Sin que nadie te acuse de perder el tiempo, algunas actividades que no son estricta labor pueden impulsar tu carrera y ser productivas para tu empresa. Desgraciadamente, la puesta en práctica de estas actividades poco comunes choca en muchas organizaciones con una cultura corporativa que confunde estar con hacer y presencia con productividad.


Por increíble que parezca, hay actividades en tu jornada diaria que no son trabajo en sentido estricto y que, lejos de suponer una pérdida de tiempo, te proporcionan un beneficio profesional en términos de desarrollo, satisfacción laboral o motivación. Resultan además eficaces y productivas para tu compañía.

Entre estas tareas no está el uso compulsivo del correo electrónico y los mensajes de texto. Un estudio reciente de la Universidad de Londres concluye que su abuso reduce en una media de 10 puntos el coeficiente intelectual de quienes caen en estas actividades prescincibles, de modo que esto no te beneficia, como tampoco lo hacen las reuniones ineficaces, sin objetivo ni límite de tiempo. Se pueden considerar no trabajo, pero en modo alguno productivo.

Desgraciadamente, la puesta en práctica de estas actividades poco comunes choca en muchas organizaciones con una cultura corporativa que confunde estar con hacer y presencia con productividad. Prolifera en ellas una especie de empleados multitarea –que es todo lo contrario a la eficacia– dedicados a una aparente actividad frenética que en realidad es sólo un cúmulo de tareas prescindibles sin demasiado valor para la compañía.

* Si te planteas qué puedes hacer en tu trabajo que no sea trabajo, y que además resulte productivo, debes saber que ciertas pequeñas distracciones en la oficina, lejos de ser una pérdida de tiempo, aumentan la productividad. Si la gente hace bien su tarea, no debería preocupar a nadie que existian ciertas distracciones. De este modo, lo último que una empresa debería hacer es establecer una regulación que restrinja las actividades lúdicas en horario de oficina.

Ovidio Peñalver, socio director de Isavia, recuerda los beneficios de parar cada dos horas en nuestra actividad laboral para activar nuestro organismo. Estos cortes incrementan los recursos de energía, que pueden invertirse en pensar. Peñalver sugiere desconexiones breves en la tarea diaria "que te hacen volver al 'aquí y ahora' y te centran para regresar a tu actividad".

A este dominio del tiempo se pueden unir otras sugerencias que harán del no trabajo una actividad eficaz para tí y tu compañía:

* Crea redes. Jesús Vega, experto en recursos humanos, considera que esto es bueno para las compañías y también para los profesionales, que benefician a sus empresas gracias a sus contactos.

Montse Ventosa, socia de Truthmark, recomienda que diferencies tus redes sociales entre las personales y las profesionales, y asegura que es bueno dedicar tiempo de trabajo para contribuir a mejorar tu marca personal y la de tu empresa.

* Cambia el mundo. Vega cree que esta es una responsabilidad de todo profesional: "Se trata de ayudar al entorno y a las empresas en las que trabajamos, influyendo en ellas para que sean más humanas y solidarias".

* Inserta nuevas ideas que provienen del exterior de tu compañía. Vega se refiere a una especie de contaminación positiva que procede de otros sectores y ámbitos de actividad; de otros mundos que no se circunscriben a la empresa. Debes estar al día de los movimientos sociales. En este sentido Ovidio Peñalver sugiere la identificación de tendencias como un reciclaje profesional productivo.

* Dedica unos minutos antes de irte a hacer balance del día. Montse Ventosa cree que "por cada emoción negativa tienes tres positivas". Siempre será un tiempo bien invertido.

No te resignes ni aceptes demasiadas cosas que no te gustan. Apunta cada día en tu agenda las cosas que rechazas. Serás más feliz en tu vida y tu empresa también. Si eres de los que detestan el trabajo que hacen, pensar en determinadas habilidades y competencias que ese trabajo supuestamente odioso potencia en tí puede ayudarte.

Diseccionar las tareas, los momentos y a las personas con las que te relacionas puede llevarte a encontrar algo positivo que te guste de tu trabajo. Analiza cómo se puede enriquecer esa actividad que aborreces. Tómalo como un reto y piensa cómo puedes enfocar esa tarea para tratar de mejorarla.

* No rehúyas la relación con tus compañeros de trabajo. Socializar no tiene por qué suponer una pérdida de tiempo. Come cada día con alguien diferente; no pierdas la oportunidad de dejarte ver.

Montse Ventosa sugiere que intentes llegar cada día a tu puesto por una ruta diferente, pasando por distintos deptartamentos y áreas. Así ampliarás tu red social interna con todas las posibilidades que ello implica.

* En esta línea de la socialización, recuerda que debes saber venderte, y no está de más que tus ideas se conozcan.

Un buen jefe siempre tiene interés en conocer ideas frescas. El líder que sabe gestionar personas quiere conocer a sus buenos empleados. Asegúrate que tienes algo interesante que contar y atrévete: adquirirás confianza y sabrás de paso qué tipo de mandos tienes.

Además, la empresa puede ganar con tus buenas iniciativas y conocer a un fantástico empleado, que puedes ser tú.

Recuerda que socializar en el trabajo es algo intrínsecamente bueno. Repercute en el compromiso y en la productividad y facilita además las relaciones transversales, cada vez más necesarias en las organizaciones.

 

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