Entrevistas a nuestra red

Conversaciones con personas relevantes que de un modo u otro forman parte de la red de la Fundació Factor Humà

Lluís CasadoDel 3 al 7 de junio en Catalunya tiene lugar la 6ª Semana de los Horarios, una acción que busca transformar la organización del tiempo de la vida cuotidiana. Una de las entidades que la impulsa es la Iniciativa para la Reforma Horaria, de la cual forma parte Lluís Casado, quien ha dedicado buena parte de su carrera a esta cuestión. Es economista, psicólogo, consultor, coach y miembro de la Comisión Consultiva de la Fundació Factor Humà.

Me pregunto si llegará a todo... No parece ir de cráneo: ya está ahí cuando yo llego al punto de encuentro y se marcha sin prisa, con miedo de haber sido uno de los entrevistados que ha hablado más rato. ¡Qué intuición!

Pregunta: En buena medida, tu carrera como coach gira alrededor de dos conceptos, la gestión del tiempo y la gestión del conflicto. ¿Qué los une?

Respuesta: El conflicto y la falta de tiempo nos hacen sentir mal. Yo soy psicólogo y los psicólogos nos dedicamos a velar por el bienestar de las personas y de las colectividades. Como esto es inabarcable, te centras en los ámbitos que, por un motivo u otro, más te interesan. Y la gestión del tiempo me interesa, perdón por la redundancia, desde hace mucho tiempo. Hay gente muy estresada, muy preocupada porque no llega a todo y que, encima, se siente culpable por ello.

Lo mismo ocurre con el conflicto. Es un depredador de bienestar en las organizaciones. Por conflicto, me refiero a los conflictos no evidentes, a las pequeñas tensiones no abordadas. Absorben buena parte de la agenda de los mandos, sobre todo de los mandos intermedios. En resumen, me he dedicado a la gestión del tiempo y a la gestión del conflicto para mejorar la calidad de vida de las personas.

P: ¿Cuál fue la primera vez que te faltó tiempo?

R: Me ha faltado tiempo muchas veces. Nunca me ha gustado ir de cráneo, supongo que por eso soy más sensible cuando veo a otras personas muy estresadas. Aun así, hay momentos en los que la agenda se te escapa de las manos. No hay ningún problema si es una circunstancia puntual, nadie debe preocuparse por ello. Lo que me preocupa es que hay gente que piensa que esto es normal y que no se puede hacer nada por solucionarlo.

P: El Parlamento Europeo ha pospuesto hasta al 2021 la decisión de terminar con el cambio de hora en los países de la Unión Europea. Será entonces cuando cada estado decida con qué horario se queda, el de verano o el de invierno. Algunos han avisado que continuarán como hasta ahora, adelantando y atrasando el reloj. ¿En qué queda todo esto, entonces?

R: En principio, en 2021 cada país deberá decidir qué horario mantiene todo el año, el de verano o el de invierno. Ahora bien, como sabes, las decisiones de la Unión Europea siempre son susceptibles de posponerse o modificarse. Pero sí, la intención es acabar con el cambio de hora en esa fecha.

La Iniciativa para la Reforma Horaria, que con el tiempo se ha convertido en Consejo Asesor para la Reforma Horaria —órgano consultivo del Gobierno de la Generalitat de Catalunya en esta materia— siempre se ha posicionado en contra del cambio de hora.

P: ¿Por qué?

R: En primer lugar, porque uno de los principales argumentos a favor es el ahorro energético y los estudios más recientes cuestionan que dicho ahorro sea significativo.

Quizás lo era hace veinte y cinco años, pero ya no lo es. Por lo tanto, este fin queda en entredicho. Por otra parte, hay evidencias sobre los efectos negativos que el cambio de hora provoca en las personas durante unos días e incluso durante unas semanas. Sobre todo, en los niños pequeños y en los mayores. Nuestro organismo tiene un ritmo determinado y le cuesta adaptarse, por mucho que cambiemos el reloj. Es un efecto similar al del jet lag. Así que, si las ventajas del cambio de hora no están claras y hay perjuicios, eliminémoslo. Entonces, la pregunta es ...

P: ¿En qué horario deberíamos quedarnos?

R: En el de invierno. En el verano perderíamos unas horas de luz solar al final del día, pero si optásemos por mantener el horario de verano todo el año, la mayoría de la gente llegaría a trabajar aún de noche y los niños en las escuelas, también. Esto es desaconsejable: la luz es uno de los factores que activa nuestro organismo.

Somos conscientes de que nuestra postura, mantener el horario de invierno todo el año, afectaría a algunos sectores económicos, como el de la hostelería. Por ello dicho gremio está en contra. Nunca se puede satisfacer a todos. Pero el tema de los horarios no depende solo de eso, que es una decisión política, al fin y al cabo. También nos tenemos que replantear qué hacemos con nuestra agenda, cómo organizamos nuestro tiempo. Hay voluntad política, pero también implica un cambio de hábitos profundo. Por eso es tan complejo.

"La posguerra y la llegada del turismo podrían haber atrasado nuestros horarios"

Lo que consideramos horarios normales en nuestra sociedad, no lo eran para nuestros abuelos. Hay teorías que sostienen que el atraso de los horarios se produjo en la posguerra española. Como los sueldos eran miserables, proliferó el pluriempleo. Había quien necesitaba completar sus ingresos con otros trabajos tras su jornada y llegaban a casa a las nueve o a las diez de la noche. Todo se atrasó una o dos horas. Además, se sumaron otros factores, como la llegada del turismo. Primero se servía a los turistas en los bares y luego cenaban los trabajadores. Todo se hacía tarde porque el trabajo terminaba tarde y las jornadas se atrasaron.

P: Eres uno de los impulsores de la Iniciativa para la Reforma Horaria, que trabaja con la vista puesta en 2025. En resumen, proponéis compactar la jornada laboral para salir antes del trabajo, introducir horarios laborales más flexibles de entrada y de salida, adelantar las horas de las comidas, tanto del almuerzo como de la cena y sincronizar los horarios de empresas, instituciones y actores sociales y culturales. ¿En qué punto se encuentra dicho proceso de transición?

R: ¿Sabes cuál es el principal obstáculo? Que todo el mundo quiere cambiar, pero nadie quiere empezar. Te dicen: “De acuerdo, ¡vamos! Pero que empiecen los demás”. Está claro que un pequeño comerciante preferiría cerrar antes de las nueve de la noche, pero te dirá con razón que, si hay gente que sale de trabajar a las siete y media, él no puede cerrar al cabo de media hora. Hablas con las televisiones y te aseguran que estarían encantados de adelantar el prime time pero que, si la gente no está en casa cenando, perderán inversión publicitaria.

P: ¿Quién debería comenzar?

R: Yo creo que las empresas, incluyendo el sector público, aunque la Administración está bastante avanzada en este sentido. La evidencia científica que ha recopilado la Iniciativa para la Reforma Horaria sostiene que las empresas más eficientes son las que tienen los horarios compactados. Los horarios más largos no son sinónimo de productividad, ¡al contrario!

Si las empresas y la Administración dan el primer paso, entonces, sí, los comerciantes podrán cerrar antes sin perder ventas. Debemos continuar con la labor de sensibilización y concienciación, teniendo en cuenta que cada sector es un mundo.

P: Según la evidencia que recogisteis, ¿cómo mejoraría la vida de las personas?

R: En cuanto a la salud, es evidente que dormir el mínimo de horas necesario tiene beneficios inmediatos. También, reducir el estrés asociado a la falta de tiempo y a un ritmo de vida descontrolado, que puede provocar, entre otras afecciones, hipertensión y obesidad, ya que a veces conlleva una mala alimentación. Incluso hay estudios que relacionan el fracaso escolar de los adolescentes con las horas de sueño. Nos imponemos ritmos insostenibles para llegar a todo: trabajo, actividad física, familia, amigos, trámites, tareas del hogar... ¡Lo pagamos caro!

P: ¿Qué beneficios tendrían las organizaciones?

R: La investigación en este ámbito indica que las empresas más avanzadas y mejor gestionadas invierten en la gestión del tiempo. Por avanzadas me refiero a aquellas donde la gestión de personas es eficiente y está vinculada a los resultados. El tiempo es un recurso, como lo es el dinero. Nadie diría que no hay que gestionar el dinero, ¿verdad? Debemos apostar por los horarios inteligentes. ¡Todo son beneficios!

¿Sabías que la productividad del teletrabajo suele ser más alta que la del presencialismo? Entonces, si lo sabemos, ¿por qué no lo cambiamos? Porque nuestra cultura de empresa, en la mayoría de los casos, aun se basa en el control. En cambio, el teletrabajo se basa en la cultura de la confianza. También tiene limitaciones: no es para todos ni para todo y tiene efectos secundarios. Para que funcionen este tipo de políticas se requiere un sistema de gestión avanzado. Hay que definir muy bien los indicadores de desempeño, de evaluación, los resultados...

P: ¿Cuál será el próximo cambio visible que veremos?

R: A corto plazo, creo que vamos a avanzar de forma notoria en dos terrenos: el de la Administración Pública y el del ámbito local, sobre todo en ciudades medianas y pequeñas. Todo lo que dependa del sector público se transformará, como los horarios escolares y los de las oficinas administrativas. Tienen margen de maniobra. Es cierto que hay mil frentes abiertos. Porque pueden cambiar los horarios escolares, pero si los laborales no van al unísono...

Después, empiezan a haber experiencias muy interesantes en ciudades medianas y pequeñas, donde los ayuntamientos y las asociaciones de comerciantes están llegando a acuerdos para sincronizar los horarios con la mirada puesta en el 2025. A veces son cosas muy sencillas: las fábricas de los polígonos cierran media hora antes y los comerciantes, también. Media hora marcaría una diferencia abismal para muchas personas.

P: Pienso en mucha gente que, a pesar de todo, quedaría excluida: trabajos no remunerados, economía sumergida, trabajo por turnos, autónomos o temporeros, por ejemplo. Trabajadores sin estabilidad y sin horarios. ¿Qué les podría aportar a ellos una sincronización de los horarios de las empresas, instituciones y actores sociales y culturales?

R: Se estima que alrededor del 30% de los trabajadores y trabajadoras difícilmente se podrán beneficiar de las reformas horarias, por un motivo u otro, como los que hacen turnos o los de servicios públicos, que deben prestar atención las veinticuatro horas del día, como los médicos, los bomberos o la Policía. Desde el punto de vista de Recursos Humanos, el reto es cómo compensar quedar al margen de estos beneficios. No solo con dinero, sino con días de fiesta, por ejemplo.

P: ¿Hay algún país que sea referente para vosotros?

R: Si miras el mapa de Europa, la situación mejora a medida que subes. Enseguida habrá quien diga que el clima y la latitud influyen, pero eso es falso. El norte de Italia y Portugal tienen horarios más sensatos que los nuestros.

P: ¿Habéis encontrado apoyo de la Fundació Factor Humà en el impulso de la Iniciativa?

R: Sí, mucho, ¡nos ha apoyado desde el principio! La Fundació Factor Humà destaca por su implicación en todo lo que tiene que ver con la innovación. Era fundamental tener su apoyo para ponerlo en la agenda organizativa, ¡y lo estamos consiguiendo!

P: ¿Cuál es el rol de la Fundació Factor Humà en el ámbito de las organizaciones?

R: La Fundació Factor Humà es el referente de tendencias y de innovación en el mundo de Recursos Humanos. Su papel divulgador es fundamental. La síntesis a los boletines y los actos que organiza es oro en las manos de un directivo de Recursos Humanos. También es un foro de conocimiento y de experiencias muy enriquecedor. Tiene un potencial enorme. En este ámbito, jugamos con ventaja: en el mundo de los Recursos Humanos, hay mucha transparencia y cooperación entre colegas. Más que en otras profesiones. Si trabajas en Producción o en Contabilidad, es evidente que no facilitarás información a la competencia. En cambio, eso no ocurre en Recursos Humanos, todos trabajamos para mejorar el bienestar de las personas.

P: Según tu parecer, ¿cuál es el cambio más significativo en el ámbito de las organizaciones de los últimos treinta años?

R: El incremento de la complejidad del mundo económico, que ha cuestionado todos los sistemas de gestión que teníamos. Hace treinta años, muchas empresas solo conocían la globalización por la televisión. No les afectaba. Hace treinta años, hablabas de gestión del talento y todos te decían que tenían buenos profesionales que trabajaban y que eso era suficiente. Todo esto ahora ha saltado por los aires. Actualmente, la incertidumbre y la complejidad, eso que llamamos entorno VUCA, sobrepasa la capacidad de cualquier liderazgo. Los sistemas de gestión ortodoxos no funcionan. ¿Cuál es la alternativa? El liderazgo compartido. Pero eso cuestiona la forma tradicional de organización y las relaciones de poder de las empresas.

P: Siempre pido a los entrevistados una pregunta ciega, para la siguiente persona que entrevistamos. Te transmito la de la anterior entrevistada: Rosa María Redondo, Directora de Control y Previsión Social de Aguas de Barcelona. Ahora que todo está cambiando tan deprisa y que se valoran otros aspectos a la hora de quedarse en una organización, ¿qué tienen que hacer las empresas para consolidar el compromiso de sus profesionales?

R: Jo creo que hay tres aspectos fundamentales, sobre todo en cuanto a la gente joven. En primer lugar, los horarios. La gente joven quiere ser propietaria de su agenda. Si quieres retener talento, la autonomía de horarios y la flexibilidad son fundamentales.

En segundo lugar, crear espacios de reflexión. Si tenemos que adaptarnos rápido porque todo cambia rápido, tenemos que reunirnos y ver qué hacemos. No para mirar qué haremos mañana, sino para saber qué haremos ahora mismo. Una persona sola no puede tomar todas las decisiones. Necesita la mirada y las preguntas de personas de otros departamentos y de otros profesionales. Sin estos espacios de reflexión y de inteligencia colectiva, la presión se hará insoportable y la gente se irá.

Por último, tenemos que ayudar a los trabajadores para que se construyan una carrera profesional, proveerles de herramientas para que se desarrollen de forma constante. En diez años, la gente trabajará en oficios que hoy en día no existen. ¡La gente se tiene que formar o quedará excluida!

P: Y tú, ¿qué pregunta le harías a la siguiente persona que entrevistaremos en esta sección?

R: ¿Cómo hace un departamento de Recursos Humanos, en un contexto de competitividad, para lograr que su discurso y el discurso del negocio vayan de la mano?

P: ¿Qué pregunta te hubiera gustado que te hiciera?

R: ¿Cómo cambiaremos cosas que ahora nos parecen intocables? Por ejemplo, el organigrama, las descripciones de los puestos de trabajo muy cerradas o principios de liderazgo obsoletos. Es el reto más grande hoy en día. Nos jugamos muchísimo en ello. No podemos quedarnos en organizaciones basadas en el control y la explotación, con una presión cada vez mayor y con unos horarios rígidos. No podemos responsabilizar a la gente de cosas que no están a su alcance. Es un partido importantísimo y nos jugamos mucho, no solo en el ámbito de la empresa. También en el social. Hay momentos en los que pienso que saldremos adelante y noches en las que me acuesto pensando que es imposible.

 

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