La Fundació Factor Humà ha colaborado de nuevo con L'Econòmic, el semanario de información económica que se distribuye con El Punt y Avui, en un artículo sobre la realidad del absentismo y los tópicos que envuelven el tema. En el artículo también han participado varias organizaciones socias de la Fundació.

En medio de un proceso de reforma de la negociación colectiva, la CEOE ha esgrimido las faltas de asistencia al trabajo como un problema muy grave que representa un coste equivalente al 1% del PIB, pero el cálculo incluye vacaciones y bajas maternales. Es un fenómeno, cargado de prejuicios, que reclama la acción conjunta de todos los agentes.

El absentismo laboral se resiste a pasar desapercibido. En las últimas semanas ha recuperado un protagonismo que la crisis y los efectos de ésta en el mercado laboral le habían robado. Las declaraciones del Presidente de la patronal española CEOE, Joan Rosell, en las que afirmaba que el absentismo laboral supone un coste para la economía de 18.000 millones de euros en todo el Estado y en las que aseguraba que un millón de trabajadores no acuden cada día a su puesto de trabajo -entre los cuales hay 400.000 que son absentistas profesionales- han situado este fenómeno en el centro de la diana.

No es casual que las afirmaciones coincidan en el tiempo con la reforma de la negociación colectiva. Pero este oportunismo no quita importancia a un fenómeno que es objeto de la denuncia permanente de las patronales, especialmente las catalanas. Hay que pensar que el número de días que un trabajador está de baja tiene un coste compartido entre el propio trabajador, la empresa así como los sistemas de salud y la Seguridad Social. Por lo tanto, reducir el número de bajas es, al fin y al cabo, un objetivo que interesa a todos.

Sin embargo, el absentismo laboral está cargado de prejuicios y de tópicos. Algunos son desmontados por los expertos y otros no, en un ejercicio que ayuda a entender por qué es un fenómeno que despierta tantas pasiones.

 

TÓPICO NÚMERO 1

“Todo el absentismo es fraude”

La palabra absentismo lleva una mochila difícil de quitar y es que se identifica automáticamente con fraude. Pero no es necesariamente así. Cuando Rosell cifraba el coste en 18.000 millones de euros incluía los generados por trabajadores de baja maternal o compensaciones por horas extras e incluso vacaciones.

Según la definición de la Organización Mundial del Trabajo, absentismo es no ir al trabajo, así, tan absentista es una persona que no acude al trabajo de forma injustificada como la que lo hace porque tiene un permiso de maternidad, porque se está formando o porque está enferma. Como explica el Catedrático de Salud Pública de la Universitat Pompeu Fabra, Fernando Benavides, uno de los principales investigadores del tema, el absentismo es un concepto muy general, que incluye a quien no acude al lugar del trabajo sea por la causa que sea, por eso resulta erróneo identificarlo sólo con un mal uso. Por ahora, según Benavides, de dicha ausencia sólo existe información contrastable cuando se produce por una incapacidad temporal, es decir, cuando un médico certifica que ese trabajador tiene un problema de salud que le impide ir a su puesto de trabajo.

Para poner cifras que ayuden a desmontar este tópico, Benavides explica que de cada 100 casos de trabajadores que están de baja y se les cita a inspección, sólo el 20% no tienen motivos para seguir de baja. Pero, además, muchos de estos siguen de baja por problemas de gestión y no por decisión del trabajador.

Rafael Manzanera, el Director del Institut Català d'Avaluacions Mèdiques (ICAM), un organismo único en todo el Estado que hace seguimiento de los casos de incapacidad temporal por enfermedades comunes, explica que en un año, en una empresa mediana, tres cuartas partes de los empleados no están de baja; de la cuarta parte restante, el 95% se enferman una vez al año, un 3% dos veces y sólo un 2% más de dos al año. "Estos que repiten son personas con enfermedades graves o que sufren estrés, pero en este esquema el fraude es marginal", dice Manzanera.

En conclusión, las cifras no son tan alarmantes como planteaba Rosell. Según un estudio de la UPF, el gasto total por bajas de enfermedad común -aquellas que no son accidentes laborales- asciende en todo el Estado a 8.000 millones de euros -100.000 menos que el cálculo del presidente de la CEOE-. En Catalunya la cifra asciende a 1.100 millones de euros.

Aun así, aunque el porcentaje de fraude es más bajo del que se podría pensar con las cifras de la CEOE, el hecho en si es un problema existente y que puede convertirse en un escollo difícil de superar especialmente en pymes.

José Hallado, Director de Relaciones Laborales y Políticas Sociales de Pimec, explica que en organizaciones pequeñas, sólo con que haya una persona que reiteradamente haga un mal uso de las bajas, los efectos son mayores.

Marc Hernàndez, abogado del bufete Sagadoy Abogados, reconoce que son muchas las empresas que buscan y no encuentran herramientas legales para reducir sus índices de absentismo laboral sin justificar.

El único estudio de la UE que se ha hecho con datos comparables es uno dirigido por Benavides en 2006 que mostraba que, curiosamente, los países del sur de Europa estaban en la parte de abajo de días de bajas.

 

TÓPICO NÚMERO 2
“El trabajador es el responsable”

A la hora de buscar responsabilidades del mal uso de las bajas laborales a menudo se tiende a reducirlo a la mala praxis del trabajador. Pero simplificar a un único responsable es no asumir que este es un fenómeno poliédrico.

La Directora General de la Fundació Factor Humà, Anna Fornés, advierte que aunque en toda organización siempre se encontrará algún trabajador que abuse, lo cierto es que existen muchos otros factores que intervienen en los índices del absentismo, y que detectarlos es el primer paso para afrontar el problema.


‘PUSH' Y ‘PULL'

El Catedrático de Psicología Social de la Universitat de València, José María Peiró, en una conferencia que dio en la Fundació Factor Humà, clasificaba las causas de un elevado absentismo en dos grupos de factores: los push y los pull, y repartía la responsabilidad entre muchos más elementos que las pocas ganas de trabajar de una persona y la connivencia del médico de cabecera.

Los factores push se dan cuando dentro de la organización empresarial se conjugan unas circunstancias que empujan el empleado hacia la baja. Como por ejemplo, condiciones de trabajo inadecuadas con sobrecarga de trabajo y estrés. U otros elementos más psicológicos como el desequilibrio entre contribuciones y compensaciones, es decir, no se cumplen las promesas hechas. Incluso, hay políticas empresariales que indirectamente promueven el absentismo e instauran la cultura del absentismo en el día a día.

En el segundo bloque están los factores pull, que desde fuera de la organización dificultan la asistencia al trabajo, como son aspectos personales o incapacidad para conciliar la vida personal y laboral. Tanto para unos como para los otros, todos los expertos consultados confirman que cuando la empresa no mira hacia otro lado y hace un ejercicio de autorreflexión para reducir los efectos de los dos tipos de factores acaba teniendo muy buenos resultados.

Manel Plana, Director de Servicios Médicos y Asistenciales de MC Mutual, una de las mutuas de trabajo que disponen de una herramienta específica para ayudar a las empresas a reducir los índices de bajas, explica que del total de organizaciones participantes en el proyecto, el 90% han mejorado sus indicadores por incapacidad temporal. La ecuación parece clara: "Las empresas que invierten en prevención del absentismo mejoran sus indicadores, al igual que la inversión en prevención de riesgos laborales hace que se reduzca la siniestralidad", añade Plana.

Por otra parte, también los servicios públicos de salud como prescriptores de las altas y bajas y la atención sanitaria tienen parte de responsabilidad en este fenómeno. No es extraño que el médico de cabecera ceda a la presión de un trabajador que simula una enfermedad que no tiene, pero también es cierto que cada vez más los facultativos reciben más formación y herramientas para gestionar mucho mejor el complejo mundo del absentismo.

Catalunya en este campo ha sido ejemplar. Cuenta con el Institut Català d'Avaluacions Mèdiques, un organismo único en todo el Estado que de forma coordinada supervisa las incapacidades temporales. Además, dispone de un sistema integral de gestión que se ha convertido en un arma potentísima para la planificación de las bajas y las altas y sobre todo para facilitar la formación a los facultativos. No es casual, pues, que durante la primera baja conjunta de los controladores aéreos, en julio de 2009, la secretaría de Estado de Aviación Aérea pidiera, día sí día también, herramientas al ICAM para resolver el conflicto. Pero, además, Catalunya también ha sido pionera en la cooperación entre sindicatos, patronales y servicios médicos para mejorar la gestión del absentismo. A raíz del primer acuerdo estratégico, se creó un grupo de gestión que, aunque no ha sido capaz de ponerse de acuerdo en qué supuestos determinan el absentismo, sí ha impulsado la creación de herramientas que han hecho que Catalunya, en su conjunto, haya escalado a mejores posiciones en índice de absentismo.

 

TÓPICO NÚMERO 3
“La crisis lo ha hecho desaparecer”

Como explica Fernando Benavides, con la crisis se aprecia una disminución en el absentismo, lo que da a entender que hay otros elementos que influyen, pero no lo ha hecho desaparecer. Según un cálculo que hace el ICAM en el que registra los casos de baja por cada cien trabajadores, muestra que la incidencia ha bajado del 33,5% (2007) al 33,2% (2009). En términos globales ha pasado de 1 .055.000 casos en 2009 a 950.000 en 2010. Situaciones coyunturales aparte, el absentismo no dejará de tener presencia.

 


‘Teléfono caliente’ para combatir la ‘excusitis’

Las empresas que sospechan que un empleado suyo está haciendo un uso abusivo de las bajas laborales tienen herramientas para pararlo. El Institut Català d’Avaluacions Mèdiques dispone de un teléfono de asistencia llamado teléfono caliente. Cuando la empresa comunica la incidencia, en un máximo de cuatro días se realiza al empleado una inspección médica para evaluar su baja.

Según el informe del ICAM, el 10% de las evaluaciones médicas que hace el instituto provienen de solicitudes que han hecho las empresas. Por su parte, Dionís Oña, Secretario General de Salud Laboral de UGT, añade otras herramientas para controlar in situ el mal uso de las bajas laborales. “Pueden utilizar el régimen sancionador cuando sea necesario y no intentar identificar a todos los trabajadores como unos delincuentes per se,” dice.

Pero una vez identificado el mal uso, las acciones para mejorar los índices de absentismo en una organización deben ser más globales. Desde la Fundació Factor Humà, que hace años que tiene una comisión de salud laboral para trabajar el tema, aseguran que la clave es cómo gestionan los recursos humanos, de qué forma se trabaja en la motivación de las personas y cómo se organiza el tiempo de una forma más racional.

La misma Pimec se ha adentrado en una tarea pedagógica para ayudar a la empresa a caminar en esta misma dirección.

 

Quince días de media

En un periodo máximo de 15 días se resuelven el 67% de las bajas laborales que se registran anualmente en Catalunya. Es decir, la gran mayoría de los casos de enfermedad que impide ir al trabajo tienen una duración de dos semanas, y el 77% si se cuenta del primero al día 30.

La empresa es, pues, la que asume la mayor parte de las prestaciones por incapacidad, ya que en los primeros quince días de baja es la organización empresarial la que responde al pago de la prestación; a partir del día 16, lo costea la Seguridad Social.

Sin embargo, del cuarto al vigésimo día el empleado con incapacidad temporal sólo percibe el 60% del sueldo de la base reguladora y a partir del vigésimo primer día, el porcentaje es del 75%.

Según el informe anual del ICAM, las comarcas en las que hay mas incidencia de bajas son el Vallès Oriental y el Baix Llobregat, que es justamente donde más población hay. En el Alt Empordà y en la Val d’Aran es donde se registra menos.

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