Smart phones, smart cities, cloud computing... El futuro ya está aquí. El equipo de Microsoft Office ha intentado explicar en un curioso vídeo cómo será nuestra vida cotidiana y profesional de aquí a unos diez años. Los móviles o las tablets ya no servirán solo para comunicarnos, sino también para organizarnos y mejorar nuestra productividad.

 

Unas gafas que traducen simultáneamente, un smart phone capaz de hacer un check-in en un hotel con una llave digital, una tablet con la que una niña puede hacer los deberes o una nevera que muestra sin abrirla el catálogo de productos que contiene. Son cosas que hace poco tiempo nos habrían parecido de ciencia ficción y que ahora no nos sorprenden mucho.

El futuro seguramente es una mezcla de tecnología móvil, redes sociales, cloud computing, inteligencia artificial y muchos otros nuevos conceptos que ya no nos parecen tan lejanos porque ya empezamos a tener los primeros ejemplos prácticos. Hoy ya se habla de objetos inteligentes o de las smart cities y ya es común el uso de smart phones. Y la visión futurista de las imágenes en 3 dimensiones sobresaliendo del dispositivo, como se ve en este vídeo, ya ha sido avanzada por los creadores del iPhone5, aunque aún no ha salido al mercado.

La gracia de todas estas innovaciones es que pueden ayudar a mejorar la productividad de las personas, ya que facilitan la gestión del tiempo y permiten centrarse en las tareas importantes. No es la primera vez que Microsoft Office imagina la productividad del futuro: en 2009 ya publicaron un vídeo explicando cómo la tecnología podía mejorar la forma de trabajar en la empresa, en el colegio y en casa.

Tal como explica Lynda Gratton, Catedrática de Liderazgo en la London Business School, en un artículo reciente en People Management Magazine, la tecnología es un factor de cambio en las relaciones laborales y también en la economía global. Según Gratton, la tecnología tendirá a ser cada vez más asequible y por ello la capacidad tecnológica crecerá exponencialmente. Además, la ubicuidad de Internet permitirá trabajar en red desde lugares remotos del planeta y ayudará a crear una consciencia global.

Sin embargo, con una vida cada vez más tecnologizada y ligada a la actualización continua de la información, corremos el riesgo de no saber desconectar y acabar sufriendo lo que se denomina ‘tecnoestrés.’ A nivel de relaciones sociales, otro posible problema es la pérdida de los 'buenos modales' como resultado de la irrupción de los smart phones en la esfera pública, o lo que también se ha definido como una nueva 'urbanidad digital.'

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