La educación y la formación in company están viviendo un cambio de modelo gracias a las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías. Ya es posible que un docente imparta una clase a un grupo de 100.000 alumnos, como explica el profesor Peter Norvig en TEDTalks. Pero hay que tener presente que la tecnología no es más que un medio; revolucionario, sí, pero no debe ser protagonista. Recuperar viejos esquemas, como los deberes o las fechas límite, y reflexionar sobre la figura del formador es esencial.

(Para poder ver el vídeo subtitulado en castellano, debes hacer clic en el símbolo 'play' que hay justo debajo de la pantalla de visualización)

 

Peter Norvig, Profesor de Inteligencia Artificial en la Universidad de Stanford, se dio cuenta de que enseñaba una asignatura de tecnología punta y muy innovadora pero lo hacía como siempre, como en el siglo XIV: el maestro en la tarima recitando y los alumnos sentados enfrente tomando nota (y algunos durmiendo en la última fila).

Por eso, con otro profesor, decidieron experimentar nuevas formas de transmitir conocimiento. Así es como consiguieron más de 100.000 alumnos para una sola clase, que se hacía en vídeos cortos de menos de 6 minutos y que implicaba mucha práctica por parte del estudiante a través de preguntas y deberes. En la educación no se trata de hacer memorizar fórmulas (o fechas o autores) a los alumnos, según Norvig, sino de cambiar la forma que tienen de mirar el mundo. Y no se trata tanto de transmitir información, sino de hacer crecer la motivación.

Además, Norvig señala que a veces los compañeros son mejores profesores que los propios docentes "porque saben lo que se siente cuando no se entiende algo." A veces los profesores ya no recuerdan esa sensación, y la educación también es una cuestión de empatía. Una de las cosas más enriquecedoras, también, son los debates en clase. Pero es obvio que con un grupo de 100.000 alumnos los debates son diferentes: se trasladan a los foros, al 2.0.

Por otra parte, Norvig reivindica la importancia de hacer uso de la tecnología pero siguiendo unas tradiciones clásicas: deberes, fechas límites de entrega ... Si un vídeo está colgado para que el alumno lo vea cualquier día, preferirá hacerlo mañana que hoy, y al final no lo acabará haciendo. Al final, la tecnología debe ser un medio, pero no hay que perder la esencia de la educación.

Richard Gerver, experto en innovación en la educación, decía hace un tiempo en El País que las nuevas tecnologías ofrecen muchas posibilidades a la escuela (y a los departamentos de formación de la organización), pero no hay que perderse en un caos tecnológico de última generación: "Cuando se habla de nuevas tecnologías siempre nos quedamos con llenar las clases de ordenadores, pero es absurdo." Según Gerver, lo más importante es el cambio de mentalidad del formador: atraer a los alumnos a través de la emoción y la creatividad.

Observatorio de Recursos Humanos publicaba a principios de mes un artículo sobre el ULearning, un nuevo concepto de formación que va más allá del e-learning frente al ordenador. Muchos otros aparatos y medios intervienen en el proceso de aprendizaje, pero es importante, según los autores del artículo, que la tecnología no sea la protagonista de la formación, sino sólo lo que debe ser: el medio.

Antes de llenar un aula de ordenadores, tablets, smartphones o cualquier otro aparato en inglés, hay que reflexionar sobre el cambio que supone en la figura del formador, que ya no es quien lo sabe todo y lo transmite, sino quien fomenta la motivación para aprender y compartir conocimiento.

En noviembre del año pasado la Fundació organizó una jornada precisamente sobre los nuevos modelos de aprendizaje y de formación 2.0. Se hizo especial énfasis en la nueva figura del formador, que pasa a ser un disc-jockey: un mezclador, según Laura Rosillo, social media trainer. Un mezclador que pone en su sitio todo el conocimiento tácito que las personas ya tienen y que pueden compartir con otros a través de entornos 2.0, como redes sociales internas.

Una buena forma de fomentar la transmisión de conocimiento tácito y, sobre todo, de fomentar la motivación y la emotividad de los alumnos es el storytelling digital, es decir, contar historias para transmitir conocimientos. Hablábamos de ello en la Unidad de Conocimiento del pasado mes de junio: algo tan simple como contar un relato tiene utilidad no sólo para el marketing, sino también para la cohesión interna en una organización y, por supuesto, para la formación.

La tecnología nos abre todo un mundo de posibilidades a la educación a todos los niveles y también a la formación en las empresas. Sólo queda esperar que el cambio de modelo siga adelante a pesar de la crisis, que ha hecho que el 86% de las compañías europeas recorten su presupuesto de formación.

También puedes ver la ponencia de Peter Norvig en la página web del TED: http://www.ted.com/talks/lang/es/peter_norvig_the_100_000_student_classroom.html

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