Entrevistas a nuestra red

Conversaciones con personas relevantes que de un modo u otro forman parte de la red de la Fundació Factor Humà

Marga Sala es la Administradora General del Parque de Investigación Biomédica de Barcelona (PRBB). Sala se ocupa de garantizar la excelencia de un edificio, situado en el frente marítimo de Barcelona, al lado del Hospital del Mar y de la Universitat Pompeu Fabra, por el que cada día, al menos antes de la pandemia, pasaban cerca de 1.400 personas de 52 nacionalidades diferentes dedicadas a la investigación y a la ciencia. Un edificio muy singular que acoge 6 centros de investigación públicos de la red pública CERCA y de la UPF, junto con otras organizaciones vinculadas a las ciencias de la vida, donde el conocimiento está en continua ebullición.

Marga Sala

Marga Sala (Barcelona, 1967) estudió Económicas, comenzó su trayectoria profesional en el mundo de la auditoría y, por casualidades de la vida, se acabó dedicando a la gestión en el sector de la investigación en salud, del cual ya no quiso despegarse hasta acabar siendo la Administradora de un espacio de referencia internacional. Madre de dos hijos, se confiesa amante del cine, una afición que ha aparcado mientras hemos vivido en una emergencia sanitaria. "Echo mucho de menos ir a ver películas y las cenas con los amigos", se sincera. Lo que no ha dejado de hacer, ni en los peores momentos de la pandemia, es acudir diariamente al parque para garantizar que la ciencia no se detenga.

¿Cuáles son los principales retos a los que te has enfrentado como Administradora General del PRBB?

Esta es una institución muy ilusionante y a la vez muy compleja. Nosotros somos los propietarios del edificio, tenemos la responsabilidad de mantener las instalaciones al nivel que requiere la actividad que se realiza aquí dentro. Actualmente, tenemos una comunidad de más de 1.400 personas de 52 nacionalidades diferentes, plataformas tecnológicas de muy alto nivel y un animalario que alberga los animales de experimentación y que es un espacio de alta complejidad. Como arrendadores de los espacios de los centros de investigación nos podríamos quedar como simples mantenedores, pero no queremos ser sólo eso, queremos ser también estimuladores. Estamos permanentemente moviéndonos para seguir el ritmo acelerado que marca la ciencia, queremos estar a la altura y lo hacemos proporcionando infraestructuras de nivel para ayudar en la búsqueda. Uno de los retos del PRBB y de mi equipo es el de la generación de comunidad, conseguir que las personas estén interconectadas y que se encuentren en entornos diferentes. Uno de nuestros productos diferenciales es la formación interna, se trata de un programa de habilidades soft para los científicos como pueden ser el liderazgo, la comunicación, la redacción de papers, etc. Se trata de habilidades que necesitan a lo largo de su trayectoria profesional y desde el parque queremos ayudar a adquirirlas.

¿Cuánta gente forma parte de tu equipo?

En el consorcio somos 30 personas que me gusta definir como un rompecabezas, en el que cada pieza tiene una función y es imprescindible para que todo funcione. De nosotros dependen 200 personas más que son las de los servicios de mantenimiento, limpieza, seguridad o animalario, entre otros.

¿En qué consiste tu labor?

El día a día tiene una parte específica que es la relación con la Gerencia y la Dirección de los seis centros de investigación, con los que definimos la estrategia y las acciones concretas. Cuando tuvimos que cerrar por la Covid-19, por ejemplo, fue una acción coordinada pero también resultó un proceso complejo porque se tenían que seguir manteniendo las instalaciones abiertas para los casos excepcionales y actividades imprescindibles. Visto en perspectiva, nos hemos dado cuenta de la gran cantidad de trabajo que supuso adecuar las medidas de protección ante la Covid-19 a la normativa vigente en cada momento. Fue toda una experiencia.

¿Qué habilidades requiere gestionar un espacio científico de las dimensiones del PRBB, con un personal con mucha movilidad y muy diverso?

Se necesita mucha empatía y flexibilidad. Tenemos una comunidad muy diferente, cada uno de los seis centros tiene sus particularidades y sus comunidades, así que o empatizamos con ellos o es muy difícil trabajar en este entorno. Asimismo, la flexibilidad es esencial en un medio como el científico en el que las necesidades diarias son inmensas. Ahora bien, nosotros como consorcio público somos una organización adscrita a la Generalitat de Catalunya y tenemos una normativa en Recursos Humanos que nos restringe mucho. Es muy frustrante porque, para poder contratar a los mejores, no podemos salir a mercado. Y aún más pensando que nosotros no dependemos de ayudas públicas, sino que nos financiamos de los alquileres que pagan los centros y de los servicios que prestamos. Nosotros nos ponemos como objetivo gestionar como una empresa privada, optimizando los recursos al máximo, pero estamos sometidos a toda la normativa pública que nos constriñe.

Un lugar donde los científicos se hablan

El gran factor diferencial del PRBB es que se creó para favorecer un entorno abierto en el que los científicos se hablaran. Se abandonó la idea de que la ciencia debía estar compartimentada y en estos años se ha demostrado que fue una idea acertada. Y aquí no acaba el valor de un espacio como el del PRBB, puesto que se promueven actividades lúdicas que van desde una coral o un campeonato de voley playa, hasta conferencias de expertos donde el conocimiento fluye. El PRBB es, quince años después de su inauguración, un ecosistema muy activo y, además, con unas perspectivas muy alentadoras, porque hay proyectado el hub de investigación Ciutadella del Coneixement en el cual se incluyen nuevos edificios y otros ya existentes, que permitirá un crecimiento en Biomedicina, Ciencias de la Salud y Humanidades en una misma área urbanística.

El PRBB capta una de cada siete ayudas que el Consejo Europeo de Investigación concede a Catalunya y en vuestra carta de presentación os definís como un espacio que incita a la creatividad. ¿Cuáles crees que son las palancas de vuestra excelencia?

Hay diferentes elementos como son el entorno del parque, los grupos de investigación de referencia, la tecnología punta y una ciudad como Barcelona que, además de ser muy potente en Biomedicina, tiene muchos atractivos como lugar donde vivir y disfrutar. No podemos olvidar que la ciencia es colaborativa y multicéntrica y los investigadores excelentes van donde están los mejores. Desde el principio, en el PRBB se ha potenciado un entorno internacional extraordinario que atrae la excelencia de todo el mundo y que hace que todo el mundo se sienta parte de él. El entorno hospitalario que hay con el Hospital del Mar y el contacto con la clínica es un valor añadido. De hecho, hace 4 años se estableció una nueva sede del Laboratorio Europeo de Biología Molecular y nos eligieron a nosotros para instalarse, porque pueden reclutar equipos internacionales fácilmente. Estamos encantados con que se hayan ubicado aquí.

¿Qué retos tenéis desde el punto de vista de la gestión y el liderazgo en un ecosistema en el que conviven la ciencia, la investigación, la emprendeduría, las iniciativas empresariales y un hospital de referencia?

Aunque al final todos hacen ciencia, el reto es adaptar las actividades a los diferentes perfiles que conviven en el edificio. Hay personal investigador senior, estudiantes de doctorado y perfiles que hacen investigación básica, clínica y docencia. Dedicarse a la ciencia requiere una formación integral. Por ejemplo, para pedir recursos en los fondos competitivos se requiere un gran aprendizaje. Y más en España, donde la inversión en ciencia es muy baja y hace más necesario que en otros lugares tener que buscar dinero en ayudas y fondos competitivos. Pero también necesitan aprender en gestión de presupuestos y de organización. Esta exigencia holística no es nada fácil pero resulta imprescindible, y desde el PRBB queremos contribuir.

El PRBB es un centro científico focalizado en ciencias de la salud. ¿Cómo crees que la Covid-19 está cambiando el ecosistema de investigación y su financiación?

Es evidente que la emergencia sanitaria ha obligado a derivar mucho dinero hacia ella. Hemos visto lo fácil que es la transmisión global de enfermedades, un problema que requiere de un sistema de salud primario muy fuerte que sea capaz de identificar rápidamente las amenazas. También nos hemos dado cuenta de la importancia de la investigación globalizada y que es imprescindible que se hagan políticas globales de sanidad. Esto significa invertir mucho dinero a largo plazo, independientemente de quien esté en el Gobierno. En la vacuna de la Covid-19 ha sido evidente la importancia de la apuesta continuada en ciencia. Pero no soy muy optimista, porque no sé hasta qué punto nuestros gobiernos están dispuestos a hacer políticas a largo plazo que no tengan un rédito electoral a corto. También debemos decir que Catalunya en su momento creó un sistema de investigación pionero, el Sistema Cerca, junto con un modelo de atracción de talento como es el ICREA que fue todo un acierto. Pero no olvidemos que hay que mantenerlo y apostar más por ellos, es dinero muy bien invertido.

Y como sociedad, ¿esta pandemia nos ha hecho tomar conciencia de la importancia de invertir en ciencia de forma continuada?

El Hospital del Mar ha visibilizado muy bien la enfermedad y la importancia de tener un sistema científico estructurado, pero ahora nos enfrentamos a una época de contracción económica y habrá que ver qué efecto tienen las ayudas europeas para combatir los efectos de la pandemia. Creo que es el momento de invertir en ciencia, en salud y en educación. Y además de los gobiernos, la sociedad y el tejido empresarial también deberían sentirse apelados en esta llamada. Nosotros tenemos una carencia en filantropía y quizás ayudaría si se desplegara la Ley de Mecenazgo. Del mismo modo que hace falta una industria innovadora potente que arrastre a la ciencia y la investigación. En Catalunya tenemos el sector farmacéutico que tradicionalmente ha invertido mucho, pero en el resto de sectores hay todavía mucho camino por recorrer.

Justamente por una falta de financiación pública estructural y un modelo muy dependiente de las ayudas competitivas europeas, el colectivo de científicos acaba sufriendo precariedad laboral, con concatenación de contratos temporales durante años. ¿Afecta a la ciencia hecha en nuestra casa dicha precariedad?

Es una realidad. Si comparas las becas que da el Estado con otros países son muy bajas. Las aportaciones estructurales no permiten estabilizar a la gente, aunque hay que puntualizar que hay centros que tienen un modelo donde se incentiva la rotación de grupos cada 6 u 8 años. La precariedad existe: los estudiantes de doctorado y, también, la mayoría de postdoctorandos dependen de becas y enlazan contratos temporales que les generan malestar. Hay que encontrar el equilibrio de no convertir los centros de investigación en estructuras pesadas, y asegurar unos salarios más dignos. No podemos olvidar que en estos centros tenemos lo mejor de cada promoción.

¿Qué crees que habría que hacer para revertir esta situación?

Creo que es necesario un incremento de recursos públicos, pero también se necesitan cambios culturales. Ya hace tiempo que se trabajan políticas desde Recursos Humanos para garantizar la diversidad y las buenas prácticas de gestión. Uno de los diferenciales del PRBB es el código de buenas prácticas científicas. Un decálogo de la buena investigación (no mentir, contrastar los datos, las buenas prácticas se trasladan también a los equipos humanos) que debería ser extensible a las buenas prácticas para reducir la precariedad.

Otro de los retos es la baja presencia de la mujer en los puestos de dirección y liderazgo de las instituciones y grupos de investigación científica. ¿Por qué pasa, incluso en áreas como las de las ciencias de la salud, que se han feminizado en la base?

Hay muchos estudios que demuestran que el techo de cristal de la mujer en la ciencia sigue existiendo, aunque seguramente ha mejorado. En nuestra casa, tenemos a científicas excelentes en todas las áreas pero únicamente hay una mujer Directora del centro CERCA. A las mujeres científicas, cuando llegan a la edad de maternidad y cuidado de los hijos, se las penaliza porque se resienten del volumen de publicaciones o de su disponibilidad para viajar y participar en congresos. Hay otro reto que es incentivar a las niñas a estudiar carreras STEM. Creo que las instituciones cada vez ayudan más, pero la sociedad y el modelo organizativo de las familias aún debe mejorar.

¿Qué acciones habéis realizado desde el PRBB para combatir esta brecha?

Tenemos un comité de igualdad, equidad y no discriminación para no discriminar en cuestiones de género, pero tampoco a otros colectivos. Hemos forzado a que haya más conferenciantes mujeres, hemos habilitado una sala de lactancia, trabajamos para visibilizar a las mujeres en la ciencia con actividades el Día de la Mujer y la Ciencia, con la paridad de todas las actividades de divulgación, trabajamos con la Fundación de Wikipedia para actualizar las entradas de mujeres científicas, entre otras acciones. La pandemia nos fue muy bien para hacer esta tarea de explicar la ciencia a través de las mujeres en las redes sociales.

Teniendo en cuenta la particularidad y el valor que representa un edificio y una ubicación como la que tiene el PRBB, ¿cómo afectó a la actividad científica el hecho de tener que hacer teletrabajo cuando comenzó la crisis sanitaria de la Covid-19?

La pandemia nos obligó a reducir al mínimo toda la actividad presencial, nos centramos en una política de mantenimiento en la que las autorizaciones para entrar en el edificio estaban muy restringidas. Fue difícil de gestionar, el trabajo de los centros fue extraordinario para proteger a la gente pero hubo un retraso en la investigación. A cero no se podía estar por la actividad que hacemos. De hecho, se habilitó un hospital de campaña al que se accedía desde el PRBB que afectaba a la movilidad del Parque.

En esta serie de entrevistas, pedimos una pregunta ciega, una cuestión que plantearé a la siguiente persona a la que entrevistaremos, sin aún saber que serías tú. Así lo hicimos con la anterior entrevistada. Imma López, Directora del Área de Gestión del Museu d'Art Contemporani de Barcelona (MACBA), nos propuso la siguiente cuestión: ¿cómo desde la empresa u otras instituciones podríamos hacer acciones tanto a corto como a medio plazo para acabar con el desajuste entre oferta y demanda de talento?

Nosotros como entidad pública podemos hacer poco y, además, tenemos limitación en el número de efectivos y en la tabla salarial. No podemos contratar a precios de mercado, incluso teniendo el dinero disponible. En el sector público estamos encajonados, nos deberían dejar organizar los Recursos Humanos según las necesidades reales. Como gestores de entes públicos deberíamos aspirar a tener y retener el mejor talento. Con este modelo no se puede hacer. A veces nos encontramos con la paradoja de tener recursos pero no poder contratar.

¿Qué pregunta ciega harías a la próxima persona entrevistada?

¿Cómo se adaptarán al post-Covid y cómo afectará a la organización de Recursos Humanos?

Desde el PRBB habéis colaborado para acoger diferentes ediciones del Espacio Factor Humà, y este año también los Premios Factor Humà, donde se hace un reconocimiento a las buenas prácticas empresariales y de Gestión de Personas. ¿Por qué crees que un espacio como el vuestro debe cobijar este tipo de iniciativas?

El gran activo de nuestra actividad son las personas, el elemento imprescindible para hacer investigación. Y qué mejor lugar que el PRBB para acoger los Premios Factor Humà, que ponen su foco en las personas. Nos sentimos muy identificados con lo que representa la Fundació y sus galardones. Además, con respecto a los encuentros del Espacio Factor Humà, nos ha encantado que se hicieran aquí algunas ediciones. Se tratan temas muy interesantes, siempre aprendemos muchísimo.

¿Qué recomendarías de la Fundació Factor Humà a un responsable de Personas de una organización o empresa en un momento tan incierto como el actual? ¿Y a un Director General?

Creo que el gran acierto de la Fundació es que son un pozo de conocimiento. Anna Fornés y su equipo saben transmitir muy bien todo lo que gira en torno a la Gestión de Personas, dan herramientas, consejos e ideas que te ayudan siempre. Y no sólo eso, la Fundació te motiva a hacer las cosas de otra manera y a ampliar miras. Es bueno tanto para las personas como para la Dirección. Cuando voy a una sesión o a un acto de la Fundació siempre me sorprenden para bien, me sorprende la constante capacidad de generar conocimiento. Yo lo recomiendo siempre.

 

  

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