Sanofi pasa a formar parte de la lista de socios de la Fundació Factor HumàLa filial estatal de la multinacional farmacéutica francesa Sanofi-Aventis se incorpora como organización asociada a nuestra Fundació. Damos la bienvenida a las más de 900 personas que trabajan para Sanofi en España y, muy especialmente, a su Directora de Recursos Humanos para la Península Ibérica, Carme Jordà.

Economia en colors

La apuesta de esta temporada de TV3 es una nueva versión de la economía, más ágil, fresca y amena. De la mano del reconocido economista Xavier Sala-i-Martin nos presenta Economia en colors, un programa que pretende acercar al público uno de los temas que más nos asusta y que a veces resulta más difícil de entender. A través de palabras sencillas, ejemplos claros y de gran variedad de escenarios, aprendemos curiosidades y navegamos por las diferentes facetas que conforman el contexto económico actual.

 

Para poder tener éxito en un entorno en continuo cambio, donde tecnologías, conocimientos y modelos de negocio se quedan obsoletos en un abrir y cerrar de ojos, las empresas necesitan agilidad. En este contexto algunas empresas recurren a nuevas técnicas de gestión. Pese a ello, muchas otras siguen aferradas a modelos diseñados para maximizar la eficiencia o la calidad en entornos estables, pero que en un contexto turbulento tienen mal encaje.

Cómo demasiadas reglas en el trabajo evitan que se hagan las cosasLa innovación tecnológica y los nuevos sistemas de comunicación y transmisión de datos diseñan un entorno laboral cada vez más complejo y dentro del cual a menudo nos perdemos. Pasado un tiempo pero defendiendo la misma simplicidad para los procesos organizacionales, el elocuente Yves Morieux, consultor de Boston Consulting Group, vuelve a los escenarios TED para ofrecernos su solución a la tan ansiada pero escurridiza productividad laboral: la cooperación. No se trata de establecer más normas, estructuras y métricas, sino de eliminar las barreras que no nos permiten trabajar codo con codo con los demás.

‘Valor afegit’: ¿Qué se cuece, en Gallina Blanca?

La innovación y la creatividad son las claves del éxito de Gallina Blanca, una de las multinacionales más importantes dentro del sector alimentario. Pero por encima de todo se sitúan las personas, que son quienes se esconden detrás de las buenas ideas que hacen prosperar la empresa. En este reportaje reciente de Valor Afegit en Televisió de Catalunya conoceremos cómo es Gallina Blanca por dentro y qué medidas aplica para conseguir combinar la felicidad de su plantilla con la rentabilidad económica.

Thubten Wangchen y la actitud positiva ante lo que la vida nos trae

Como cada año desde el primero, el pasado 4 de junio asistí a la entrega del Premio Factor Humà Mercè Sala. En torno al humor y el optimismo todas las intervenciones del acto fueron excepcionales, pero me gustaría hablar en concreto de la del Fundador de la Casa del Tíbet en Barcelona, Thubten Wangchen. Un hombre de mirada brillante, sonrisa permanente y carcajada contagiosa (jajaja), que nos invitó a ser felices a pesar de nuestros problemas, a pesar de lo que la vida nos traiga.

¿Por qué es hora de olvidar el orden jerárquicoPara conseguir una mejora de la productividad hay que tener en cuenta las perspectivas de todas las personas que conforman los equipos, pues es trabajando junto a los demás cuando surgen las ideas más frescas e innovadoras. De la importancia de la cohesión social construida en momentos informales, como la pausa del café, nos habla la líder empresarial Margaret Heffernan en una interesante y entretenida conferencia TED.

El pasado mes de mayo tuvo lugar en Monterey (EEUU) el TEDWomen 2015, titulado “Momentum” y que se engloba dentro de una serie de eventos sobre el poder que tienen las mujeres en la creación y generación del cambio. En esta ocasión más de 40 oradores, tanto hombres como mujeres, ofrecieron sus perspectivas y, entre ellos, destacó la escritora y empresaria Margaret Heffernan, que mediante una divertida y amena charla hizo reflexionar acerca de la importancia de la cohesión social.

Heffernan empieza su discurso relatando de manera desenfada un experimento algo peculiar llevado a cabo por el biólogo William Muir: con el objetivo de mejorar la productividad de sus gallinas, Muir las reunió en dos grupos, uno de gallinas corrientes y uno formado por súpergallinas, aquellas que individualmente eran las más productivas. Mientras que pasado un tiempo en el primer grupo todas las gallinas sobrevivieron y la producción global aumentó, en el segundo las más productivas lograron el éxito suprimiendo la productividad del resto, es decir, matándolas. El triste resultado, aunque parezca extremo, nos puede llevar a pensar en el ámbito laboral o en la vida cotidiana: se nos ha dicho muchas veces que competir con los demás es el único modo de avanzar en el camino.

De todas maneras, dicha premisa nunca ha resultado inspiradora para la ponente, a quien no le motivan las jerarquías ni las súperestrellas. Hemos dado por hecho que el éxito se logra seleccionando a las personas más brillantes y dándoles todos los recursos y todo el poder para facilitar su cometido. Sin embargo, para sobresalir no es necesario dejar atrás a los demás sino que podemos servirnos de su ayuda para destacar conjuntamente, algo que puede resultar incluso más motivador y enriquecedor.

Heffernan cita otra investigación llevada a cabo en el MIT sobre qué es lo que hace que algunos grupos sean más productivos y exitosos que otros. Lo que resulta muy interesante de dicho estudio es que los grupos de alto rendimiento no fueron aquellos con personas que poseían cocientes intelectuales altísimos, ni tampoco los que poseían la suma más alta del conjunto de cocientes, sino que fueron aquellos equipos que cumplían tres características: un alto grado de sensibilidad social mutua medida mediante un test de empatía, el hecho de que nadie dominara y que todos los miembros participaran por igual y, por último y no por ello menos significativo, un mayor número de mujeres.

Eso significa que en los grupos que cuentan con una alta sintonía y sensibilidad mutua las ideas fluyen y prosperan, haciendo que las personas crezcan tanto a nivel individual como en relación al resto. Desarrollar eficacia y compromiso son las claves para tener equipos de éxito, aunque muchas empresas tienen todavía la asignatura pendiente de crear un vínculo emocional con el empleado.

El componente social es, pues, influyente en cualquier ámbito ya sea laboral o familiar, ya que el apoyo de nuestros compañeros nos motiva y nos aporta seguridad. Eso ocurre porque nos sentimos respaldados y somos así más propensos a adoptar una actitud positiva. Por ello hay que promover la cultura de la ayuda y de la cooperación porque, como señala Heffernan, la ayuda mutua resulta absolutamente medular para los equipos de éxito, y vemos continuamente como supera a la inteligencia individual. Ayudarse implica que no tenemos que saberlo todo, solo tenemos que trabajar con personas que saben dar y recibir ayuda, lo cual hace que nos sintamos más relajados y predispuestos a la creatividad y a la innovación.

A veces el problema, relata la ponente, es que la gente no se conoce y se concentra tanto en su trabajo individual que desconoce incluso quien se sienta en la mesa de al lado. Según un análisis de la start-up Humanyze, aquellos trabajadores que hablan más en los descansos y que son más sociables son a su vez más productivos. Es necesario invertir tiempo en conocernos unos a otros ya que a la larga resultará beneficioso y permitirá un aumento de la productividad, porque los empleados que se sienten a gusto en su entorno laboral rinden más y se muestran más comprometidos con la empresa.

Todo lo expuesto da lugar a lo que denominamos como capital social, es decir, la dependencia y la interdependencia que genera confianza. El capital social es lo que hace fuertes a las empresas y resistentes ante los momentos difíciles y, como remarca Heffernan, la base de todo es el tiempo, que permite el desarrollo de la confianza necesaria para llegar a la sinceridad y a la apertura. La rivalidad tiene que ser reemplazada por el capital social: es el momento de poner fin a la competición y sustituirla por la colaboración.

Las empresas no tienen ideas, solamente las personas las tienen, así que hay que centrarse en motivarlas pues son el motor de todo. Y lo que las motiva son los lazos, la lealtad y la confianza que desarrollan unas con otras. Hay que redefinir también el liderazgo y formularlo como una actividad en la que se creen las condiciones para que cada uno pueda brindar lo mejor de sí mismo junto al resto. Y son los líderes precisamente quienes han de motivar a que se creen esos vínculos sociales.

Heffernan concluye diciendo que necesitamos contar con todo el mundo, porque solo cuando aceptemos que todos tenemos un valor único será cuando liberaremos la energía, la imaginación y el impulso necesarios para crear las mejores cosas.

 

Acceso a la conferencia de Margaret Heffernan de TEDWomen 2015: https://www.ted.com/talks/margaret_heffernan_why_it_s_time_to_forget_the_pecking_order_at_work?language=es

Sergi Mas en clave positivaHablar de humor en serio es difícil. Hablar de humor, en serio y haciendo humor es casi imposible. Reflexiones a partir de la participación de Sergi Mas en el acto de entrega del VII Premio Factor Humà Mercè Sala, que tuvo lugar el pasado 4 de junio en el CaixaForum de Barcelona y que este año llevó por lema "El factor humor: cada situación en clave positiva".

Hablar de humor, en serio, haciendo humor y siendo humorista es un reto apto para muy pocos. Sergi Mas se atreve y lo consigue.

(Vídeo en catalán)

Hace muchos años, escuchando una entrevista sobre el humor alguien dijo "El humor es un sin sentido con sentido" (también podía ser consentido y nunca supe si era una u otra la respuesta correcta). Pensé que era una buena definición y me la quedé. El humor es rico si tiene sentido, si es consentido y si, al mismo tiempo, está cargado de absurdo.

Sergi Mas nos dice que una de las funciones principales del humor es desdramatizar cualquier situación. Desdramatizar es también tomar distancia, reducir el impacto emocional de una situación molesta. Esta idea ya nos la presentaba Manfred Ketz de Vries al afirmar que los buenos jefes dirigen con el criterio de las tres "H": Honestidad, Humanidad y Humor. Tres criterios que son muy cercanos a los principios que se impulsan desde la Fundació Factor Humà.

Pero la desdramatización no es más que uno de los muchos beneficios que nos debe aportar ver el mundo en clave positiva, intentando valorar lo bueno de cada situación y añadiéndole siempre unas gotas de humor. Porque, como nos recuerda Mas, a nadie le gusta estar de mal humor; lo que no quiere decir que no exista quien viva de forma permanente en dicho estadio.

Es por ello que Sergi Mas nos propone una máxima que comparte en su web: "El optimismo soluciona la mitad de cada problema", es decir, una actitud positiva nos aporta la mitad del camino a recorrer. Una predisposición a afrontar las dificultades unida a un tono vital activo nos dan una fuerza enorme para abordar cualquier problema. De alguna manera, nos dice, el sentido del humor se contrapone al sentido común; el sentido del humor nos permite hacer lo que por sentido común no deberíamos ni intentar. Y, en todo caso, si todo funciona mal siempre nos quedará el humor.

Escuchando esta idea me ha venido a la memoria la maravillosa escena final de la película "Zorba el griego", en la que, ante el desastre total, Anthony Cuál (Zorba) inicia un baile en el que se une Alan Balas (Basil ) y que les da una inyección de optimismo que les permite desdramatizar, tomar distancia y reír hasta convertir una desgracia en una anécdota.

El humor es útil, el humor es necesario, el humor es querido y deseado; pero el humor es difícil, muy difícil de crear, muy difícil de ejecutar y, a veces, muy difícil de ser comprendido y compartido. Sergi Mas nos ayuda a entenderlo y a valorarlo.

Ahora nos toca disfrutarlo porque ¿quién tiene ganas de estar de mal humor? ¿quién quiere vivir y trabajar con personas malhumoradas? o ¿quién se apunta a vivir sin reír ni sonreír nunca? Por mucho que nos toque vivir tiempos difíciles siempre nos quedará el humor para vivir con dignidad.

Cuando una societadad pone en marcha iniciativas para mejorar la situación de las mujeres, no mejoran solamente éstas si no toda la sociedadHacerlo bien es posible. Admiración y esperanza es lo que me transmitieron Immaculada y Joana Amat con su discurso cuando, el pasado 4 de junio, recogieron el VII Premio Factor Humà Mercè Sala en representación de AMAT Immobiliaris.


(Vídeo en catalán)

Me quedó claro que Imma y Joana son excepcionalmente valientes e innovadoras: adelantándose a su tiempo introdujeron la conciliación laboral y familiar hace 25 años, cuando nadie hablaba de ello y en un sector especialmente masculinizado.

A pesar de no ser fácil, lejos de "tirar la toalla", han persistido en su empeño de hacer de su empresa un lugar humano en el que trabajar, y estaremos de acuerdo en que siendo una PYME, el mérito es infinitamente mayor.

Ello no es fruto de la casualidad ni de modas, sino de un trabajo tenaz basado en Integridad, Coherencia, Perseverancia, Prudencia, Disciplina, Generosidad y Austeridad, valores que definen AMAT, y en mantener la mirada a largo plazo, generando así una empresa sostenible y duradera en el tiempo.

Esta firme apuesta por el valor de las personas las impulsó a mantener la plantilla durante los tiempos difíciles de la crisis económica y a posicionarse claramente contra fórmulas de precariedad laboral existentes en su sector. AMAT es un claro ejemplo de los beneficios de tener una plantilla estable y fidelizada, especialmente cuando se trata de una empresa de servicios que vela por una atención personalizada.

Imma y Joana dedicaron este premio a su madre, Concepción Amigó, quien se quedó al frente del negocio después de enviudar. Joven y con dos hijas, la imagino como una mujer excepcional, una mujer que hace más de medio siglo tuvo el valor de salir del rol en el que la sociedad la encasillaba.

Y así se hizo realidad aquello que explican, entre otras, la Harvard Business School y que las hermanas Amat ilustran perfectamente:


“Hay pocas cosas que tienen un efecto tan claro en la desigualdad de género como el hecho de tener una madre trabajadora”


Esos estudios evidencian que las hijas de madre trabajadora (fuera del hogar) cuando, ya adultas, se incorporan al mercado de trabajo, tienen más posibilidades de desarrollo profesional y mayores ingresos, entre otros beneficios. En cuanto a los hijos, los hombres criados por madres incorporadas al mercado laboral contribuyen más a las tareas domésticas y de cuidado.

Joana e Imma continuaron con la rueda mágica que puso en marcha su madre. Velando para que las mujeres tuvieran oportunidades en el mercado laboral pusieron en marcha políticas valientes de conciliación y así la influencia que Concepción tuvo en sus hijas continúa en las trabajadoras de fincas AMAT y en las hijas e hijos de éstas.

¡Eso es impacto social!

Todo ello me ha hecho pensar en la importancia clave de la generación de referentes para las nuevas generaciones y la responsabilidad que nosotros, como mujeres, hombres u organizaciones tenemos. En la obligación de ofrecer a los que vienen detrás nuestro un nuevo espejo donde poder vislumbrar un mejor futuro libre de estereotipos de género; un futuro donde poder desarrollar todo su potencial.

Concepción lo hizo, Joana e Imma siguen trabajando para hacerlo realidad y, sin duda, las nuevas generaciones Amat seguirán con la tarea. Está escrito en su ADN.

Ellas nos dejan un claro ejemplo de liderazgo femenino; un espejo real en el que, como mujeres adelantadas a su tiempo, muestran lo que tienen que hacer las empresas y, sobre todo, un mensaje:

Hacerlo bien es posible.

No hay excusas y si no, se lo preguntáis.

TEDxSant Cugat 2015: segundas oportunidadesNo se trata de pensar en cosas diferentes, sino de pensar en lo ya existente de un modo innovador. Es ahí donde surgen las segundas oportunidades, de la reformulación de las ideas actuales para adaptarlas a un entorno cambiante con el afán de mejora del bienestar personal y colectivo. Ese fue el leitmotiv del último TEDxSantCugat, en el que se dieron cita personas creativas, académicas y expertas de distintas disciplinas para aportar sus experiencias y opiniones.

En el marco de los ya conocidos eventos TED que propician el intercambio de ideas y experiencias, el pasado 28 de mayo se celebró la segunda edición del TEDxSant Cugat, cuyo hilo argumental en torno al cual giraron todas las conferencias fue “las segundas oportunidades”. Contó con ocho ponentes que, provenientes de ámbitos diferentes pero bajo una misma premisa, transmitieron energía, valores y optimismo para poder mirar la vida desde otra perspectiva.

Entre ellos, el economista Raül Romeva, Laura Rosillo, Fundadora del Observatorio del Aprendizaje en la Madurescencia, o Albert Bosch, deportista, emprendedor y escritor comprometido con el liderazgo responsable y con el medio ambiente.

(Vídeo en catalán)

Bajo el título “La hora del procomún, por la vía Ubuntu”, Romeva reflexiona sobre el Bien Común, un concepto que pretende ser una palanca de cambio a nivel económico, político y social. Su desarrollo ha dado lugar a la Economía del Bien Común, ideada por el economista Christian Felber. Hablamos de una economía entendida como un sistema de mercado en el cual las coordenadas de los motivos y objetivos de aspiración de las empresas se rigen por la cooperación y no por el afán de lucro. Se percibe como un proceso abierto en cuanto a sus resultados, participativo y de crecimiento local pero con efectos globales.

Romeva presenta el Bien Común como una alternativa al colapso del actual sistema capitalista. Como señala el ponente, el cambio de paradigma pasa por entender que el “yo” como síntesis del capitalismo es en realidad autodestructivo. La filosofía Ubuntu, basada en la lealtad entre las personas y la generosidad entre ellas, parte de la idea de que no existe ni un “tú” ni un “él”, sino un “nosotros”. Es decir, existimos a través de los demás y si los demás no disfrutan de bienestar ni felicidad, nosotros tampoco.

Se trata de replantear las lógicas del mercado, centrado en la individualidad, y reformularlo en favor de las personas; es decir, dar una segunda oportunidad para que la humanidad se reinvente.  Esta nueva oportunidad tiene cabida dentro de un marco globalizado, pues estamos en conexión permanente los unos con los otros y lo que hacemos como individuos tiene consecuencias para el resto. Una muestra de esta telaraña global que afecta y beneficia a todos es el reciente auge de la economía colaborativa que, tal y como señala Albert Cañigueral, autor del libro Vivir mejor con menos, representa un cambio social progresivo y profundo e implica a todos los ámbitos de la sociedad y a la globalidad de las actividades económicas.

Lo mismo sucede en lo que nos motiva en el ámbito laboral, pues ya no basta con trabajar en equipo, sino que hay que hacerlo en un entorno colaborativo y que contribuya al Bien Común. Esta es una preferencia no sólo de los millenials, sino de todas las generaciones, incluyendo a los baby boomers.

Fue precisamente una baby boomer otra de las ponentes. “Tengo 59 años, trabajados uno a uno y pienso vivir muchísimos más.” Así se presenta Laura Rosillo, que reflexiona alrededor del concepto de la Madurescencia, la turbulenta y rebelde mediana edad de la generación del baby boom, que se enfrenta a la adaptación al mundo laboral de hoy en día. Rosillo propone a las personas de su misma generación una segunda oportunidad: un cambio que nazca desde dentro para resolver esta crisis madurescente, aprovechando la ocasión que brinda para su generación el problema del envejecimiento actual de la pirámide demográfica española.

Las previsiones apuntan a un crecimiento sostenido de la esperanza de vida, por lo que se trata de ofrecer fórmulas que permitan lo que en la jerga especializada se conoce como el “envejecimiento activo”. La ponente comenta que a pesar de los prejuicios que conforman la sociedad y la cada vez más importante discriminación por edad, no se deben perder las ganas de aprender y la energía para sacar partido a las oportunidades de este tercer capítulo de la vida, que son muchas. La capacidad de reinventarse es clave para demostrar que la experiencia también aporta valor. Como concluye Rosillo: “Una mariposa no es más que un gusano con experiencia”.

 

Acceso a todas las conferencias de TEDxSantCugat 2015: http://tedxsantcugat.com/videos-2015

¿Qué hacer con quienes pasan de 50?La Fundació ha colaborado con La Vanguardia en un artículo que sostiene que el aumento de la edad media de las plantillas exige un replanteamiento del papel de los séniors en la empresa. Han colaborado en su elaboración Pau Juste, Vicegerente de Recursos Humanos de la UPF; Laura Rosillo, consultora en creación de comunidades y redes internas; y Anna Fornés, Directora de la Fundació Factor Humà.

La Semana de los Horarios, también en TV3España sufre un desfase horario de dos horas en relación al resto de Europa. Para sensibilizar a la sociedad de los beneficios que conllevaría la europeización de los horarios, tanto en términos de salud, como de educación o conciliación, ha tenido lugar recientemente la segunda Semana de los Horarios, una acción impulsada por la Iniciativa per a la Reforma Horària, durante la que se han llevado a cabo diversas actividades y que también ha tenido bastante seguimiento en la programación de TV3.

¿Existe una rutina diaria que nos permita ser más productivos? ¿Seguir ciertas pautas horarias estimula la creatividad? Los patrones de vida de algunos de los artistas o creativos más relevantes de la historia demuestran que, independientemente del lugar o de la época, la eficiencia no se vincula a un estilo de vida determinado, sino que reside en la diversidad.

Mientras que Mozart trabajaba de 6 a 15 horas, dedicaba la tarde a relajarse y a las 21 horas ya estaba en la cama, Beethoven no tenía una rutina organizada, intercalaba el trabajo con ratos sociales y se iba a dormir de madrugada. Lo mismo le sucedía a Darwin quien, marcado por una especie evolucionada de caos, combinaba ratos laborales con pequeñas siestas y paseos. Todo lo contrario que Haruki Murakami, quien distribuye su día en tercios: 7 horas para dormir, 8 para trabajar y 9 destinadas a la vida social.

UN DÍA EN LA VIDA DE LOS GENIOS

Un día en la vida de los genios

Este breve y curioso reportaje es uno de los muchos que TV3 ha incorporado a su programación durante la segunda edición de la Semana de los Horarios, que ha tenido lugar del 8 al 12 de junio, con el fin de sensibilizar a la sociedad en la transformación de la organización del tiempo cotidiano. Este evento, que ya contó con una primera edición en septiembre de 2014, se enmarca en las acciones que impulsa la Iniciativa per a la Reforma Horària y cuenta con el apoyo institucional de la Generalitat de Catalunya, que anunció el pasado abril su intención de proponer un pacto para europeizar los horarios laborales.

Con el objetivo, no sólo de conciliar la vida personal y profesional, sino también de propiciar un modus vivendi que facilite la formación cultural, la participación social y la productividad, estas medidas prácticas encaminadas a racionalizar los horarios en Catalunya se propone que se pongan en marcha el 1 de enero de 2016.

Anna Mercadé, Directora del Observatori Dona, Empresa i Economia, cree que hay que adoptar un horario de trabajo europeo, de 9 a 17 horas y, por ejemplo, poner en marcha guarderías que permitan desayunar en casa. Aboga también por un gran pacto entre sindicatos, empresas y escuela para facilitar la conciliación de horarios. En cuanto la Administración Pública, Xavier Boltaina, actual Gerente de la Diputació de Barcelona, plantea modular las reuniones, mucha más puntualidad e intentar evitar reuniones y actos institucionales que finalicen más allá de las 18 horas, de ese modo se podría dedicar más tiempo a las actividades sociales y al ocio.

ANNA MERCADÉ: "HACE FALTA UN GRAN PACTO ENTRE SINDICATOS, EMPRESA I ESCUELA PARA LA CONCILIACIÓN DE HORARIOS"

Anna Mercadé en Els Matins de TV3

Mientras que una familia catalana empieza a cenar sobre las 10 de la noche, a esa hora en Reino Unido o Alemania ya se preparan para ir a dormir. Así pues, se establecen de una a tres horas de diferencia con otros países de nuestro entorno. España es actualmente el país europeo que más tarde se va a la cama, entre otras cosas, debido al tardío prime time, que se inicia a las 21h. En Dinamarca y Portugal los programas de máxima audiencia empiezan a las 8 de la tarde, en Francia a las 7 de la tarde y Reino Unido a las 6. Eso provoca que tanto pequeños como mayores no lleguen a dormir las 8 horas diarias ideales y que su rendimiento baje debido a la falta de descanso.

Por ese motivo, el Gobierno español ha instado a las cadenas de televisión a adelantar el prime time, algo que RTVE afirma ya haber modificado en sus respectivos canales. Sara Berbel, Doctora en Psicología, propone salir antes del trabajo para que la gente pueda ir a comprar y por lo tanto facilitar que los comercios cierren antes. De esa manera las actividades de ocio y el prime time se adelantarían. Sin embargo, Eugeni Sallent, Director de Televisió de Catalunya (TVC) pide que sea un cambio global y que lo apliquen todas las cadenas, además de que sea aceptado por la sociedad. Declara que desde TVC están predispuestos a hacerlo, pero en el momento en que haya un consenso general que lo facilite.

Además, dicha transformación permitiría una mejora en el bienestar social y la salud, pues según el estudio Social Jetlag and Obesity, aquellos que tienen un mayor desajuste entre su reloj biológico y su actividad social tienen más riesgo de padecer obesidad. Por cada hora de diferencia entre la "zona horaria" social y la biológica se incrementa en un 33% la posibilidad de ser obeso.

Parece que casi todo el mundo tiene clara la necesidad de aplicar un nuevo horario, pero ¿conseguirá la sociedad europeizarse y adoptar las nuevas rutinas diarias propuestas?

 

También puedes ver los diferentes reportajes que se han emitido durante la Setmana dels Horaris en la página web de TVC (vídeos en catalán): http://www.ccma.cat/tv3/alacarta/debat-sobre-la-reforma-horaria/coleccio/1890

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la vanguardiaCon motivo del VII Premio Factor Humà Mercè Sala, los miembros del Consejo Asesor de la Fundació han publicado conjuntamente un artículo en La Vanguardia sobre qué debe hacer la dirección empresarial para fomentar el compromiso en las organizaciones. Los autores: Salvador Alemany, Núria Basi, Victòria Camps, Manel del Castillo y Josep Santacreu.

10 acciones para mejorar el valor añadido de Recursos Humanos¿Qué gaps existen para que Recursos Humanos se convierta definitivamente en un socio estratégico del negocio, promotor del compromiso, productividad y felicidad de los empleados y con alto nivel de influencia interna? Es un área ingrata a veces y sobre todo en organizaciones con baja calidad directiva pero, de todos modos, está clara la necesidad seguir evolucionando hacia un nuevo enfoque que integre aspectos mejorables de nuestro complejo y apasionante trabajo y que mantenga los logros conseguidos.

 

Avanzado el siglo XXI siguen los debates en múltiples foros sobre las razones por las que Recursos Humanos (RH) no acaba de lograr un posicionamiento relevante en numerosas organizaciones, a pesar de una cierta evolución positiva conseguida en las últimas décadas.

Algunos elementos en los que se basa esa percepción son: falta de visión de negocio, escasez de presupuesto, necesidad de mejorar la capacitación de sus profesionales, poco apoyo de la dirección y los mandos intermedios en asuntos de gestión de personas y riesgo de una externalización masiva por no considerarse una función clave. Adicionalmente las importantes restructuraciones durante la crisis han potenciado una percepción de departamento con mala reputación y poco reconocimiento a nivel interno (en la organización) y externo (por parte de la sociedad).

Recursos Humanos: un área clave, compleja y, en ocasiones, ingrata

La gestión de personas es un asunto especialmente complicado, muy sensible, donde los resultados generalmente se logran a medio plazo y no siempre son evaluables con los típicos ratios cuantitativos que usamos habitualmente en las organizaciones, porque “no todo lo que cuenta es fácil de contar”. Por otro lado, existen múltiples factores que afectan a la reputación de RH como son los ciclos económicos, la cultura de la organización o el nivel de calidad directiva.

Un par de ejemplos ilustran esto:

    1) Los empleados buscan naturalmente estabilidad y políticas de crecimiento retributivo, pero la realidad es que tendrán que adaptase en positivo a la incertidumbre y la necesidad de una razonable eficiencia en gastos, que son elementos consustanciales al siglo XXI. El entorno VUCA (Volatility, Uncertainty, Complexity, Ambiguity en inglés) ha llegado para quedarse, cómo nos explican Juan Carlos Cubeiro y José Antonio Marina en sus artículos, y requieren una nueva educación y mentalidad para triunfar en un mundo globalizado y muy competitivo.

    Debemos asumir que esta tensión es natural y puede generar crispación y que sólo mantendremos un buen compromiso laboral si lo gestionamos con honestidad, empatía, fomentando la involucración y generación de ideas a todos los niveles y con visión gana-gana: explicando la necesidad de sacrificios en tiempos de crisis pero también implantando mejoras razonables de condiciones laborales cuando la situación económica evolucione positivamente. Y debemos lograr que se comunique desde los equipos de Dirección y no sólo por Recursos Humanos.

    2) RH es un área ingrata en ocasiones y en especial en organizaciones con baja calidad directiva: RH se implica en decisiones difíciles (despidos, congelación salarial, gestión restrictiva de la compensación, etc.) que trata de manejar con responsabilidad, empatía, desgaste personal y pérdida de reputación interna de la función. Por el contrario, cuando llegan las buenas noticias (contrataciones, promociones o aumentos salariales) es difícil capitalizar ante los empleados el trabajo de RH para que eso se haya conseguido porque ciertos jefes lo asumen en exclusiva y con poca visión corporativa.

    ¿Hay razones para considerar RH como un área que debe mejorar su valor añadido?

    Creo que Recursos Humanos ha tenido éxitos importantes en el pasado pero debe evolucionar para afrontar mejor los retos de futuro en un contexto complejo y muy competitivo y que existen algunas razones para ser autocríticos.

    Keith H. Hammonds, editor de Fast Company, publicó en 2005 un artículo polémico: ¿Por qué odiamos a Recursos Humanos?, en el que aportaba 4 razones por las que RH debe mejorar su contribución:

    • - falta de habilidades profesionales clave de sus profesionales
    • - foco en eficiencia versus valor añadido para el negocio
    • - insuficiente orientación al cliente interno
    • - poco conocimiento y cercanía a los empleados

    Vinculaba además esta situación a una pérdida de importancia estratégica de la función y a la creciente tendencia a la externalización parcial de áreas de RH como formación, desarrollo, selección o administración de personal. Según un estudio reciente de Hewitt, hasta un 94% de grandes compañías en EEUU se plantean estas decisiones.

    Como complemento a esta visión, Brian Feldman aportaba 7 claves que sustentan la idea de necesidad de mejora en su artículo ¿Por qué Recursos Humanos tiene una mala reputación en las empresas?:

    • - RH es percibido en ocasiones como preocupado por temas menores
    • - Los procesos de gestión de personas se observan a menudo de poco valor añadido y de una complejidad innecesaria
    • - Falta de capacidades profesionales para resolver temas complejos de gestión de personas
    • - Hay discrepancias entre lo que RH hace y las expectativas de los empleados sobre los temas clave de gestión de personas
    • - Falta contacto de los profesionales de RH con la plantilla
    • - RH no atrae a los mejores y más brillantes empleados a su departamento

    Frente a esta visión negativa otros autores como David Ulrich, el principal gurú de RH a nivel mundial, plantean una positiva evolución de RH como socio estratégico en su informe El estado de la profesión de RH (2012), si bien indica que existe aún un camino por recorrer.

    Como conclusión parece claro que es necesario seguir evolucionando hacia un nuevo enfoque que integre aspectos mejorables de nuestro complejo y apasionante trabajo y mantenga los logros conseguidos de la función. Así aumentaremos nuestra contribución al negocio y a las personas y mejoraremos nuestra influencia y reputación. En base a mi experiencia aporto 10 ideas a continuación que podrían ayudar en esta transformación:

    10 acciones para mejorar el valor añadido de Recursos Humanos

    Recursos Humanos, un área clave si se enfoca en su esencia: aportar valor añadido estratégico al negocio y aflorar el potencial único de cada persona

    Existen todavía personas en algunas organizaciones que abogan por un departamento de RH de “perfil bajo”. Creo que una mala reputación o un escaso peso estratégico de RH no beneficia a la larga a ninguna organización ni a sus empleados en general. Así lo han entendido ya una buena parte de las empresas que tienen éxito sostenido, independientemente de su cultura, tamaño o sector.

    El sueño de la mayoría de profesionales de Recursos Humanos es más válido que nunca: contribuir estratégicamente a los resultados de negocio y a la fidelización, desarrollo y felicidad de los empleados. Una aspiración nada fácil pero a la que no debemos renunciar y que exige resiliencia, profesionalidad, reinvención continua y salir de una cierta endogamia (estar abiertos a todo tipo de feedbacks externos que valoren nuestros puntos fuertes y aporten ideas de mejora).

    Tenemos una positiva ambición de ser un área clave. Para ello tenemos que hacer nuestro trabajo cada día mejor, salir de nuestra área de confort, estar más cerca del negocio y de los empleados.

    Y a pesar de que muchas veces gestionamos elementos intangibles, debemos ser capaces de poner en valor nuestro trabajo explicando claramente nuestra contribución, aplicando técnicas de marketing a nivel interno y externo. Una comunicación más proactiva es clave en este mundo digital donde la reputación ya no está tan influida por mensajes puntuales “oficiales y dirigidos” sino por lo que múltiples stakeholders perciben y comunican continuamente a nivel multicanal (Internet, móvil, conversaciones presenciales  informales…).

    Aprovechemos con optimismo y coraje las oportunidades que nos plantea un entorno socio-económico de incipiente recuperación y donde las personas marcarán cada vez más la diferencia. Podemos lograrlo porque los profesionales de RH somos expertos en la gestión de lo más valioso y potente: la ilusión, la diversidad y el talento de cada empleado.

     

    David Reyero Trapiello - Senior HR Business Partner – Sanofi Iberia

    e-mail: David.reyero[arroba]sanofi.com  / Twitter: @davidreyero73 / Linkedin: es.linkedin.com/in/reyerodavid

      El proceso de digitalización de las empresas ha contribuido a repensar las prácticas cotidianas de trabajo que, sin ningún tipo de duda, se han visto transformadas. Además de los cambios en los procesos de trabajo, o incluso en la reformulación de las estrategias de negocio, el mundo digital afecta al bienestar de los trabajadores, tanto desde el punto de vista de su rendimiento laboral como de su estado emocional.

       

      Cada vez más, las relaciones de las personas entre ellas (ya sea con compañeros dentro de la misma empresa, clientes, proveedores, colaboradores...) y con el contenido están mediadas por el uso de las tecnologías. Sabemos que las emociones y la afectividad no son ajenas a cómo nos relacionamos con este mundo tan digitalizado, de hecho, la experiencia de los usuarios con las tecnologías determinan las prácticas personales en el entorno digital.

      Para conseguir un entorno de trabajo con hábitos y comportamientos digitales útiles y sanos tenemos que conseguir que la vivencia digital de los usuarios sea positiva y que, a la vez, haya un beneficio para la organización. Para conseguirlo hace falta que nos preguntemos una serie de cuestiones que, a menudo por evidentes, obviamos. Algunas de esas preguntas son:

      ¿Qué elementos entran en juego cuando nos relacionamos con nuestro entorno digital? ¿Somos eficientes en nuestras relaciones con este entorno? ¿Entendemos bien esta relación? ¿Nos provoca efectos negativos? ¿Los hábitos digitales de los trabajadores están alineados con la cultura y estrategia corporativas? ¿Los hábitos digitales individuales aportan valor y conocimiento al conjunto? ¿Qué pasa cuando sufrimos estrés provocado por una mala gestión de nuestras prácticas digitales?

      De manera muy sencilla, los elementos básicos que entran en juego cuando nos relacionamos con el entorno digital son cuatro: las tecnologías, la información, la comunicación y los espacios virtuales. Con todo, las experiencias que tenemos pueden ser positivas o negativas.

      Los discursos sobre las aportaciones positivas de la digitalización y del acceso a la información son suficientemente conocidas, incluso, a veces, mitificadas. Simplificando bastante, podemos decir que el mundo digital nos permite acceder a infinidad de recursos de información, a datos, a intercambiar conocimiento con otros, a sociabilizarnos, a detectar oportunidades de negocio, a difundir nuestra marca y nuestro negocio, a monitorizar la competencia o a agilizar procesos de trabajo, entre otros.

      ¿Pero a qué tenemos que prestar atención para que todo ello no se nos gire en contra? Se ha demostrado que la inmersión en el espacio digital puede tener, también, ciertas connotaciones negativas. Es lo que se ha venido a denominar como Intoxicación Digital. Para entender algo mejor este concepto partiremos de una visión socio-técnica, bastante clásica, pero que nos ayuda a hacernos una idea bastante completa de este fenómeno. De acuerdo con esta perspectiva, la intoxicación digital está originada por la conjunción de tres tipos de saturaciones: la tecnológica, la informacional y la comunicativa.

      Sobre la saturación tecnológica o tecno-estrés habló por primera vez Craig Brod en 1984 quien lo definió como “una enfermedad de adaptación” causada por la incapacidad de utilizar las tecnologías de una manera saludable. La complejidad de la tecnología puede hacer que un trabajador se sienta incompetente, los cambios de herramientas y softwares o las innovaciones tecnológicas a veces generan sentimientos de angustia y una cierta inseguridad. La saturación tecnológica tiene lugar cuando las funcionalidades de una tecnología o el conjunto de las tecnologías para realizar determinadas tareas se vuelven demasiado complejas para obtener beneficios o no dan un apoyo real a las necesidades individuales.

      La saturación informacional tiene lugar cuando una persona dispone de más información que su tiempo disponible o su capacidad cognitiva para procesarla. El término Intoxicación Informacional se atribuye al futurólogo Alvin Toffler en 1967. El investigador Ackoff, en 1967, ya apuntaba que la presencia de información relevante era uno de los problemas de los directivos y de las empresas. Aún así otras investigaciones apuntan que la sensación de incertidumbre por el hecho de no disponer de una información que se necesita, el sentimiento de frustración cuando los resultados de una búsqueda de información no son los esperados o la angustia de no tener información suficiente validada para tomar una decisión, provocan una serie de emociones que pueden tener efectos negativos en el desarrollo de una tarea.

      La saturación comunicativa generalmente se origina a causa de una tercera parte.Tiene lugar cuando una tercera parte solicita la atención o conocimiento de un individuo y éste no tiene la capacidad de responder en el tiempo y los plazos que harían falta. Meier, en 1963, previó una saturación en el flujo de comunicaciones a lo largo del siglo XX. En el contexto de las redes sociales en Internet, la voluntad de pertenecer a un grupo, de formar parte o el compromiso de participar, hacen que este flujo comunicativo se incremente.

      Cuando estos elementos se interrelacionan en un espacio común (lo que denominamos un espacio virtual) además hay que añadir la existencia de unas normas, unos códigos, unos procesos, una cultura y unas prácticas determinadas que pueden reducir o incrementar tanto los efectos negativos como los positivos del entorno digital.

      Todo ello obliga a que los profesionales de la información y de la comunicación digital de las empresas (responsables de la arquitectura de información de la intranet, de la estrategia de posicionamiento web, o de la función de inteligencia competitiva) junto con los tecnólogos, diseñen estos espacios, servicios y políticas para que los usuarios se sientan a “gusto”, no se vean desbordados o “intoxicados” y que sus hábitos digitales contribuyan y aporten valor a los objetivos de la organización.

       

      Eva Ortoll, profesora e investigadora del grupo KIMO. Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación (Universitat Oberta de Catalunya)

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      ¿Por qué reímos?Reír nos hace sentir mejor y estrechar lazos con aquellos con quienes compartimos la risa, algo que puede aplicarse perfectamente al mundo laboral. El humor favorece la cohesión, reduce el estrés y mejora la productividad de los empleados. Sophie Scott, neurocientífica cognitiva, nos habla en una entretenida e hilarante reciente charla TED sobre la ciencia de la risa y sus significados.

      El pasado mes de marzo tuvo lugar en Canadá el TED2015. Llevaba por título “Verdad y Consecuencia” y, entre otros oradores, destacó la divertida y curiosa charla de la neurocientífica británica Sophie Scott, para quien la risa tiene un significado más allá del simple hecho de mostrar diversión.

      La primera vez que Scott se interesó por la risa y sus efectos fue cuando tenía seis años y encontró a sus padres riendo sin cesar en el suelo. No sabía qué sucedía, sólo sabía que quería ser partícipe de lo que parecía un momento agradable. Años más tarde, ya como neuróloga especializada en ciencias cognitivas, le sigue pareciendo fascinante la risa y lo absurda que resulta cuando la oímos.

      La conferenciante expone que, desde un punto de vista neurobiológico, existen dos tipos diferenciados de risa relacionados con el modo de vocalizar: una involuntaria e inevitable, asociada a nuestros instintos más primitivos; y otra más forzada que aparece cuando interaccionamos con alguien y que se presenta de un modo más educado y formal. Las risas reales e involuntarias son más prolongadas y agudas, lo que no significa, apunta Scott, que la risa social sea falsa, pues tiene una razón de ser determinada ya que somos nosotros mismos quienes elegimos usarla en determinadas situaciones y darle el valor correspondiente.

      Robert Provine, un investigador sobre el tema, descubrió que somos treinta veces más propensos a reír si estamos acompañados que si estamos solos, ya que la risa está más presente en interacciones sociales como la conversación. Las personas reímos cuando estamos en contacto con las demás, para demostrar que las entendemos y estamos de acuerdo con lo que nos dicen.

      Según Scott, la risa siempre tiene un significado y tratamos de entenderlo constantemente, de saber por qué alguien se está riendo aunque nada tenga que ver con nosotros. Las carcajadas llaman la atención y suscitan interés además de producir contagio. A medida que nos hacemos mayores vamos comprendiendo más sobre lo que significa la risa y los beneficios que ésta proporciona en nuestro día a día y en nuestro bienestar general. Como afirman Eduardo Jáuregui y Jesús Damián Fernández, fundadores de Humor Positivo: “Después de reír se toman mejores decisiones y los médicos hacen mejores diagnósticos.”

      Algo tan básico como es el simple hecho de reír puede suscitar la implicación de la persona que nos escucha y motivarla a continuar a nuestro lado. Y lo  mismo se puede extrapolar al mundo laboral; los argumentos a favor de la introducción del humor en el trabajo son su capacidad de reducir el estrés, estimular la innovación, favorecer el aprendizaje y cohesionar los equipos.  Jáuregui y Damián desmontan en su libro Alta diversión: los beneficios del humor en el trabajo algunos de los mitos más extendidos sobre la supuesta poca profesionalidad del humor, como presuponer que si los trabajadores se divierten no trabajarán. Dejar atrás tanta seriedad y solemnidad puede tener muchas ventajas y beneficios.

      Scott explica que la risa no es sólo una emoción social, sino que expresa muchos matices de nosotros mismos en sociedad. Es un índice realmente útil para saber cómo las personas gestionan sus emociones cuando están juntas, porque la risa la emitimos para sentirnos mejor junto a alguien. Reír estrecha vínculos y genera compromiso, algo que puede resultar provechoso para las organizaciones que quieran retener sus talentos y estimular el sentido de pertenencia. La positividad generada por la risa desemboca en una mayor productividad, por lo que las empresas deberían apostar por el humor laboral, es decir, introducir elementos de diversión con la intención de crear un entorno laboral más distendido y saludable. Eso es precisamente lo que pretende fomentar la Fundació Factor Humà mediante el acto de entrega de la VII edición del Premio Factor Humà Mercè Sala que tendrá lugar el próximo 4 de junio.

      Sophie Scott apunta que si la risa funciona es porque nos puede evadir de una situación dolorosa, embarazosa y difícil y nos brinda un instante de diversión cuando menos lo esperamos. Por eso, intentamos hacer reír a quien tenemos al lado cuando notamos que no está pasando por un buen momento.

      La ponente concluye que: “no sólo los seres humanos somos poseedores de la risa, sino que es una característica muy antigua del comportamiento de todos los mamíferos, que ayuda a regular cómo nos sentimos y nos hace sentir mejor. En otras palabras, en materia de risas, tú y yo no somos más que mamíferos.”

       

      Acceso a la conferencia de Sophie Scott de TED2015: https://www.ted.com/talks/sophie_scott_why_we_laugh?language=es

      La crisis ha ahondado en las diferencias de estilo y valores con respecto a la gestión y el enfoque de las relaciones laborales. En nuestras encuestas de clima laboral hemos podido objetivar los muy diferentes niveles de compromiso y, en la práctica, hemos podido ver sus consecuencias: ha habido empresas capaces de lograr acuerdos, en un clima de común interés, mientras que en otras se ha impuesto el conflicto o la defensa férrea de los derechos adquiridos en un clima de crispación: ¿qué ha marcado la diferencia?

       

      La salida de la crisis va en serio, aunque sus secuelas nos acompañarán bastantes años. Más de un millón de personas entrarán en el mercado de trabajo en no demasiado tiempo -aunque no en las condiciones de antaño- pero la mala noticia es que tendremos que convivir con un desempleo estructural de más de cuatro millones de personas que la economía española no va a poder absorber. Es un problema que debemos asumir como sociedad, en tanto que a todos los agentes económicos, públicos y privados, lo que nos corresponde es contribuir a crear una economía suficientemente competitiva para generar empleo, riqueza, impuestos y políticas sociales, en este orden.

      Demasiados temas a abordar para un blog, por lo que me centraré en una cuestión que considero esencial si queremos conseguir que nuestras empresas sean realmente competitivas y nuestros entes públicos eficientes. Me refiero a cómo conseguir comprometer a trabajadores, profesionales y mandos con los retos de sus organizaciones, tras unos años durísimos donde se han tenido que tomar medidas de fuerte impacto en las personas, y que no siempre se han gestionado con el acierto y la sensibilidad suficientes. Ya tenemos perspectiva de todos estos años y podemos empezar a sacar conclusiones y aprendizajes.

      En primer lugar, decir que la crisis ha ahondado en las diferencias de estilo y valores con respecto a cómo gestionar las personas y enfocar las relaciones laborales. En nuestras encuestas de clima laboral hemos podido objetivar estas diferencias, midiendo el grado de compromiso de los equipos con sus organizaciones. Ha habido empresas que han sido capaces de lograr acuerdos, tomar medidas de flexibilidad o lograr reducciones de salarios en un clima de común interés mientras que en otras, sin embargo, se ha impuesto el conflicto o la defensa férrea de los derechos adquiridos en un clima de crispación y que, en numerosas ocasiones, ha llevado a duros expedientes de regulación, despidos o cierres. En las primeras, hasta un 80% de sus empleados se sentían ciertamente comprometidos con los problemas y retos de su organización, mientras que en las segundas, apenas llegaban a un 40% (el promedio del mercado es de un 63% de empleados con un compromiso bastante razonable con su empresa). Y la pregunta que surge es ¿qué ha marcado la diferencia?

      Analizando unas y otras, vemos que la diferencia no la ha marcado ni el sector ni el tamaño. La diferencia ha estribado, esencialmente, en cómo el equipo directivo ha abordado la gestión de personas para salir de la crisis, y esto se concreta en siete cuestiones clave:

      1. Cuando la gente mira para arriba ¿qué ve? Y lo que marca la diferencia es cuando ve un equipo directivo capaz, cohesionado, coherente y creíble. De lo contrario, por desgracia, hemos visto numerosos ejemplos estos años.
      2. Que marca un rumbo claro: estrategia y prioridades claras y coherentes.
      3. Que explica la situación con transparencia, baja al terreno y da la cara.
      4. Que toma decisiones, las comunica y las ejecuta.
      5. Que crea espacios de participación significativos con los mandos intermedios, que se sienten parte de la solución y no parte del problema, protagonistas de la situación, en lugar de sufridores pasivos de algo que les viene dado desde arriba.
      6. Que entabla un diálogo franco y abierto con los sindicatos, lo cual requiere de dos condiciones: tener la conciencia tranquila y la autoestima en su sitio.
      7. Y si han tenido que tomar decisiones duras, especialmente despidos: profesionalidad en los criterios y exquisitez en las formas.

      Estamos saliendo de la crisis, de eso no hay duda, y este nuevo ciclo va a suponer importantísimos retos en la gestión de personas. Quiero referirme a dos de ellos que son consecuencia directa de todo lo anterior:

      1. La guerra por el talento ha vuelto. La gente “retenida” por la crisis se va a empezar a ir, vincular a los profesionales clave va a ser una prioridad, y nada fácil por cierto una vez hecho el click. Los motivos de fuga detectados en nuestras encuestas de clima son elocuentes: “irme a una empresa que trate mejor a sus empleados” y “cambiar de jefes”.
      2. Recomponer la brecha de confianza que la crisis ha dejado entre muchas empresas y sus equipos, pues se ha apelado demasiado al miedo. Pasar de la amenaza a la ilusión no es fácil, el compromiso hay que merecérselo.

      En consecuencia, decir finalmente que la situación actual, en mi opinión, nos invita a ser optimistas, hay una gran oportunidad para el crecimiento y la competitividad, y la forma en que seamos capaces de reenganchar el compromiso de los equipos con sus empresas va a marcar la diferencia.

      Una sugerencia y un aviso para navegantes: esto no va de dinero, va de confianza y credibilidad.

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      Los retos de la economía colaborativaUber, BlaBlaCar y Airbnb son ejemplos conocidos de una nueva forma de negocio que está teniendo cada vez más repercusiones sobre el tejido empresarial internacional y que representa un cambio social progresivo y profundo. Se trata de la economía colaborativa. Albert Cañigueral, considerado como uno de los gurús del ámbito, nos habla en el TEDxBarcelonaSalon, que tuvo lugar recientemente, de un nuevo modelo sustentado en valores como la confianza y la transparencia.

      En el marco de los eventos TEDx nace el TEDxBarcelonaSalon, que combina las ponencias en vivo de proyectos relacionados con la ciudad de Barcelona con la proyección de otras charlas TED. La premisa de estos eventos es fomentar el debate y compartir inquietudes, ideas o propuestas. Precisamente en eso se basó la última edición del mes de abril: compartir, y no sólo ideas, sino también objetos, recursos o servicios. Albert Cañigueral, responsable en España y Latinoamérica de Ouishare y autor del libro Vivir mejor con menos esboza en esta charla hacia dónde se dirigen las nuevas formas de economía centradas en la eficiencia y en lo colectivo.

      El ponente nos remonta a 2011, cuando se empezó a popularizar la idea de economía colaborativa vinculada al terreno digital y en el que decidió crear el blog Consumo Colaborativo, cuyo lema es “compartir reinventando la tecnología.” En aquel momento eran pocos los que creían en este tipo de iniciativas, pero cuatro años más tarde se ha demostrado que las plataformas digitales que propician el intercambio de bienes y servicios se están comiendo el mundo.

      Las organizaciones de la economía abierta y colaborativa son capaces de hacer cosas de una forma más transparente y más eficiente que el resto,  pues su motor de funcionamiento no es únicamente la persecución de rendimiento económico. Eso es lo que Christian Felber denomina Economía del Bien Común, bajo la cual las empresas en vez de regirse únicamente por sus resultados, lo hacen por criterios de utilidad social. Y es que si conseguimos sustituir el afán de lucro y la competencia por la contribución y la cooperación, las organizaciones de cualquier tipo aprenderán a entender el éxito de otra forma.

      La colaboración implica a todos los ámbitos de la sociedad y a la globalidad de las actividades económicas. Incluso, señala Cañigueral, se habla de un “nuevo poder digital” que hace referencia a la coordinación entre iguales y a la participación masiva para crear el cambio. Las formas de fabricación y consumo se están transformando gracias a esta nueva manera de relacionarnos como comunidad en lo económico, que desde hace ya algún tiempo está derivando en estructuras descentralizadas y en la obsolescencia del status quo. Según el ponente, la jerarquía tradicional, con empleadores y empleados, queda atrás y comienza a ganar terreno un nuevo concepto de externalización, que permite una relación más flexible entre empresa y trabajadores a la búsqueda de mayor eficiencia. De todos modos, el fenómeno del outsourcing despierta desde hace muchos años sentimientos encontrados. El portal de intermediación laboral Amazon Mechanical Turk podría ser un ejemplo de la nueva acepción de externalización: facilita a las compañías la subcontratación de tareas digitales que resultan difíciles para los ordenadores pero que los humanos pueden hacer, aunque ello pueda suponer también, como afirman algunos de sus colaboradores, un trato impersonal y precario y un peor reconocimiento del trabajo realizado.

      La economía colaborativa pretende ayudar a dejar atrás la crisis creada por el viejo sistema económico dedicado a gestionar la escasez, para enfrentarse a un nuevo reto: gestionar la abundancia. Como explica el ponente, durante años hemos producido en exceso; por eso, necesitamos fabricar menos y dedicarnos más a los servicios. Ello tendrá consecuencias a nivel de reconfiguración del entorno laboral. De hecho están surgiendo nuevas modalidades de empleo bajo demanda que, a pesar de tacharse de precarias, pueden generar nuevas oportunidades, otras fórmulas de retribución, de valoración y compensación alejadas del presentismo. Se trata del auge del trabajo independiente, freelance, multitarea o temporal producido por una “uberización” del empleo.

      Cañigueral se pregunta si estamos ante un “cooperativismo 2.0”, en el que los propios trabajadores se organizan para buscar vías en las que compartir el valor que generan estas nuevas plataformas, lo que se traduce en iniciativas como las de coworking, que permiten que distintos profesionales independientes compartan un mismo espacio donde pueden establecer sinergias innovadoras.

      La visión inspiradora de la sociedad colaborativa nos plantea un panorama inexorable y sugerente a partes iguales, pero lleno de incógnitas. Estamos en un momento de cambio, vislumbrando un nuevo horizonte de colaboración pero a la vez coexistiendo con el sistema capitalista tradicional. El ponente concluye que no sabemos hacia dónde vamos, pero lo que sí sabemos es que  “la mejor forma de predecir el futuro es creándolo.”

       

      Acceso a la conferencia de Albert Cañigueral de TEDxBarcelonaSalon: https://www.youtube.com/watch?v=PPdvLTe0wjA

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