La realidad virtual (RV) y la realidad aumentada (RA) ya no se utilizan solo para el entretenimiento y los juegos tipo Pokémon Go. Tal y como se explica en un artículo de People Management magazine, estas tecnologías están entrando también con fuerza en el ámbito de la Gestión de Personas, siendo aplicadas en la formación, pero también en otros campos como la gestión de la diversidad. 

Las organizaciones deben reflexionar bien sobre la estructura de incentivos y promoción profesional por la cual gestionan a sus empleados. Según una nueva investigación recogida por The Economist, los sistemas de competitividad despiadada como la famosa “curva de la vitalidad” inventada por el recientemente fallecido Jack Welch, además de reducir la cooperación, pueden desalentar algo tan necesario hoy como la toma de riesgos.

La incoherencia siempre tiene consecuencias. Prejubilaciones, liderazgos egoístas, incentivos reaccionarios… Las tonterías organizacionales y organizadas que quieren revestirse de una toma de decisiones eficaz son un boomerang que deja KO al sentimiento de pertenencia y de ahí a afectar a los resultados hay un paso cada vez más corto. Ciertamente, a las empresas a menudo las matan sus propias tonterías. 

Las constantes transformaciones tecnológicas hacen que las personas deban actualizar periódicamente sus conocimientos y habilidades. Por eso, según Fast Company, es importante caminar hacia un modelo de aprendizaje permanente, lo cual implica transformar el actual funcionamiento de las universidades e introducir nuevas disciplinas que por ejemplo hibriden la Tecnología con las Matemáticas y la Física. 

¿Cómo está incidiendo la crisis del coronavirus en las organizaciones de la denominada “economía gig”? Financial Times recuerda que la cuarentena y la necesidad de que los empleados trabajen desde casa, pone de relieve a todos aquellos que no pueden hacerlo y menos aún en entornos donde predominan los freelancers y los empleos temporales.  

Los módulos de incorporación de nuevos empleados empiezan a extenderse entre las empresas españolas, tras demostrar su eficacia para mantener en plantilla a perfiles altamente cualificados. La conocida como «guerra por el talento» está provocando que las empresas se esfuercen, cada día más, en proporcionar una buena acogida a sus empleados y garantizar un buen ambiente de trabajo.

La expansión del coronavirus acelera el empleo a distancia en España. Pero, ¿está preparado el país para el teletrabajo? El mayor problema para el despegue del trabajo en remoto hasta la fecha ha sido la cultura del presencialismo que impregna a las compañías españolas. Además, solo algunos oficios y las grandes empresas pueden permitírselo. 

Nuevas voces en países con un estado del bienestar débil defienden la instauración de un ingreso universal ante las dificultades económicas que pueden ocasionar los aislamientos, las cuarentenas y las suspensiones temporales de contrato adoptadas como medidas de contención de la epidemia del coronavirus.

Suscríbete gratuitamente a nuestros boletines

Recibe noticias e ideas en Recursos Humanos.
Suscripción

Utilizamos cookies para ofrecer a nuestras visitas una mejor experiencia de navegación por nuestra web.
Si continúas navegando, consideramos que aceptas su utilización.