejercicio regular continuado, ofrecen a su plantilla talleres-escuela de espalda que duran tres días, propuestas de reeducación postural y desde el 2010 stretching global activo.

“Es todo voluntario y fuera de horario laboral, pero la respuesta por parte de los trabajadores está siendo muy buena; ven que les beneficia –explica Palencia–. Tenemos un software que nos permite prescribir a todo aquel que lo solicite un programa de ejercicio físico personalizado. En seis meses de práctica, ya notan mejoría”.

“Por supuesto, es una participación voluntaria –indica Sánchez-Toledo, de Aenor–. En ningún caso se trata de una intrusión, pero las empresas que lo llevan a cabo no han detectado un rechazo por parte del trabajador, sino todo lo contrario”. Aenor ha desarrollado un modelo de empresa saludable basado en la Organización Mundial de la Salud (OMS) –que buscan seguir varias de las empresas que figuran en estas páginas– que consiste en cuidar cuatro escenarios: ambiente físico del lugar de trabajo, ambiente psicosocial (estilo de mando, conciliación de vida laboral y familiar), recursos de salud (actividad física, alimentación adecuada) y participación en la comunidad. Aenor ha realizado, o está por realizar, cursillos en Madrid, Barcelona, Bilbao y Valencia.



Contra la vida sedentaria

En los trabajos de oficina, el lamento es recurrente. “Gran parte de nuestra plantilla pasa horas ante el ordenador, y eso repercute en el sedentarismo”, apunta Silvia Calvet, directora del servicio de prevención propio de la mutua de salud Asepeyo. En el 2009 lanzaron una campaña interna para promover la actividad física de los empleados. “La mayor dificultad es la dispersión de centros; somos 3.500 personas en 179 centros de trabajo, y sólo ocho son de más de 40 trabajadores –cuenta Calvet–. Con esa dispersión, no podemos plantearnos poner un gimnasio en cada centro. Tenemos que basarnos en proyectos formativos”. Tras esa campaña, y otras como Exfúmate (para dejar de fumar, en marcha desde el diciembre del 2004), en los análisis del 2011 se constató un descenso del 11% en el porcentaje de sedentarismo con respecto al 2010, en ambos sexos.

También busca combatir la vida sedentaria la empresa constructora y de servicios Fomento de Construcciones y Contratas (FCC), y por ello tiene programas preventivos del consumo de alcohol y drogas (este es su programa estrella), de actividad física y alimentación saludable, y de riesgos psicosociales, entre otros. “Sin una cultura preventiva no sería posible ninguno de los programas y campañas de la empresa, que persiguen ayudar a los trabajadores a adquirir buenos hábitos de salud”, dice Anna Puigdomènech, responsable de recursos humanos de la delegación Catalunya II de FCC. Este año han iniciado la campaña de sensibilización al constatar el sedentarismo entre los trabajadores (60%). Quien no mueve las piernas no mueve el corazón o Consejos para caminar mejor son algunos de sus carteles.

Contra el sedentarismo, la combinación de ejercicio físico regular y alimentación sana es, en palabras de Manuel Palencia, de Mahou-San Miguel, “prevención y terapia a la vez”. En los talleres de salud de esta cervecera, equipados con máquinas de musculación, se hacen actividades dirigidas como pilates, body balance o stretching. También crearon el Club de la Caminata, para promover la marcha, entre otras actividades. Un estudio reciente del Consejo Superior de Deportes, que entrevistó a casi el 90% de la plantilla de MahouSan Miguel, comparando a trabajadores que participan en el programa con trabajadores que optaron por no hacerlo, detectó que los primeros tenían mejores indicadores de salud.

En su oficina de Barcelona, Novartis dispone de gimnasio con zona de fitness y ofrece clases dirigidas de pilates, ciclo indoor, abdominales, y cross fitgym (que agrupa varias modalidades), entre otras. En su planta de producción de Barberà del Vallès, los empleados disponen también de un polideportivo y un gimnasio. La compañía subvenciona a los empleados en maratones populares. Así, en el último medio maratón de Barcelona participaron 146 colaboradores de Novartis.



La hora de la ‘gimnasia laboral’

La empresa brasileña LaborFit, que en su país organiza actividades para fomentar la actividad física en las empresas, tiene un programa de gimnasia laboral específico. Son ejercicios sencillos, que se ejecutan en el propio lugar de trabajo como “prevención del exceso o de la falta de movimientos y para la corrección de posturas inadecuadas”, según dicen. Sostienen también que en estas sesiones “además de los beneficios físicos, aparecen los beneficios de mejora del clima de la organización y aportan más alegría y disposición para el día a día del trabajo y de la vida cotidiana”. El profesor Simon Dolan, autor del libro La gestión de las personas y talentos humanos en el siglo XXI (ed. McGrawHill), cita este caso “que combina ejercicio físico y buen ambiente de grupo; un equipo flotante de monitores se presenta en la oficina, anima a todos a levantarse y participar en ejercicios sencillos de quince minutos, para los que no hace falta cambiarse de ropa”.

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