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La Universitat Pompeu Fabra (UPF), candidata a hacerse con un trozo de la tarta de la ampliación de las plazas para cursar Medicina se postula como la mejor situada para cumplir con los requisitos exigidos.

Las conclusiones del grupo de expertos al que la Generalitat encargó un estudio sobre la conveniencia de aumentar las plazas para cursar Medicina no solo se refieren a la necesidad de doblar la oferta en ocho años, de las 823 actuales a 1.600, sino también a la ineludible necesidad de abordar la cuestión de "cómo se forman" los futuros profesionales. Hay que "generar un perfil de profesional médico actualizado" y adaptado a las transformaciones sanitarias y sociales, sostienen. La Universitat Pompeu Fabra (UPF), candidata a hacerse con un trozo de la tarta de la ampliación (junto con las cuatro que ya disponen de facultad y la de Girona) se postula como la mejor situada para cumplir con los requisitos exigidos.

El doctor Josep Eladi Baños, vicerrector de la UPF, uno de los artífices de la propuesta de la universidad, es de la opinión que la tarea que propugnan los expertos en su informe es "más fácil de acometer en unos estudios de nueva creación que en las facultades ya establecidas, donde hay muchos intereses creados durante años y resistencias a cualquier tipo de reforma", asegura. Él dice saberlo porque ha pisado durante dos décadas las aulas donde se preparan los médicos.

El proyecto de estudios de Medicina de la UPF, que reclama poner en marcha desde 1998, se asienta en la premisa de que "el impacto de la biología molecular o la terapia génica, por poner como ejemplo dos grandes innovaciones, no ha tenido repercusión en la carrera tradicional", afirma el vicerrector. En su opinión, esas novedades están llamadas a cambiar la faz de los estudios, como ya ocurriera hace un siglo con la aparición de la farmacología.

En los planes de estudios convencionales, la bioquímica "es una asignatura marginal, cuando en el futuro va a ser necesario un buen conocimiento de esa disciplina para poder utilizarla con sentido en el desempeño de la profesión", añade.

PERSONAS, NO ENFERMEDADES

Baños propugna "un modelo donde se enseñe no a tratar enfermedades, como ocurre ahora, sino personas", o sea, que no descuide los aspectos psicosociales. Un médico debe saber, por ejemplo, "cómo dar una mala noticia", detalla.

El vicerrector también es de la opinión de que hay que procurar a los futuros profesionales "una buena formación en salud pública, porque no es lo mismo ejercer la profesión en el área urbana de Barcelona que en la Garrotxa a la hora de plantarse ante un paciente que fuma y averiguar por qué lo hace y cómo puede dejarlo. Esto no se enseña hoy en las facultades", lamenta.

Tampoco cree adecuado que los alumnos inviertan la mayor parte del tiempo de los tres últimos años de la licenciatura en las prácticas hospitalarias, cuando lo deseable sería que lo compaginaran con su presencia en los centros de asistencia primaria, "a los que acude un elevado porcentaje de la población que nunca ha ido al hospital. Hace falta mucha práctica asistencial primaria", diagnostica.

Geli guarda algunas balas en la récamara. Lo que ella llama "el perfil transfronterizo" de los estudios, alimentado por las antiguas y estrechas relaciones con las facultades de Medicina de las universidades francesas de Montpellier, Toulouse y Perpinyà, que conferirían un caracter distinto al título. O las fructíferas experiencias en medicina de familia tejidas en la red de hospitales comarcales de la demarcación. Nada de ello se puede ignorar, dice.

COLEGIO DE MÉDICOS

Como tampoco puede obviarse que la lógica de la rivalidad le lleve a recordar que la UdG también oferta la carrera de Biología, como su competidora barcelonesa, y que llegado el momento ellos también están dispuestos a proporcionar nutrientes biomédicos a la formación de los profesionales. Los actuales, pertrechados bajo el paraguas del Colegio de Médicos de Girona, también empujan fuerte y "reclaman poder tener una facultad para desplegar su actividad formativa", anuncia la rectora. En cualquier caso, a la hora de distribuir las plazas entre los que aspiran a beneficiarse de la ampliación de la oferta, los expertos preguntados por la Generalitat no se han limitado a pedir más estudiantes y un nuevo perfil formativo. Previenen, igualmente, de la posibilidad de que en 10 años se produzca la situación contraria: haya un exceso de profesionales y convenga redimensionar la oferta. ¿Cómo preparar el terreno? "Haciendo que las universidades adopten fórmulas de contratación del personal que precisen ajenas al funcionariado", responde uno de los autores del trabajo.

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