Luis Suárez vive y trabaja en Gran Canaria pero trabaja para IBM Madrid y su jefe está en Estados Unidos. Y además hace casi 4 años decidió despedirse de su correo electrónico. ¿Cómo se trabaja con esas distancias de por medio y sin e-mails? La clave es un uso eficaz de las redes sociales.

 

En este vídeo, que hemos descubierto gracias al Twitter de Laura Rosillo, Luis Suárez explica que quería mejorar su productividad y se dio cuenta de que se pasaba mucho tiempo respondiendo correos en lugar de trabajando. Así que ya hace cuatro años anunció a todos sus colegas que abandonaba el uso del e-mail. Desde entonces lo pueden encontrar en las redes sociales.

Y no es sólo una cuestión de gestión del tiempo. Las redes sociales permiten compartir el conocimiento de forma más rápida pero también más controlada: tú decides a quién incluyes en cada red social, y qué publicas y compartes con  tus contactos.

Uno de los temas que viene tratando Luis Suárez en su blog es la intranet social. Es decir, abandonar las intranets corporativas tradicionales que a la práctica son un tablón de anuncios para la empresa y acercarse a la idea de red social corporativa. Un espacio virtual donde los mismos empleados puedan compartir ideas o conocimiento, hacer las gestiones que precisen,  crear grupos de trabajo, mantener reuniones y hacer formaciones virtuales… En definitiva, una fórmula de relación en línea con los compañeros y la organización mucho más directa y dinámica que el correo electrónico. Esto es lo que ofrecen redes sociales como por ejemplo Yammer.

Así que, ¿será cierto que el e-mail está muriendo como se viene diciendo desde hace un tiempo?  Pues parece que aún no, aunque nos empeñemos. Según un estudio del año pasado, todos los días se envían 291.000 millones de correos electrónicos en todo el mundo, casi el 90% no deseado. ¿Qué hace falta para abandonar el abuso del correo y empezar a utilizar herramientas más directas y más prácticas? Hace falta un cambio de cultura.

Luis Suárez, el protagonista del vídeo, tiene como sobrenombre ‘el hippy 2.0’ y es un adepto de las redes sociales desde hace tiempo. Pero está claro que en muchas organizaciones no predominan aún los entusiastas como él; para que las redes triunfen en la empresa se deben evidenciar sus beneficios para todos y hasta qué punto pueden facilitan las cosas.  Si no, ¿para qué abandonar el ya familiar correo electrónico?

También hará falta un cambio de chip por parte de muchas compañías: dejar de ver las redes como una amenaza a la productividad de las personas o una pérdida de tiempo y aprender a usarlas como una herramienta más de trabajo que además supone mayor colaboración, inmediatez, dinamismo, transparencia…

Sin embargo, como apuntaba recientemente el miembro de la Comisión Consultiva de nuestra Fundació Boris Mir en su blog, hay que tener claro qué herramientas digitales nos convienen. No es bueno lanzarse a las redes sociales sin antes saber qué necesitamos realmente y qué sería sólo una pérdida de tiempo y energía. Cada persona y organización es diferente y tiene, por ello, distintas necesidades en el mundo virtual.

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