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Entrevista de Cinco Días a Imma Tubella, Rectora de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC): "Está demostrado que el reloj no es un buen indicador para mirar la calidad de un trabajo, pero la realidad es que todo el mundo sigue haciéndolo."

Imma Tubella dirige la única universidad a través de internet que hay en España. Desde su mirador privilegiado ve un país a la cola en nuevas tecnologías, donde la escuela y las empresas van a remolque de la vida personal.

En 1994, cuando todavía muy pocas personas estaban familiarizadas con el correo electrónico, nació la Universitat Oberta de Cataluña (UOC), y con ella la posibilidad de obtener diplomaturas y licenciaturas a través de internet. De una primera prueba piloto de 200 estudiantes se ha pasado a los 47.000 que tiene hoy. La media de edad del alumnado es de 32 años y el 90% compatibiliza sus estudios con la vida laboral. Imma Tubella (Barcelona, 1953), una de las pocas mujeres rectoras que hay en España, dirige las riendas de la universidad desde diciembre de 2005. Desde 1984, su trayectoria profesional había estado vinculada a la Corporación Catalana de Radio y Televisión (CCRTV). Entre 1999 y 2003 fue vicerrectora del centro de educación superior que ahora dirige.

¿Por qué hay tan pocas rectoras en un mundo que es cada vez más femenino?

Es cierto, hay muchas mujeres en la universidad, pero cuando miras la proporción de catedráticos según el sexo, ves que el 90% son hombres, y para poder ser rector hay que ser catedrático. En profesores de base la proporción es 50% y 50%, y en profesores titulares ya predominan los hombres, que son el 70%. Es decir, que a medida que miras escalas superiores la proporción de mujeres es menor. La universidad todavía es un mundo de hombres, en el que cuesta mucho equilibrar la vida personal y la laboral. También influye que las prioridades de las mujeres no son las mismas que las de los hombres. No nos interesa tanto el poder como la influencia y no renunciamos a la conciliación, mientas que los hombres son capaces de sacrificarlo todo. En mi caso, no he luchado para ser rectora y volveré a ser profesora e investigadora con mucha ilusión.

¿Significa eso que para llegar a donde está no ha tenido que renunciar a la conciliación?

Tengo dos hijos y mi lucha siempre ha sido que no fijáramos las reuniones a las siete de la tarde. La conciliación va de la mano de la flexibilidad de horario.

¿Cuál cree que ha sido la clave del éxito de la UOC?

Detectamos una necesidad de formación para gente que trabajaba, normalmente de mayores de 30 años. En España sólo hay un 13% de titulados universitarios, es una cifra baja, porque lo que hay es mucha gente que ha empezado una carrera universitaria, pero no la ha acabado. En la actualidad, todas las comunidades autónomas pierden universitarios menos Cataluña, porque la UOC tiene 47.000 estudiantes que recogen el abandono de carreras. Sobre todo hay muchas mujeres que lo dejan y luego quieren volver. La UOC es la tercera universidad española por número de alumnos.

¿Es una buena opción para acometer la formación de directivos?

Nuestro modelo es ideal para formación de posgrados, nuestra flexibilidad y asincronía permiten una formación continua compatible con la vida laboral. En general, el e-learning es muy buena solución para estos casos. Tenemos acuerdos con 110 empresas asociadas con programas para que sus trabajadores acaben las asignaturas que tienen pendientes. El no haber acabado los estudios universitarios genera mucha frustración.

A los alumnos de 18 años que entran en la universidad les debe parecer atractivo su modelo. ¿Tienen mucha demanda de este segmento?

El haber adoptado las nuevas tecnologías es una cuestión generacional. Ahora nos encontramos con que el 27% de nuestros estudiantes son menores de 25 años, alumnos que deberían estar en la universidad tradicional. Pero ocurre que este perfil de alumno se encuentra más a gusto con nuestra metodología que tomando apuntes en una clase magistral. Son el resto de las universidades las que deberían trabajar para resultarles más atractivas.

¿Está igualmente considerado un posgrado en la UOC que otro conseguido presencialmente en alguna escuela de negocios?

Sí, claro que sí; la enseñanza a través de internet funciona y tiene muchísimas ventajas. Puede ser una enseñanza de mucha calidad. El Espacio Europeo de Educación Superior señala un tipo de modelo que se acerca mucho al de la UOC. El resto de universidades, las tradicionales, tendrán que adaptarse; nosotros somos así desde el principio. Lo que sí que es cierto es que es más fácil partir con este planteamiento que acometer reconversiones. Las reconversiones son siempre difíciles.

El teletrabajo no está alcanzando la penetración que se esperaba. ¿Cree que se acelerará el cambio en los próximos años?

El problema para la implantación del teletrabajo es que requiere paralelamente un cambio cultural en las compañías. Teletrabajo no es que la empresa te deje estar un pequeño porcentaje de tu tiempo de trabajo en casa haciendo algo concreto, es cambiar el modelo e implantar uno de trabajo por objetivo. No se deben controlar las horas que dedicas, sino si lo consigues o no. La clave es la flexibilidad, y se sabe que con flexibilidad los empleados trabajan mejor. Está demostrado que el reloj no es un buen indicador para mirar la calidad de un trabajo, pero la realidad es que todo el mundo sigue haciéndolo, porque los empresarios no confían en los trabajadores, y menos en el sur de Europa.

Junto a su equipo realizó un trabajo con el que pretendían analizar los cambios producidos por las nuevas tecnologías. ¿Cuáles han sido las principales conclusiones?

La primera es que la división entre los que no utilizan la red y los que sí la emplean no es económica ni educativa, es una cuestión generacional. No hay más que ver los hábitos y usos de la inmigración. Los locutorios del Raval barrio del centro de Barcelona con un alto porcentaje de inmigrantes están llenos de cámaras y de ordenadores con Skype que permite hablar por teléfono a través de internet para hablar con sus familiares en su país de origen, y allí hay locutorios comunitarios siempre llenos.

¿En qué campos de la sociedad ha influido más internet y las nuevas tecnologías y en cuáles menos?

La manera de ver la tele, por ejemplo, ha cambiado radicalmente. El 17% de los internautas ya no veía la tele como hasta ahora en 2003. Lo sorprendente es que es en la escuela donde menos ha influido. El 90% de los de 15 o 16 años son internautas y no tienen ningún interés en una clase de informática donde no les pueden enseñar nada que no sepan. Lo que habría que hacer es buscar la manera de integrar internet en los currículums de los alumnos y no tener un aula con ordenadores donde los alumnos se pueden conectar igual que en casa.

¿Y en la empresa?

El problema es que en España, y sobre todo en Cataluña, el tejido empresarial está formado por microempresas, donde internet no está incorporado de verdad a la cultura empresarial. Tienen una página web, pero no hacen nada con ella; otra vez pasa lo mismo, que no han integrado internet en sus procesos. En general, el diagnóstico para todos los campos de la sociedad es que la gente lo utiliza mucho, pero que no acaba de integrarse en los procesos. Pensábamos que íbamos a encontrar más cambios y la conclusión es que los cambios están en las personas, pero en mucho menor grado en las empresas. Quizá el campo que está intentando adaptarse más es la publicidad.

Se supone que los directivos están todos familiarizados con internet.

Es sorprendente, pero todavía quedan muchos mayores de 40 años que no saben moverse con agilidad en el mundo de las nuevas tecnologías. Todavía hay alguno al que su secretaria le imprime los e-mails y después los contesta ella. Parece que entre el norte y el sur de Europa hay línea divisoria y por debajo quedamos España, Italia, Portugal y Grecia.

No puede haber en este retraso un componente cultural, que seamos más propensos a otras formas más tradicionales de comunicación...

No, no es una cuestión cultural, es una cuestión de falta de políticas en este sentido. Los políticos hablan mucho, pero faltan acciones concretas que permitan a la gente a subirse al mundo de las nuevas tecnologías. Seguimos con las mismas rutinas de la sociedad industrial.

En el resto de España, ¿qué implantación tiene la UOC?

Tenemos 7.000 alumnos, pero creemos que influye mucho el precio de la matrícula. En Cataluña estamos subvencionados y tenemos un precio público. En el resto de España, el precio es privado, pero estamos intentando llegar a acuerdos para cambiar y que sea también precio público. Esta diferenciación por comunidades autónomas no tiene ningún sentido.


Alumnado internacional e interés por la empresa

Ciencias Empresariales es la carrera más demanda entre los estudiantes de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). En el último curso, 8.380 alumnos cursaron esta especialidad, seguidos por los 3.952 que optaron por Psicología y los 3.730 que se matricularon en Derecho.

La UOC tiene alumnos en todo el mundo. Colombia es el país de América donde más estudiantes han optado por realizar sus estudios a través de internet (144), seguido de México (con 71 alumnos) y de Estados Unidos (con 29). En Europa, Andorra (330) y Alemania (87) son los países con más alumnos. En Asia tiene 27, mientras que en África, el continente en el que cuenta con menos estudiantes, tiene 8 matriculados.

Los alumnos de la UOC siguen las clases por internet, pero, igual que en otras universidades a distancias, sus exámenes son presenciales.

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