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Según un estudio del Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud (Istas) de CCOO financiada por el Plan Nacional sobre Drogas, más de la mitad de los empleados considera tan grave el alcoholismo como la adicción a la cocaína.

- La España de ahora no tiene nada que ver con la de hace unos años. Pocos podían imaginarse hace décadas una oficina en la que no se pudiera fumar, ni la redacción de un periódico sin un redactor jefe frente a un vaso de whisky... Pero de eso ya no queda nada. El humo del tabaco ha desaparecido del mundo laboral hace ya ocho meses y existe un rechazo cada vez más amplio al pitillo en la sociedad. En cuanto al alcohol, pese a la tolerancia social existente, no sólo está prohibido en el trabajo desde hace años sino que hasta los propios trabajadores consideran tan grave el consumo elevado como tomar otras drogas, como cocaína.

Al menos, esto es lo que se desprende de un minucioso estudio realizado por el Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud (Istas) y financiado por el Plan Nacional sobre Drogas, que dirige Carmen Moya. El estudio Percepción y actitud de las empresas españolas ante el alcohol y otras drogas,elaborado a finales del año pasado, se basa en las entrevistas a casi un millar de trabajadores de 326 empresas de distintos tamaños y de seis comunidades, incluida Catalunya.

Además, los trabajadores que han ofrecido su opinión forman parte de distintos estamentos de cada empresa, desde la dirección del departamento de recursos humanos, delegados sindicales de los comités de seguridad y salud en el trabajo hasta miembros de los servicios de prevención.

Según este trabajo, a la pregunta de qué les parece más grave en el ámbito del trabajo, un problema de alcoholismo, o uno de drogas como la cocaína o el tabaquismo, el 52% de los trabajadores señala que tanto el alcoholismo como el consumo de otras drogas son un problema grave en el trabajo, frente a un 31% que considera el consumo de drogas ilegales como lo más grave o el 16% que opina así del alcoholismo.

¿Por qué? Hasta el 86% de los entrevistados considera que el consumo elevado de alcohol está relacionado directamente con el absentismo, y casi la misma proporción de trabajadores lo relaciona con el consumo de drogas y la no asistencia al trabajo.

Asimismo, el 48% apunta al alcohol como causante de los accidentes laborales y el 41% estima que quien bebe no rinde como debiera o disminuye notablemente la actividad que diariamente realiza. Es curioso comprobar cómo estas mismas razones son esgrimidas por casi el mismo porcentaje de encuestados cuando se refieren a trabajadores drogodependientes.

Entre el 65% y el 68% de los entrevistados considera que tanto el consumo excesivo de alcohol como el de otras drogas resulta perjudicial para la salud del trabajador que las toma.

Esta serie de respuestas señala a todas luces que en los últimos años la percepción que los trabajadores tienen del alcohol ha cambiado y que el abuso de éste es considerado no sólo perjudicial para quien lo consume sino para el resto de compañeros que ven que hay más posibilidades de que se produzca un accidente laboral o ven incrementada su carga de trabajo al disminuir la del consumidor. Tanto ha cambiado, que equiparan a un alcohólico con un drogadicto, algo impensable hace unos años, sobre todo en un país en el que tomar alcohol es un acto social ensalzado.

Precisamente esta tolerancia social es la que, a juicio de casi el 60% de los preguntados, hace que la empresa no intervenga frente a los casos de empleados que consumen alcohol en exceso. Un 36%, por su parte, estima que la empresa no hace nada sencillamente porque ésta considera que es un problema del trabajador y que debe solucionarlo por su propia cuenta.

Sin embargo, la mayoría de los trabajadores reclama que las empresas intervengan y cree que la mejor manera de hacerlo es desde la prevención. Seis de cada diez encuestados creen que las empresas pueden combatir los abusos de alcohol, otras drogas y tabaquismo mediante actividades de formación sobre estos hábitos.

De hecho, señalan que en aquellas empresas en las que se han desarrollado programas de prevención se obtienen resultados muy positivos. El estudio indica que el 53% de los trabajadores que han seguido programas de rehabilitación ha conseguido superar la adicción y ha seguido trabajando, el 46% en el mismo puesto que ocupaba.


Ahora, a por la bebida con grado

El Ministerio de Sanidad tiene previsto presentar antes de que acabe septiembre su propuesta para reducir el consumo de alcohol entre los jóvenes, uno de sus principales retos tras la batalla que está llevando a cabo contra el tabaquismo. Sanidad, y más en concreto la ministra Elena Salgado, considera completamente irracional la permisividad que la sociedad tiene sobre el alcohol y que inevitablemente se traslada a los jóvenes: cada vez empiezan a beber antes y en mayor cantidad. Por lo pronto, unificará la venta de alcohol a menores a los 18 años y propondrá una serie de medidas para evitar que los menores tengan acceso al alcohol, algo que, sin embargo, ya estipulan numerosas comunidades y ayuntamientos, aunque con poco éxito.

Acceso a página web del ISTAS: http://www.istas.net

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