La gran firma de consultoría McKinsey está contactando sigilosamente con las mujeres empleadas que dejaron su trabajo años atrás –mayoritariamente para formar familias- para ver si están preparadas para volver al campo laboral. Según The Wall Street Journal, su esfuerzo es un ejemplo más de la tendencia de las organizaciones que se han dado cuenta del talento que han estado perdiendo durante años.

 

Los detalles de la iniciativa, aún en sus primeras etapas, son escasos, y McKisney no ha querido dar más información, excepto declarar que no es una política para toda la compañía. Pero el esfuerzo es una pequeña señal de que al menos algunas compañías están reexaminando alguno de los aspectos más básicos de la vida laboral de las mujeres.

El asunto de la pérdida de mujeres trabajadoras es algo complicado para muchas compañías, particularmente en profesiones altamente cualificadas, como la consultoría o la banca. Tras pasar la veintena en trabajos muy intensos, muchas mujeres lo dejan o se pasan al trabajo a tiempo parcial cuando tienen hijos.

La mayoría de las compañías simplemente asumen las salidas y siguen adelante, pero algunas están empezando a reclutar a esas mujeres con talento que están preparadas para reanudar su carrera. 

McKinsey ha lidiado públicamente con el asunto de la contratación y retención de mujeres. En una entrevista realizada en 2011 por The Wall Street Journal, su Presidente Dominic Barton admitió que las mujeres eran sólo el 25% de las nuevas contrataciones de la consultora, añadiendo que “si se miran los números, no estamos donde deberíamos, así que estamos perdiendo talento”.

Según su propia web, McKinsey tiene 8.000 consultores activos en terreno y 24.000 miembros en su red de ex empleados.

Las otras tres grandes consultoras de EEUU tienen sus propios programas destinados a ex empleadas y trabajadoras actuales. En Bain & Co., supervisan la relación con las mujeres, manteniéndose en contacto con las que dejaron la compañía y promoviendo opciones de trabajo flexible.

Más de 100 mujeres, la mayoría madres, han vuelto a Bain & Co. desde 2000, explica Russ Hagey, Director Global de Talento y Socio de Bain. La empresa dice que más del 80% de sus socias aprovechan los horarios flexibles que les ofrecen.

En Boston Consulting Group afirman que ponen el énfasis en reclutar y retener mujeres, ofreciéndoles opciones de trabajo a tiempo parcial, mentoring y programas de desarrollo profesional. Lucy Brady, que tiene tres hijos, manifestó que ascendió a Socia de BCG cuando trabajaba media jornada, un puesto que ha tenido durante 10 de los 15 años que lleva en la compañía.

Algunas otras empresas tratan de recuperar a ex trabajadoras. Por ejemplo, en Goldman Sachs Group Inc. tienen programas de reincorporación con trabajos remunerados de corta duración destinados a profesionales que no han trabajado en varios años.

En la mayoría de los casos, estas empleadas dejaron de trabajar para tener hijos, asegura Carol Fishman Cohen, Cofundadora de iRelaunch, una consultora dedicada a ayudar a personas a retomar sus carreras. Fishman Cohen es también autora de un artículo en Harvard Buisness Review sobre reincorporaciones. “Las compañías deberían estar ocupándose de esa reserva de talento del mismo modo que se están ocupando de los recién graduados,” dice ella.

Anne-Marie Slaughter, ex funcionaria del Departamento de Estado de EEUU, cuyo ensayo Why Women Still Can’t Have It All (“Por qué las mujeres aún no pueden tenerlo todo”) provocó gran polémica cuando apareció en la revista The Atlantic en julio pasado, afirma que Barton montó un plan para recuperar el talento de las mujeres que se “salieron de la pista” años atrás. “Lo que Dominic Barton me dijo fue, ‘Estas mujeres eran increíblemente inteligentes y perdimos todo ese talento, pero ahora vamos a recuperarlo’,” explicaba Slaughter en una conferencia a finales del año pasado.

Un estudio de 2009 hecho entre mujeres abogadas de Nueva Jersey, coordinado por el Center for Women and Work de la Rutgers University, concluyó que el 29% de las encuestadas dejaron su empresa anterior porque tuvieron “dificultades para conciliar el trabajo con su vida familiar y personal”.

Y en un informe de la propia McKisney en 2010, mujeres miembros de la alta dirección citaban el “síndrome de la doble carga” de conciliar la maternidad y el trabajo como el mayor obstáculo para poder alcanzar los puestos más altos de la compañías.

Sin duda, hacer volver a la actividad a las trabajadoras que han estado fuera del puesto durante años presenta grandes retos tanto para las empresas como para las personas que regresan.

Las que regresan deben adaptarse a un entorno laboral que ha cambiado, con menos estabilidad y con nuevas tecnologías, opina Karen White, Directora del Working Families Program en el Rutgers Center of Women and Work.

Las empresas pueden facilitar dicha transición apuntando a las trabajadoras a sesiones de orientación, dice Fishman Cohen de iRelauch. Sin embargo, es cosa de las propias empleadas ponerse al día con las herramientas de Microsoft, Excel o las redes sociales antes de reincorporarse, dice.

A menudo, el reto más grande al que se enfrentan las mujeres reincorporadas es el de recuperar la confianza en ellas mismas y que se permitan cometer errores. “Las personas que vuelven, especialmente las de mejor desempeño, viven la presión de entrar por la puerta de la oficina y esperar tener el mismo rendimiento que antes,” argumenta Fishman Cohen. En vez de eso, deberían mantener conversaciones honestas con sus jefes para establecer un "periodo de ajuste.”

Los expertos en familia y trabajo a menudo venden a las madres como "managers excepcionales", pero las habilidades desarrolladas cuando se gestiona un hogar no se trasladan necesariamente a la oficina, escribió en un ensayo reciente Rosabeth Moss Kanter, Profesora de la Harvard Business School. “Las responsables de una familia están acostumbradas a vivir rodeadas mayoritariamente por personas que son…  claramente dependientes, incapaces de funcionar completamente por ellas mismas”, decía Kanter. “Pasar tiempo dedicado a la familia con personas de vocabulario limitado no mejora el pensamiento estratégico complejo”.

Victor Cheng, ex consultor de McKisney que actualmente asesora a consultores de gestión en ciernes, recuerda el esfuerzo realizado en Mckinsey a mediados de los 90 para aumentar el número de mujeres socias. Normalmente, las personas con un MBA tardan de 6 a 8 años en convertirse en socias, de modo que las mujeres alcanzan dicha condición al mismo tiempo que están listas para tener hijos. McKinsey ofrecía un camino profesional ralentizado para que las empleadas a tiempo parcial pudieran convertirse en socias, pero la carga de trabajo era tan grande durante su periodo en la firma, dice Cheng que “la broma habitual era decir que trabajar a media jornada seguía significando trabajar 40 horas semanales.”

McKinsey sigue ofreciendo horarios de trabajo flexible para las mujeres, y muchas de sus oficinas disponen de sistemas de orientación para madres. Las nuevas madres pueden apuntarse a un programa de trabajo flexible que las ayude a readaptarse tras la baja por maternidad.

La empresa también ha publicado una guía para madres titulada Portátiles y Canciones de Cuna.


* Kwoh, Leslie. “McKinsey Tries to Recruit Mothers Who Left the Fold”. The Wall Street Journal, 19/02/2013 (Artículo consultado on line el 05/03/2013).

Acceso a la noticia: http://online.wsj.com/article/SB10001424127887323764804578314450063914388.html

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