Noticias de las organizaciones asociadas

Este es el espacio dedicado a las noticias relacionadas o que generan las organizaciones asociadas a la Fundació Factor Humà

La University Industry Innovation Network (UIIN) ha celebrado en Cosmocaixa Barcelona unas jornadas coorganizadas por la Asociación Catalana de Universidades Públicas y Obra Social "la Caixa" donde reúne a todos los actores implicados en el necesario cambio de mentalidad que rompa las barreras entre empresa y universidad.


Se buscan claves constantemente para fomentar la innovación, sin reparar a veces en que hay que ir hasta la base: la educación. La universidad puede constituir una de las mejores armas para generar crecimiento económico y no sólo para estudiarlo. Pero, a menudo, sus conocimientos se quedan sólo en eso. Para evitarlo, existen asociaciones como la University Industry Innovation Network (UIIN), una red de académicos y profesionales de la empresa que quieren mejorar, precisamente, las relaciones entre universidad -donde se genera una gran parte del conocimiento- y la industria, que lo lleva al mercado en forma de productos que en mayor o menor medida cambian nuestra vida.

La UIIN ha celebrado en Cosmocaixa Barcelona unas jornadas coorganizadas por la Asociación Catalana de Universidades Públicas y Obra Social LaCaixa donde reúne a todos los actores implicados en el necesario cambio de mentalidad -mutuo, por cierto- que rompa las barreras entre empresa y universidad.

Se trata, coinciden todos, de encontrar sinergias entre dos mundos diferentes -en tiempos, objetivos y metodologías- que cada vez están más conectados. 'Spin off', incubadoras y proyectos conjuntos resumen todos los esfuerzos para crear una relación más fructífera que avance hacia una sociedad del conocimiento más competitiva. La crisis relegó esta intención europea a un segundo plano pero la UIIN la vuelve a colocar en el foco. ¿Y si fuera ésta la clave para no volver a caer?

Por difícil que a veces parezca, existen algunas soluciones que pueden ayudar a crear un mejor escenario para la innovación colaborativa. ¿Próximo reto? Que además de relacionarse empresa y universidad, lo hagan a largo plazo y no sólo para proyectos individuales.

Aprovechar el Programa Marco


Como apunta Matthias Kaiserswerth, vicepresidente de IBM Research Zurich, los proyectos del Programa Marco de la Unión Europea y del Horizonte 2020 «pueden ser una buena oportunidad» para empezar colaboraciones en tiempos «cómodos», de uno a tres años. «De hecho, en IBM éramos autosuficientes pero estos proyectos del Programa Marco nos parecieron un incentivo perfecto para colaborar». En ellos, se tiene la ocasión de cooperar con entidades públicas, como universidades, y privadas, como empresas, en busca de un objetivo común y con financiación europea que garantiza la actividad de diversos investigadores por un periodo de tiempo determinado y establecido de antemano.

Ajustar tiempos y riesgos


Uno de los principales problemas de la colaboración entre industria y universidad son los diferentes 'timings' que suelen tener. «Mientras la industria quiere resultados en menos de un año, la media es realmente de tres», apunta Jesús Ruiz, director de Open Innovation de Banco Santander, una entidad que se compromete en la creación de ese ecosistema colaborador gracias a proyectos como el del centro tecnológico mixto COM (Centre for Open Middleware), creado en 2011 junto a la Universidad Politécnica de Madrid, Isban y Produban, que tiene como objetivo desarrollar un entorno de código abierto para que lo usen desarrolladores de software en el ámbito bancario pero también de otros sectores industriales.

Ruiz explica que, además, universidad e industria toman diferentes riesgos: «La industria los quiere minimizar pero la investigación es imprevisible, variable y especulativa».

Profesionalizar la transferencia


Grit Krause Juettler, de la Universidad de Dresden, apuesta por la profesionalización de los roles de transferencia tecnológica. «El escenario colaborativo debe contar con alguien que asuma el rol de moderador, de conductor, de ejecutor, de miembro de apoyo y de traductor», detalla, si bien indica que no tiene que reunir todas esas características una sola persona sino que pueden ser diversos miembros del equipo. «Lo que hace trascender la barrera entre el sistema económico y el científico son estos roles 'bisagra'», comenta Krause.

Abajo los prejuicios

Si una palabra aparece en prácticamente la totalidad de los discursos de las jornadas es «prejuicio». Seguramente por ellos la colaboración industria-universidad no ha sido fructífera ni continuada hasta el momento. Pero se pueden derribar. La clave está en la comunicación.

«Las universidades deben prestar mucha más atención a lo que requiere la industria», opina Humberto Merritt, del National Polytechnic Institute de México. «Y la industria debe tener menos prisa y ser más flexible con los tiempos, lo que en tiempos de crisis es más difícil porque sólo quieren solucionar sus problemas comerciales», comenta Agatino Nicita del Istituto di Tecnologie Avanzate per l'Energia, de Messina (Italia).



'El mundo es nuestro laboratorio'


Aunque lo de IBM siempre ha sido la innovación, la colaboración no se ha convertido en imprescindible hasta hace un par de décadas, cuando la multinacional se ha comprometido con la cooperación con otras instituciones, públicas y privadas, que resulta valiosa para ambas partes. «Sabemos que el progreso en el conocimiento se da por la colaboración», apunta Matthias Kaiserswerth, vicepresidente de IBM Research en Zurich, un laboratorio de investigación de IBM -el primero de la firma en Europa- que se creó en 1956 y que desde 2006 dirige quien fue investigador del centro. «Cuando empecé, colaborábamos muy poco pero ahora compartimos hasta una sala blanca con el Swiss Federal Institute of Technology de Zurich (ETH)». En el momento de su creación, la necesidad de renovar las instalaciones y la dificultad para encontrar financiación fue la clave para unirse a ETH. Ahora, la colaboración se ha expandido y ya cuentan en su cartera con 90 instituciones de todo el mundo, entre las que se encuentra el Barcelona Supercomputing Centre. «El mundo es nuestro laboratorio», explica Kaiserswerth sobre una compañía que ya cuenta con 12 centros de investigación en los cinco continentes e invirtió más de 6.000 millones en I+D el pasado año y que apuesta firmemente por la innovación, que tiene una nueva cara. «Tiene forma de T», ilustra Kaiserswerth en referencia al tipo de personal contratado, que en estos momentos ya no sólo «debe tener conocimientos tecnológicos sino también debe ser capaz de hablar y colaborar con gente de otros campos».

Articles relacionats / Artículos relacionados

Suscríbete gratuitamente a nuestros boletines

Recibe noticias e ideas en Recursos Humanos.
Suscripción

Utilizamos cookies para ofrecer a nuestras visitas una mejor experiencia de navegación por nuestra web.
Si continúas navegando, consideramos que aceptas su utilización.