La Fundació Factor Humà colabora de nuevo con La Vanguardia en un artículo sobre un estudio de Eada que afirma que el 82% de los ejecutivos catalanes está satisfecho en su trabajo pese a la crisis. El entorno influye: los profesionales se sienten gratificados por el mero hecho de conservar su puesto.

La coyuntura económica no parece contribuir a que los trabajadores se sientan satisfechos con su empleo, ni siquiera aquellos que ocupan cargos de responsabilidad y que justamente por ello tienen que lidiar cada día muy de cerca con los problemas de la empresa. Y, sin embargo, los directivos catalanes están contentos en su trabajo, o al menos eso dicen. Según un estudio de la escuela de negocios Eada, en Catalunya un 73% de los empleados asegura estar "satisfecho" con su empleo, pero el porcentaje alcanza el 82% entre los directivos. Además, un 69% dice sentirse orgulloso de su compañía y un 61% señala que incluso se siente identificado con los valores de su organización.

"El entorno influye claramente: cuando hay mucho paro, los trabajadores se sienten gratificados por conservar su empleo, especialmente si trabajan en empresas donde parte de la plantilla ha sido despedida", argumenta Aline Masuda, profesora de Eada y autora del estudio. Esta interpretación coincide con la de Víctor Carulla, socio director de Headway Executive Search, que opina que el grado de satisfacción que expresan los directivos "está condicionado por la situación económico-laboral actual, ya que si bien sigue habiendo muchos directivos que están buscando un cambio aun siendo conscientes del momento que vivimos, la mayoría está agradecida y satisfecha con el mero hecho de tener un trabajo". En este sentido, Carulla apunta que en el entorno actual cualquier directivo "lleva más de dos años despidiendo o viendo a diario cómo despiden a compañeros, amigos y familiares, y el hecho de que la empresa siga confiando en él pese a todos los recortes es motivo de satisfacción". Y más teniendo en cuenta que, como destaca Anna Fornés, directora de la Fundació Factor Humà, "en la actual coyuntura ser directivo es más difícil que nunca, por lo que hay que ser muy bueno para conservar el puesto".

Las características intrínsecas a los puestos de responsabilidad serían otro posible factor explicativo de este aparente estado de motivación; estos profesionales tienen un mayor poder de decisión y, según Masuda, eso también contribuye a la satisfacción laboral. En este sentido, un 77% de los directivos consultados señalaron que tenían autonomía en la toma de decisiones en su empresa y un 61% tenía autonomía para escoger su propio horario laboral. Un horario que, con la crisis, tiende a alargarse más de lo habitual, algo que sin embargo parece no afectar demasiado a la motivación de los directivos. "Ahora toca trabajar más que nunca y eso no es motivo de satisfacción, pero son conscientes de que ahora les toca arrimar el hombro porque está en sus manos que las cosas vayan mejor o peor", argumenta Anna Fornés.

En todo caso, los resultados del estudio no parecen reflejar una posible mejora en el trato de las empresas hacia sus directivos. "Las compañías no han cambiado, en todo caso son los trabajadores quienes ven con mejores ojos ahora a su empresa porque no les queda más remedio", apunta Masuda. Carulla recuerda que, de hecho, "las políticas sociales de las compañías se han visto mermadas por ajustes en costes y menor capacidad presupuestaria", lo cual incluye con frecuencia recortes en la retribución dineraria y en especies de los puestos ejecutivos.

Otro dato curioso del estudio de Eada es que apenas el 37% de los directivos cree que podrá desarrollar su carrera profesional en su actual empresa, pero sólo uno de cada tres tiene intención de cambiar de empleo a corto plazo. "Son conscientes de las dificultades que entraña actualmente la búsqueda de un nuevo empleo: muchos de los que se hubieran planteado un cambio laboral en esta época se ha convencido a sí mismo o se ha dejado convencer por familiares y amigos, que les han desaconsejado cualquier cambio hoy si su situación no es crítica - destaca Víctor Carulla-.Otra cosa es que surja una buena oportunidad o ese tren que rara vez pasa dos veces: en ese caso seguro que muchos estarían dispuestos a un cambio, aunque con más miedo y por tanto más condiciones que en otros tiempos". Esta situación, sin embargo, acabará tan pronto amaine la crisis. "Todos los estudios indican que el motivo principal que retiene a un profesional en una empresa es la posibilidad de desarrollo de carrera: cuando vengan tiempos mejores, los que no la tengan buscarán un empleo mejor", augura Anna Fornés.

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