Entrevista de "La Contra" de La Vanguardia a Michel Bauwens, pionero de la economía distributiva; preside la Fundación P2P: "Ya no hay centro ni jerarquía: nadie manda ni cobra por dónde está ni por el cargo que ocupa. Todos aportamos un valor a una red de iguales que nos lo devuelve aumentado."


Tengo 55 años: pongo mi pasión y mi saber al servicio de todos. En la red, si regalas en el núcleo del negocio, puedes ganar más en la periferia. Soy belga y exdirectivo de BP. Vivo con mi tribu familiar en Tailandia. Colaboro con Xavi Creus y los ‘commons' de Barcelona.

 

Por qué se inventó el purgatorio?

... Ahora mismo no caigo...


Porque en el siglo XII las ciudades italianas necesitaban dinero para erigir catedrales, pero quien lo prestaba con interés iba al infierno. Así que la Iglesia inventó el purgatorio.

¿Y...?


La red nos relaciona ya de forma no centralizada ni jerárquica para distribuir, consumir y producir bienes y servicios. Y acabará modificando nuestra política y nuestra moral.

Yo no veo tanto cambio ni tan bueno.

Ni bueno ni malo: es imparable. Y va por etapas. Manuel Castells definió la network society, la sociedad en red. En esa fase inicial sólo era de megacorporaciones. Pero el auténtico cambio llegó con el P2P.

Defina P2P.

Peer to peer (de tú a tú: entre pares o iguales). En ese paradigma ya no hay centro ni jerarquía: nadie manda ni cobra por dónde está ni por el cargo que ocupa. Todos aportamos un valor a una red de iguales que nos lo devuelve aumentado.

Suena a mero deseo utópico.

Es la relación real impuesta por la tecnología. Y no es peor que las anteriores, porque crea una economía distributiva en la que nadie se apropia de rentas por su posición o cargo. Son las nuevas reglas del juego.

¿Por qué tienen que ser mejores?

No es fácil ser peor. En clase nos decían que el capitalismo reduce la escasez porque el mercado es el modo más eficiente de asignar recursos a los agentes más productivos.

Aún es la teoría hegemónica.

La realidad es que hoy el capitalismo crea escasez y destruye recursos al pervertir sus propias reglas. Los agentes hacen trampas.

¿Puede ser más concreto?

Los valores hegemónicos incentivan a una multinacional a crear semillas transgénicas estériles y obligar así al agricultor a comprarles semillas cada año: ¿es eso distribuir recursos eficientemente o generar escasez?

Tal vez sea un caso aislado.


Es un patrón de conducta inducido por el sistema. Fíjese en las finanzas: la centralización jerárquica las autodestruye una y otra vez. Por eso surge nuestra economía en red.

Yo no veo que cambien tantas cosas.

Paso a paso. Vivimos el final de la segunda fase: Google, Facebook, Twitter, Flickr... crean una plataforma y millones de personas al usarla le dan contenido y valor. Pero los beneficios que suponen se los apropian en exclusiva esas nuevas corporaciones.

Y veo difícil que renuncien al chollo.


Las está superando el consumo colaborativo P2P. El coche compartido es un modelo aplicable a la vivienda y otros bienes y servicios: la comunidad en red comparte coches y todos se ahorran así un 80 por ciento de parking, seguro, mantenimiento...

Requiere nuevos valores cooperativos.

Los crea. Esa nueva lógica social no privatizada anima a conducir menos y reunirte más con los cercanos. Hacemos menos kilómetros. Un modelo global se aplica de forma local. Ese consumo colaborativo es el paso siguiente al conocimiento colaborativo wiki de Wikipedia y al software abierto.

¿Pero es rentable?

No sólo privadamente, sobre todo colectivamente: es inteligente, porque va a favor de la tecnología. Y rentable también: pagas al programador y luego regalas el programa, pero después ganas mucho más con el servicio al cliente, el seguro, la asesoría...

¿Se gana en la periferia del negocio?

IBM o Red Hat regalan programas que antes les pirateaban y así crean un negocio periférico de 1.000 millones de dólares.

Regalando, regalando... se forran.

Sólo quien sabe aprovechar las nuevas tecnologías. Los autores que ahora lloran por “el robo” de sus derechos también deberían ir a favor de la tecnología y no en contra.

Sudas para componer, escribir o rodar y luego cuatro listos te piratean el sudor.


En el anterior modelo centralizado de derechos de autor, pirateaban los intermediarios. Hoy el autor P2P gana más que antes.

Ya me contará cómo.

Fora de Eixo agrupa a 8.000 músicos que comparten estudios, instrumentos o vehículos. Tienen moneda propia –en Brasil hay más de 500– y luego monetarizan ese valor –ganan dinero– al montar festivales con sus ocho millones de seguidores en red.

Pero un músico no es el banco central.

Gestionar una moneda propia es hoy muy fácil con software gratuito. Y sin salir del avanzado Brasil, comunidades de cafeteros en producción abierta investigan con su red de amantes del café, que les adelantan dinero y son retribuidos en café. Sin bancos.

¿Y sin intereses?

El dinero sale de la comunidad y vuelve a la comunidad sin intermediarios. Ha visto P2P de conocimiento y consumo y avanzamos en la wikiproducción. En Wikispeed, ingenieros de todo el mundo ya han diseñado hasta 24 modelos de vehículo eficiente.

¿Sin cobrar? ¿Y de qué viven?

No tenga prisa por monetarizar y privatizar el valor que usted genera con la red: compártalo y sacará más. Ya hay wikicoche. Se concibió globalmente y se producirá localmente. Pieza a pieza. Ya verá.



De la pela a la moral

Michel Bauwens es el apóstol de la economía distributiva P2P (de igual a igual). La juzga consecuencia deseable e imparable de la tecnología de la red. Y profetiza que también socializará nuestras privatizadas mentalidades. Será estúpido pedir un crédito al banco para coche o vivienda si por muy poco puedes compartirlos en red. Y, si eres ingeniero, preferirás wikidiseñar en red a ir a la fábrica a recibir órdenes. Y de la economía distributiva nacerá la moral comunitaria. En otra era refundadora, la Iglesia logró crédito para erigir catedrales al conmutar la pena del infierno al usurero: inventó el purgatorio. Y, de paso, cupo allí el fornicador. La moral siempre sale del bolsillo.

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