Frente al 50% de paro juvenil en España, el gobierno ha propuesto una tarifa plana para jóvenes emprendedores y un recorte de los principales gastos fijos para los autónomos. Ambas medidas están enfocadas a potenciar el autoempleo, que abre una vía pero que no resuelve el problema.


Los españoles de menos de 30 años aportan sólo el 7% de los trabajadores por cuenta propia, frente al 14% que suponen en el total de las personas con ocupación, de acuerdo con los datos de la última Encuesta de Población Activa (EPA). La de estimular el autoempleo fue la medida que anunció la ministra de Trabajo, Fátima Báñez, el lunes para hacer frente al desempleo juvenil en España, el mismo día que en Madrid el presidente del Parlamento europeo, Martin Schulz, calificaba de “vergüenza ” una tasa de paro en este colectivo que supere el 50%, como sucede en España. La semana pasada fue la canciller alemana, Angela Merkel, quien expresó su alarma ante las enormes proporciones de este problema español.

La propuesta de la ministra consiste en una “tarifa plana” de 50 euros durante seis meses en las cotizaciones sociales para los menores de 30 años que emprendan un negocio. En el caso de los autónomos, supone una rebaja de unos 200 euros sobre la tarifa normal, con lo que se recorta uno de los principales gastos fijos a los que tienen que hacer frente quienes optan por el autoempleo.

“En las circunstancias actuales no me parece mal, pero es un parche. La recuperación del empleo ha de venir sobre todo por la vía del trabajo asalariado, en el que la tasa española no es de las más altas”, afirma Enric Sanchis, profesor de Sociología de la Universidad de Valencia.

En opinión de Josep Maria Blanch, catedrático de Psicología de la Universitat Autònoma de Barcelona, el autoempleo es una de las salidas para el desempleo juvenil, pero aclara que “no se trata de la panacea; el Gobierno logrará que algunos se animen a dar el paso, porque la bonificación lo hace menos difícil”.

Blanch identifica cuatro posibles caminos para salir del paro. Uno es el de crear el propio puesto de trabajo. Otro es el de la vía más tradicional, del empleo asalariado. Una alternativa que ha reaparecido en los últimos tiempos es la de emigrar al extranjero, que en la España actual se solapa con el retorno de los inmigrantes a sus países de origen, en ocasiones con el pasaporte español. Y una cuarta posibilidad es la de buscar “un refugio”. Dentro de esta última categoría, Blanch incluye varias opciones distintas, como la del joven que vuelve a las aulas, la mujer que regresa al trabajo doméstico de ama de casa, o el hombre que asume ese rol si su cónyuge tiene empleo e incluso el de las personas de más de 50 años que encuentran un puente hacia la jubilación a través de una baja o una invalidez.

Para Antonio Santos, profesor de la Universidad de Valencia, el anuncio de la ministra es “una cortina de humo. Es una más de las facetas de individualización del paro: como no hay empleos, créate el tuyo”. Aboga por reforzar un modelo socioeconómico que genere expectativas para los jóvenes, mediante un crecimiento del sector público que genere empleo en sanidad, educación, bienestar social y ciencia. En la misma línea, Pere Jódar, de la Pompeu Fabra, critica el “eufemismo de decir: mira, yo por ti no voy a hacer nada, te has de buscar la vida. Pero Grecia, antes de la crisis, tenía un porcentaje de trabajo autónomo superior al 50% y eso no la salvó”.

De acuerdo con los datos de la EPA, los trabajadores por cuenta propia suponen el 17,8% del total, porcentaje que en el caso de los menores de 29 años baja hasta el 8,8%. Estas se mantiene bastante estables desde que estalló la actual crisis.

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