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Según datos de Randstad, las mujeres con estudios básicos tienen menos reparo a tener hijos y concentran casi el 39% de nacimientos. Los expertos alertan del riesgo que comporta supeditar la maternidad a la situación profesional de la mujer.

La crisis influye incluso a la hora de afrontar decisiones tan personales como la de tener un hijo. El paro ha truncado los planes de muchas trabajadoras que querían ser madres y han visto mermados sus ingresos. Y para las que han conservado su puesto, el miedo a perderlo o a no promocionar ha hecho que muchas pospongan la maternidad hasta mejores tiempos.

Los últimos datos oficiales indican que la recesión ha incidido en la natalidad española en el 2009, reduciéndola un 5%. Según un estudio de Randstad, la situación laboral de la mujer es uno de los principales factores: por ejemplo, sólo un 3,65% de los nacimientos tienen a una madre que ejerce su profesión en la dirección de empresas o en la administración pública. Es decir, las mujeres con mayor responsabilidad o cuya carrera profesional ha sido más larga hasta adquirir un puesto estable están menos predispuestas a tener hijos o los tienen más tarde, ya que no quieren arriesgar sus logros profesionales por la maternidad. Por el contrario, las mujeres con estudios básicos tienen menos reparo a la hora de tener familia y concentran el 38,88% de los nacimientos, frente al 28,05% de las mujeres con estudios medios y el 28,38% de las profesionales con estudios superiores.

"Muchas mujeres están programando la maternidad según su carrera profesional y eso es un error que acaba generándoles una gran neurosis, primero para no tener hijos y después para intentar tenerlos a toda velocidad en una edad en que comienza a serles difícil", lamenta Nuria Chinchilla, directora del Centro Internacional Trabajo y Familia de Iese. Chinchilla cree que lo ideal sería que las profesionales fuesen madres al principio de su carrera, "cuando son jóvenes y tienen fuerza para todo, y cuando la maternidad les puede ayudar a desarrollar capacidades muy positivas para su vida profesional".

Maria ÁngelesTejada, miembro del Consejo Ejecutivo de Randstad y presidenta de la Fundación Internacional de la Mujer Emprendedora (Fidem), también considera un error supeditar el momento de la maternidad a la situación profesional y recuerda que lo que debe primar es la situación personal. "La decisión de tener un hijo debe basarse en un acuerdo de la mujer con su pareja, y ambos deben negociar en qué momentos de sus respectivas carreras van a sacrificar más tiempo para cuidar a los hijos", explica. En este sentido, Tejada advierte que la mujer "tiene que tener claro que tener un hijo es un trabajo de dos, y no asumir que por el hecho de ser madre va a tener que abandonar su carrera: somos muchas las mujeres que no por tener hijos hemos renunciado a nuestro desarrollo profesional". Sin embargo, según una encuesta del CIS, el 58% de las españolas cree que el hecho de tener hijos es un obstáculo para la vida profesional de la mujer, pero sólo un 1,7% cree que esto represente un problema para la trayectoria laboral del hombre.


ENTREVISTA a Anna Castellví, trabajadora y madre
"Tener niños era mi prioridad"

Anna Castellví, de 45 años, llevaba cinco trabajando en su empresa, PepsiCo, cuando nació su primera hija. "Nunca penséen esperar a un momento concreto de mi carrera para ser madre: simplemente decidimos tener hijos al sentirnos preparados y muy ilusionados por ello. En aquel momento era la prioridad y si esta decisión hubiese supuesto un vuelco en mi carrera profesional hubiese cambiado de compañía. Sin embargo no ha sido necesario: al contrario, me he sentido apoyada". Tres años despuéstuvo a su segundo hijo, y poco despuésllegaron gemelos. Compaginar el cuidado de cuatro niños de 14, 10 y 7 años con su puesto de responsable de estrategia de ventas no es fácil, pero ser madre ha influido positivamente en su trabajo. "Hay aspectos que me he visto obligada a desarrollar: la serenidad, la resistencia a la presión, la empatía, el positivizar mensajes, priorizar… Ser madre, y todavía más de familia numerosa, te desarrolla profesionalmente", asegura. Aunque al principio temió que ser madre repercutiera en su promoción profesional, Castellví consiguió un ascenso incluso mientras estaba en periodo de reducción de jornada. Sin embargo, ha tenido que renunciar a algúnproyecto por rechazar la movilidad geográfica. "Es una elección y hemos de tener la madurez necesaria para asumirla", apunta.

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