Entrevistas a nuestra red

Conversaciones con personas relevantes que de un modo u otro forman parte de la red de la Fundació Factor Humà

Àngels ParedesÀngels Paredes (Barcelona, 1958) tiene muchas facetas profesionales, pero seguramente la más desconocida es que fue funcionaria del Ajuntament de Barcelona. Allí empezó su carrera dentro del ámbito de Recursos Humanos a la que, a medida que ha avanzado, ha sumado aventuras hasta llegar donde está ahora: consultora de desarrollo de personas y organizaciones. A pesar de lo que pueda parecer por las características de su profesión actual, asegura que tiene mucha estabilidad, porque hace un trabajo que le gusta y recoge los frutos de las semillas que sembró a lo largo de su vida profesional.

Le apasiona trabajar acompañando el desarrollo de personas, de una en una o en grupo. “Siempre veo lo mismo: a personas con preguntas, con preocupaciones y con inquietudes, que quieren hablar, aprender y, si pueden, encontrar un poco de luz para recorrer su camino”.

Pregunta: Eres consultora de desarrollo de personas y organizaciones, pero no siempre ha sido así. Trabajaste para la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y para el Hospital Clínic de Barcelona, entre otras. ¿Qué peso ha tenido el azar y cuál tu voluntad en este camino?
Resposta: Mi salida de la UOC, donde había trabajado 8 años, marcó un punto de inflexión. Había sido muy estimulante. Era una organización pionera, innovadora y teníamos que hacerlo todo desde el principio. Pero a raíz de un cambio en el equipo de dirección, vi que había terminado un ciclo. Empecé a hacerme preguntas: ¿En qué soy buena? ¿Qué me hace disfrutar en el terreno profesional? Salí de la UOC, me tomé unos meses sabáticos y me di cuenta de que me gustaba trabajar con las personas de forma individual, acompañarlas en su trayectoria. Y eso tenía un nombre: coaching. Aquellos meses me dediqué a formarme como coach y a preparar mi futuro profesional.

No quería volver a ninguna organización, pero del Hospital Clínic me hicieron una propuesta. El proyecto era muy interesante. Así que me fui en una dirección diferente a la que quería seguir. Aprendí mucho, conocí a unos profesionales y un entorno desconocido para mí, fue un privilegio, pero tras cuatro años respondí, finalmente, a esa voz interior que me pedía trabajar de otra manera. Sentía que estaba haciendo lo mejor para el Clínic, pero no para mí.

Todo fue muy natural, complicado al principio, pero enseguida encontré mi camino. Trabajé los primeros dos años como freelance, después fundé una empresa con dos socios, Entrenadores de Talento, en la que hacíamos formación y consultoría. Al poco tiempo vi que tampoco deseaba exactamente eso. Quería trabajar en red, pero sola, como freelance. Y en eso estoy desde hace cuatro años.

P: También eres Directora del Posgrado 'Desarrollo del talento en las organizaciones’ (IL3-Universitat de Barcelona), formadora, asesora y das conferencias. ¿Qué canal prefieres para compartir tu visión?
R: Me gustan los diferentes roles, aunque donde más disfruto es trabajando individualmente o en grupos pequeños, haciendo facilitación y coaching. Prefiero la interacción, el uno a uno o con el grupo.

P: ¿Qué ves en esta forma de trabajar, que te atrae tanto?
R: Cuando entro en una sesión, sea del sector que sea, tenga el público que tenga, veo lo mismo: a un grupo de personas con preguntas, con preocupaciones, con inquietudes y con muchas ganas de aprender y compartir. Trabajo sobre todo con directivos y mandos intermedios. Quieren contrastar, debatir, crecer, aprender herramientas y, si pueden, encontrar un poco de luz para recorrer su camino. En el fondo, todos buscamos lo mismo.

P: Se podría decir que, a la edad en la que se supone que una persona recoge los frutos de su trayectoria profesional en forma de estabilidad y tranquilidad, te has embarcado en más aventuras que nunca. ¿Por qué?
R: Para mí, este es un momento de estabilidad y de tranquilidad. Estoy recogiendo los frutos de las semillas que he sembrado a lo largo de mi trayectoria. Siento que me he preparado toda la vida para hacer lo que estoy haciendo ahora. Puedo presumir de tener una buena red, hay personas que me conocen, saben lo que hago, piensan en mí como colaboradora, lo explican a otros... Hago lo que me gusta, cada día aprendo de lo que hago y de las personas con las que trabajo. Para mí eso significa estabilidad y tranquilidad.

P: Tu vinculación con la Fundació Factor Humà nació hace mucho tiempo. De hecho, comenzaste como usuaria de sus servicios, cuando trabajabas en el Ajuntament de Barcelona, en la UOC y en el Hospital Clínic. ¿Cuál fue tu primera impresión de su función?
R: Estaba en el Ajuntament de Barcelona. Nuestro jefe de ese momento nos dijo que nos haríamos socios y pensé: necesitábamos algo así. Las personas que trabajábamos en el ámbito de Recursos Humanos encontramos un espacio para compartir ideas y hacer benchmarking. Además, la Fundació, en ese momento, era local, se centraba en Barcelona. Existían algunas otras asociaciones, pero eran diferentes. Agradecí enormemente que a alguien como Mercè Sala se le hubiera ocurrido la idea.
 
P: Ahora eres miembro de su Comisión Consultiva, participas como ponente en algunas de sus sesiones, asesoras a grupos de encuentro e impartes seminarios. Tu perspectiva de ahora es, pues, diferente. Te repito la pregunta: ¿qué piensas de la función que cumple la Fundació?
R: Ha crecido mucho y, gracias al trabajo de los profesionales que trabajan en ella, y al de muchos amigos, socios, consultores... que han puesto su grano de arena, se ha consolidado. Creo que el equipo no es consciente de todo lo que ha hecho, y ¡mira que es pequeño! También hay, a su alrededor, muchas personas con ganas de trabajar para la Fundació. Ahora está en un momento de cambio: no solo es un nudo en una red de relación, sino que también es generadora de conocimiento. El Manifiesto Factor Humà y el Barómetro del Factor Humano son una muestra de ello. Por otra parte, los espacios de relación son muy cercanos. Me encanta ir al Premio Factor Humà Mercè Sala y conocer a la mayoría de los asistentes.

P: Quiero saber más. Siempre pido a los entrevistados que piensen una pregunta para la siguiente persona que pase por la sección. La de Juliana Vilert fue: ¿Para qué estás en la Fundació Factor Humà?
R: Para contribuir en lo que la Fundació necesite, con mi experiencia y mis conocimientos, para aprender y compartir.
 
P: En una entrevista con Conversare, explicas que para una persona que quiera dedicarse a la gestión de personas, es más importante entender el comportamiento de las personas que estudiar cualquier técnica de Recursos Humanos. ¿Cómo se consigue dicha comprensión del comportamiento humano?
R: Hay una parte intelectual: hay que leer y estudiar, una buena base en Psicología ayuda. Al mismo tiempo hay que observar y analizar, siempre que se pueda, sin prejuicio. También se aprende mucho escuchando, tratando de entender a los demás, conversando, identificando modelos, reflexionando y contrastando sobre todo ello.

P: El Seminario Factor Humà ‘Autoconocimiento y eficacia personal. El modelo Insights Discovery, impartido con bastante éxito en varias ediciones, pone el énfasis precisamente en la comprensión, pero de uno mismo. ¿Cómo puede un/a profesional profundizar en ese trabajo?
R: El autoconocimiento para mí es esencial como punto de partida. Antes de hablar del equipo, de los jefes o de la organización, hay que hablar de cómo está uno mismo, de cómo es uno mismo. Es para mí el paso cero, por ejemplo, de la formación en liderazgo. El Insights Discovery es una herramienta muy potente, que sirve de excusa para hablar, para profundizar en el autoconocimiento de una forma suave. Hace una foto muy amable que permite comenzar a tirar de los hilos, a entender cosas, a compartir.

“La consciencia me da poder”

"John Whitmore dice que soy capaz de controlar solo aquello de lo que soy consciente, lo que desconozco de mí me controla. La consciencia es pues el primer paso para poder trabajar y modificar, para tomar la responsabilidad. Cuando tomamos consciencia de cómo somos o por qué hacemos lo que hacemos, nos podemos preguntar: ¿por qué vamos por aquí? La consciencia me da poder. Si yo tengo claro cuáles son mis objetivos, iré en esa dirección. Si no, me llevarán. Esta misma reflexión la podemos llevar al terreno del conocimiento, del autoconocimiento y del liderazgo."

P: La comunidad de la gestión de personas apunta numerosas tendencias en su ámbito como, por ejemplo, la automatización del trabajo y empleo vs. empleabilidad. ¿Qué te preocupa más?
R: Ahora mismo la automatización del trabajo y la transformación digital de las organizaciones son dos temas que me preocupan y a la vez me apasionan. Creo que los profesionales, en general, aún no han tomado demasiada conciencia de los cambios que se avecinan. ¿Has visto los gráficos que pronostican la evolución de las profesiones? El descenso de necesidad de personal administrativo, por ejemplo, es brutal. Al mismo tiempo, aparecerán nuevas profesiones. Me preocupan las personas que no tengan la capacidad de adaptarse, pero me preocupa aún más la gente que, pudiéndose adaptar, buscando nuevas posibilidades, no lo hace, que no trabaja para su desarrollo, que no reflexiona sobre cuál es valor añadido que ofrece o puede ofrecer.

P: Lo hablé, y mucho, en una entrevista con Jordi Serrano. Le pedí cómo se podía preparar una persona joven para ejercer una profesión que todavía no existe.
R: Lo tengo muy presente cuando tengo contacto con adolescentes. Siempre les digo que elijan algo que les apasione, que disfruten del camino, porque es posible que no se acaben dedicando a lo que estudian. Yo estudié Psicología y me ayudó muchísimo, aún ahora me ayuda; pero he cambiado cuatro veces de profesión. Cuando empecé esta última etapa tuve que aprender un nuevo "oficio", yo no sabía cómo se ejercía de consultora, ¡tuve que aprender!
 
P: Cada año se publican muchos informes que reflejan la desigualdad del hombre y de la mujer en el ámbito del trabajo. ¿Perciben esta desigualdad las mujeres con las que trabajas?
R: Yo te diría que hay diferencias en función de los sectores. Te puedo hablar de algunos ámbitos en los que trabajo. Por poner dos ejemplos, en sectores tecnológicos, es cierto que todavía no hay un equilibrio de hombres y mujeres, pero los últimos años ha crecido el número de mujeres, en Salud también es bastante paritario, depende de las funciones (enfermería es territorio de mujeres y, en general, hay más hombres médicos), pero se está equilibrando... Y no hay distinciones en la retribución en ninguno de los dos sectores. Donde sí veo la fractura, sin embargo, es en puestos de dirección. Cuanto más subes en la jerarquía, hay más desigualdad. ¿De quién es la culpa?

En Género y poder en las organizaciones (UOC, 2017), Àngels Viladot profundiza en esta discriminación y en la autodiscriminación de las mujeres en el trabajo, especialmente en cuanto a los cargos directivos y a los ámbitos laborales tradicionalmente más masculinizados. Propone alternativas a la meritocracia para que las mujeres accedan a los puestos de decisión, ya que, según la autora, las actitudes y los valores que fomentan el ascenso laboral -como la alta capacidad de competición, la agresividad o la dominancia- están mal vistos en las mujeres y hace que algunas no sientan pertenecer a ese mundo, o no se sientan cómodas, o se autocensuren.

P: ¿Cuál es tu opinión?
R: Es cierto que hay mujeres que no quieren acceder a altos cargos porque no les gusta el estilo de vida que conlleva. Un fenómeno interesante que también estoy empezando a ver, son hombres que reaccionan de la misma forma: no quieren dirigir porque no les gusta el mundo y el estilo que rodea algunas posiciones.

Otro aspecto fundamental es la conciliación. Mejor dicho, la dificultad de conciliar la vida laboral y la personal. Eso también influye. Es el techo de cristal. Y, a veces, quien debe ofrecer un puesto directivo presupone que la mujer no lo querrá, por los hijos o por su pareja. Te pondré un ejemplo, el caso de una conocida mía. Pidió una plaza en el extranjero que ofrecía la empresa para la que trabajaba. ¿Sabes qué le preguntaron? Que si su marido querría. ¡Eso nunca se lo preguntarían a un hombre!

Dicho esto, hay mujeres que quieren dirigir con un estilo diferente y mujeres que reproducen roles asociados a los hombres. Está habiendo cambios, pero aún hay camino por recorrer.

P: ¿Cuáles son los principales retos, a tu juicio?
R: Que haya más mujeres en puestos de dirección y, en los sectores donde hay desigualdad en la retribución, tomar medidas para solucionarlo.

P: ¿Te has sentido discriminada en algún momento de tu carrera profesional por el hecho de ser mujer?
R: No. He tenido mucha suerte.
 
P: Virginia Woolf decía, en 1929, que para escribir novelas, una mujer necesitaba dinero y una habitación propia. ¿Qué crees que es indispensable, hoy en día, para que una mujer pueda desarrollarse profesionalmente de forma plena?
R: Querer y luchar para conseguirlo.
 
P: ¿Qué quieres saber de la próxima persona entrevistada?
R: Pregúntale qué cree que debería cambiar Recursos Humanos en las organizaciones.

P: ¿Qué pregunta te hubiera gustado que te hiciera?
R: No me has preguntado qué quería ser de mayor.

P: ¿Y qué quieres ser?
R: Ser lo que quiero ser en cada momento.

 

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