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En los años 90 la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) se impuso el reto de eliminar las barreras arquitectónicas. Ahora inicia una experiencia pionera: ofrecer asistentes personales a los estudiantes dependientes con discapacidades físicas graves.

En la década de 1990 la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) se impuso el reto de eliminar las barreras arquitectónicas. Ahora el campus de Cerdanyola inicia una experiencia pionera: ofrecer asistentes personales a aquellos estudiantes dependientes con discapacidades físicas graves. Otro objetivo para el próximo año es abrir un centro de recursos tecnológicos.

La prueba piloto empezará en enero y la previsión es invertir 350.000 euros en la contratación de 10 asistentes personales. Se trata de una iniciativa conjunta del Instituto Catalán de Asistencia y Servicio y Servicios Sociales, del Departamento de Acción Social y Ciudadanía y de la Fundación Autónoma Solidaria. Hasta ahora, admite la presidenta de la Fundación Autónoma, Begoña Navarrete, "algunos de estos estudiantes con discapacidades graves se quedaban fuera o dependían siempre de un familiar o amigo; sus posibilidades estaban muy limitadas". Con el nuevo proyecto se les quieren dar algunas facilidades "para que puedan tener una vida más independiente fuera del ámbito familiar".

El asistente personal es una figura de nueva creación. Según Navarrete, el perfil que más se adapta "es el de trabajador social, pero en la universidad daremos una formación específica porque su tarea será distinta, acompañará al estudiante en su vida laboral, educativa y de ocio". En otras palabras, señala la coordinadora del proyecto Montse Fernández, "el asistente personal será las piernas, las manos del estudiante, podrá desde ayudarle a comer hasta acompañarlo a la biblioteca para coger un libro". A juicio de Fernández, serán de vital importancia "las habilidades comunicativas" de esta nueva figura, porque "la relación entre asistente y estudiante será muy directa".

En estos momentos en la UAB estudian ocho jóvenes con discapacidades físicas y que necesitan de la ayuda de otra persona para sus quehaceres cotidianos. La Autónoma contratará a los asistentes, pero serán los estudiantes quienes "seleccionarán a su asistente personal y decidirán y pactarán la ayuda", explica Fernádez.

En opinión del rector de la UAB, Lluís Ferrer, con este proyecto se "dará un salto cualitativo". A principios de la década de 1990, la Autónoma fue "pionera con el PIUNE [el Programa para la Integración de los Estudiantes con Necesidades Especiales] que tiene un importante componente de solidaridad". En el PIUNE los voluntarios son los que realizan tareas de apoyo hacia los estudiantes con discapacidad. El programa también establece pautas para el profesorado y personal de la universidad y orienta a los estudiantes.

El centro de recursos tecnológicos será la segunda parte del plan previsto para facilitar la vida a los estudiantes con discapacidades: sintetizadores de voz, frecuencias moduladoras, aparatos que limpian el sonido, ratones que funcionan exclusivamente con un dedo o con la cabeza... El centro, que su ubicará en uno de los edificios más modernos del campus, la hemeroteca, dispondrá de todo eso y el objetivo es dejarlos en préstamo a los estudiantes para que éstos no tenga que trasladarse de un sitio a otro. El presupuesto para el nuevo centro será de 62.000 euros.

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