“¡Estar en la nube está de moda!”, nos explica Albert Closas en este reportaje reciente del programa Valor Afegit de TV3. La emisión trata el fenómeno creciente del cloud computing que se plantea como la revolución tecnológica más grande de nuestros tiempos. El concepto consiste en ofrecer servicios informáticos a través de la Red y pagar sólo por los que la empresa desea usar.



 

Así pues, todos los datos generados ya no están almacenados dentro de los propios equipos, sino que se encuentran en alguna de las grandes “nubes” que actúan como grandes bases de almacenamiento.

A pesar de que grandes organizaciones extranjeras y locales como Mercabarna ya utilizan estos servicios, existe miedo ante el riesgo de la pérdida o uso inapropiado de la información que deposita. Las experiencias vividas hasta hoy nos confirman que el sistema es más seguro y más barato que tener un servidor que guarde la información en la propia empresa. Según fuentes del sector, el ahorro puede representar una reducción de costes variable, que van desde el 40% hasta el 75%.

Pero el cloud computing ya nos afecta a todos a título personal desde hace mucho tiempo. Las principales redes sociales como Facebook, Google y Whatsapp  son usuarias. Nuestras informaciones y búsquedas no se encuentran pues en las sedes de esas empresas sino en el cloud. Un buen ejemplo de ello es la célebre herramienta lanzada gratuitamente en la red, Dropbox: carpetas virtuales y accesibles a través de Internet, a las cuales se puede entrar desde cualquier servidor, en cualquier momento.

Jeremy Rifkin, economista e investigador del efecto de las nuevas tecnologías en la economía y el medio ambiente y que recientemente ha visitado Barcelona con motivo del Global Clean Energy Forum, ya avisó, cuando el cloud estaba en sus inicios, que los centros de telecomunicaciones y las bases de datos se convertirían en los nuevos súper poderes. Y su teoría parece que ya la podemos confirmar, la política de tratamiento de estas bases es muy estricta. Los edificios que las contienen están localizados en la periferia de las zonas urbanas y, a poder ser, en zonas con temperaturas muy bajas para que los equipos no se sobrecalienten.

La Generalitat de Catalunya ha apostado por la nube y ha adjudicado cuatro grandes contactos para gestionar los datos de la administración catalana que han llevado a la creación de cuatro centros de cloud computing nuevos. Aún así, la Generalitat sólo ocupará un 20% del espacio, y el resto podrá ser contratado por otras empresas.  Los centros de cloud catalanes invierten una parte importante de su gestión a mantener los servidores refrigerados puesto que se trata de un país con temperaturas altas. Así mismo, como condición indispensable, todos estos centros constan de un sistema de seguridad y control riguroso que pasa por numerosas cámaras de seguridad que rodean los edificios para proteger el verdadero tesoro y legitimidad del cloud: la confidencialidad de los datos de las empresas de las cuales gestiona la información.

Uno de los objetivos principales que se fijó cuando se crearon los nuevos centros de cloud catalanes fue animar a las empresas locales a hacer el salto a una deslocalización informativa que permite ahorrar: espacio, la contratación de personal que tenga conocimientos técnicos en sistemas de almacenamiento de datos; y los costes informáticos, puesto que sólo se pagan los servicios que se alquilan.

La nube sigue creciendo, pero de momento parece que no lloverá.

 

También puedes ver el reportaje en la página web de Tv3: http://www.tv3.cat/videos/4303735/Les-dades-en-el-nuvol

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