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La tranformación de la economía española se refleja también en el poder sindical. La Caixa es la entidad privada que tiene la mayor sección sindical de España por número de afiliados. Un 44% de la plantilla está apuntado a Comisiones Obreras.

La tranformación de la economía española, donde cada vez tienen mayor peso los servicios en detrimento de la industria, se refleja también en el poder sindical. La Caixa es la entidad privada que tiene la mayor sección sindical de España por número de afiliados. Un 44% de la plantilla está apuntado a Comisiones Obreras.

La metalurgia y el textil fueron la cuna de las incipientes Comisiones Obreras en los años setenta, pero hoy este sindicato tiene su sección sindical más poderosa en el mundo financiero, concretamente en La Caixa, donde ha alcanzado la cifra de 10.020 afiliados, un 44% de la plantilla. Por número de afiliados, es la mayor sección sindical de España dentro del sector privado, sin contar la Administración ni las empresas públicas. Sólo Telefónica se le acerca, también con casi 10.000 afiliados a CC.OO., pero con una plantilla mayor: casi 30.000 personas, frente a las 22.700 de La Caixa. Por parte de UGT, destacan las secciones sindicales de Seat (6.000 afiliados) y la de Iberia en el aeropuerto de Barajas (2.000) como las más potentes en número de afiliados, según datos del sindicato.

La situación de La Caixa demuestra que los intelectuales de izquierdas se equivocaron al predecir el desarrollo del sindicalismo. "Alfonso Carlos Comín solía decir que en la banca o en los servicios nunca habría conciencia obrera, que el sindicalismo fuerte crecería en la metalurgia ", recuerda Manel García Biel, quien en 1974 puso en marcha, junto con otras nueve personas, la que está considerada una de las organizaciones sindicales más influyentes. Porque CC.OO. no sólo domina por mayoría absoluta la representación laboral (tiene 253 de los 499 delegados), sino que también ha conseguido una notable representación en los órganos de gobierno de la entidad; se ha adjudicado 12 de los 20 consejeros a los que tiene derecho la plantilla en la asamblea general, tiene dos representantes en el consejo de administración y Manel García Biel forma parte de la comisión ejecutiva.

La influencia del sindicato se explica, en parte, porque sin Comisiones Obreras no habría podido llevarse a cabo la fusión entre las antiguas Caixa de Pensions y Caixa de Barcelona en lo que hoy es la primera caja de ahorros de España. García Biel y Ramon Fàbrega, actual secretario general de la sección sindical, proceden de la antigua Caixa de Barcelona, donde "tanto la dirección como el resto de las fuerzas sindicales se oponían a la fusión", según recuerda García Biel. "CC.OO. cambió el voto en la asamblea y el proyecto se aprobó por los pelos", añade. Desde entonces, el sindicato ha debido afrontar varios retos relevantes, como el apoyo a la expansión de la entidad, que supuso entre otras cosas la introducción de una doble escala salarial, ya eliminada en el último convenio, y que ha permitido crear más de 10.000 empleos en diez años. "El sindicato se ha expandido junto con la entidad, y la gente no tiene ningún complejo en afiliarse a Comisiones porque sus compañeros lo son", dice García Biel. Aunque la presencia del sindicato es bastante similar en todas las comunidades autónomas en las que opera La Caixa y entre todas las categorías laborales, no deja de sorprender que el porcentaje de afiliación es algo mayor en los llamados niveles superiores, los de jefaturas y delegados de oficinas.

"Casi la mitad de la plantilla de La Caixa tiene cargo", apunta Ramon Fàbrega. "Incluso hubo un momento en que pensamos en crear alguna organización para jefes, pero vimos que no era necesario porque Comisiones hace también el papel de sindicato de cuadros", añade. La clave para ello es precisamente la presencia en el consejo de administración, porque ello les da información veraz sobre la situación de la entidad y sobre sus planes estratégicos. "Y eso lógicamente es muy apreciado por los jefes", admiten los responsables de CC.OO. "Y nuestro gran valor es que nunca hemos ascendido gracias a esta posición", puntualizan. "La asignatura pendiente es poder participar también en los aspectos organizativos, en los tribunales de selección de personal y en los criterios de elección de los cargos, para acabar con los nombramientos a dedo", apunta Ramon Fàbrega.

Sus objetivos, según aseguran, son cuatro: asegurar la viabilidad económica de la entidad, defender los empleos, favorecer un clima propicio para el desarrollo profesional y potenciar la función social de La Caixa. "En lo referente a la función social compartimos más el criterio de Ricardo Fornesa (el actual presidente) que el de Josep Vilarasau (el anterior responsable de la entidad)", afirma García Biel, quien rechaza sin embargo que su objetivo sea similar al de la cogestión alemana. "Hay muchos vicios en la cogestión", señala en referencia al escándalo de corrupción de Volkswagen. "Nuestra misión no es dirigir la entidad, sino hacer una oposición crítica y constructiva", añade.

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