La crisis económica mundial lleva a las escuelas de negocio a incluir en sus contenidos casos de organizaciones que han quebrado e incidiendo sobre la responsabilidad y sostenibilidad de las empresas, con el fin de crear directivos más responsables.

Las escuelas de negocios están reaccionando a la debacle financiera poniendo al día sus contenidos y cuestionándose en qué medida sus antiguos alumnos son también responsables de la mayor crisis que ha vivido la economía occidental desde el año 1929. He aquí algunos ejemplos: la McDonough School of Business de Georgetown University, en Washington, imparte la asignatura Crisis financieras del pasado, del presente y del futuro; la New York University estudia la Gran Depresión de 1929; y en la Harvard Business School se ha optado por investigar tres casos concretos: la firma de inversión estadounidense Bear Stearns, la quiebra de Lehman Brothers y la inversión de cinco mil millones de dólares de Warren Buffett en Goldman Sachs.

En Alemania, la Frankfurt School of Finance está cambiando los contenidos de sus programas para hacer hincapié en la cultura del liderazgo en tiempos de desaceleración económica y para afianzar los aspectos éticos de la gestión empresarial. Las escuelas de negocios responden así a la crítica de unidireccionalidad de sus enseñanzas y a la demanda de mayor pensamiento crítico. 'Habrá que modificar los métodos de selección de los candidatos de las escuelas de negocios y de los futuros altos cargos, porque el reto es crear equipos de gestión globales y honestos ', afirma Hermann Simon, profesor de economía, fundador de la consultora Simon-Kucher & Partners, autor y columnista de Manager Magazin. Tiempos revueltos para profesores y estudiantes del mundo financiero.

La China Europe International Business School (Ceibs) registra un incremento de matriculaciones del 40% para el próximo año. Y el Gobierno de Shanghai está buscando expertos financieros extranjeros para sus empresas chinas. Pero, en general, los centros de formación de Europa y EE UU lo tienen más difícil para colocar a sus alumnos. Además, 'el futuro pide directivos en lugar de MBA ', critica el profesor canadiense Henry Mintzberg.

En EE UU, los fondos de las fundaciones de las prestigiosas universidades privadas registran pérdidas y los mecenas brindan menos dinero. Los recién titulados franceses no encuentran trabajo en el sector financiero. Quienes antes querían ser banqueros de inversión o ejecutivos de fondos se orientan ahora hacia la consultoría. Antes de su quiebra, Lehman Brothers era el primer destino de los estudiantes de MBA de la Business School Insead de París. También la entidad bancaria alemana Deutsche Bank era antes una de las primeras salidas profesionales barajadas por los diplomados de Insead. Hoy la actitud es de reserva. 'El 15% de nuestros estudiantes no encontrará trabajo ', afirma Mauro Guillén, de la Wharton School de Filadelfia.

La crisis está obligando a una reflexión sobre los contenidos y también sobre los objetivos. La Universidad de Mannheim, en la que cada año se diploman 500 estudiantes de Económicas ( 'quinientos capitalistas responsables ', dice su rector, Hans-Wolfgang Arndt), se plantea 'formar mejores directivos que los que tiene hoy el mundo: con mayor conciencia de responsabilidad, mayor sensibilidad, mayor capacidad de liderazgo '. No se buscan genios financieros que carezcan de sensibilidad social y visión de futuro. Para el próximo semestre se proyectan seminarios que profundicen en las verdaderas causas de la crisis financiera y analicen sus consecuencias. Martin Weber, catedrático de Banca y Finanzas de la Universidad de Mannheim y director del Institut für Investmentbanking, quiere reflexionar 'sobre los efectos de la globalización del sistema bancario '.

No obstante, 'no se puede tener cursos-crisis durante los ciclos de declive y cursos de euforia y/o exuberancia irracional cuando las cosas van bien, o pensamos que van mejor de lo que van ', subraya el profesor del IESE José Luis Nueno. Según el doctor en administración de empresas por la Universidad de Harvard, la formación en gestión empresarial ya tiene de por sí una tendencia a adoptar rápidamente lo relevante en el mercado en cada momento, incluso corriendo el riesgo de enamorarse de la última corriente. 'No es el caso de esta recesión, cuya magnitud y persistencia es evidente. El problema principal es que es una bestia muy extraña, no sé si la entendemos, y se corre el riesgo de caer en anecdotarios casuales o sensacionalismos, del estilo de lo que escuchamos en todas partes, todo el tiempo. '

Las mejores business schools tratan de inculcar a sus alumnos actitudes nuevas, y formar en aquellas capacidades que permiten detectar los problemas, pero también las oportunidades: analizar la realidad y lograr, de la manera más honesta posible, el fin económico que se persigue.

Pero no se ofrecen recetas. Además, como reconoce José Luis Nueno, muchos profesores no han vivido una recesión. 'Y los que pasaron las últimas están jubilados ', recuerda. No obstante, están las experiencias de otros países. 'Cuando las cosas han ido bien aquí, iban mal en otro sitio. Perú, Argentina o México han vivido ciclos adversos por espacio de decenios. Y la mayoría de los profesores de IESE trabajamos desde hace muchos años con las escuelas que ayudamos a crear en esos países. Tenemos clientes de consultoría en ellos. Y podemos aportar en nuestros cursos de aquí todas esas experiencias a las que hemos estado expuestos. '

Pero las escuelas de negocios no sólo están modificando sus contenidos sino que aprovechan la ocasión para reclutar a los mejores profesionales. 'Cuando la economía se recupere, dispondremos del mejor personal académico ', asegura Mauro Guillén, de la Wharton School de Filadelfia, la más antigua escuela de negocios de una universidad estadounidense.


La llave para el empleo de calidad

La crisis económica está provocando niveles de desempleo que parecían olvidados. Esto implica que para acceder a un puesto de trabajo la competencia entre los candidatos es enorme y por lo tanto el que esté mejor cualificado será el que consiga acceder al empleo. Por eso, frente a quienes alguna vez pusieron en duda la importancia de tener un MBA para ascender en la escala directiva, hoy parece fuera de toda duda que las escuelas de negocios son la puerta de entrada a un desempeño de mayor responsabilidad. Los expertos reconocen que en momentos como el actual son más convenientes que nunca para lograr un mejor empleo. Las escuelas están en permanente contacto con el mundo empresarial gracias a su profesorado y a los múltiples convenios de colaboración. Además, es evidente que su manera de competir es estar pendiente de las tendencias del mercado laboral, para dar cobertura a la demanda de profesionales.

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