Cualquier organización debería poner foco en el desarrollo y bienestar de las personas que forman parte de ella. Hablar de poner a las personas en el centro, no debería ser sólo en referencia a clientes o usuarios, sino también, y sobre todo, a sus profesionales. Especialmente a los mandos intermedios que, a menudo, son los profesionales que mayor presión soportan.

Círculos de talento

Presión por los resultados, por parte de su jefe, de otros jefes de departamento, de su propio equipo de trabajo, etc. Por este motivo, consideramos básico cuidar y acompañar lo mejor posible a los mandos intermedios. Para ello, será necesario saber bien cuáles son sus valores, sus necesidades, su grado de madurez y de autoconocimiento y su capacidad de autogestión.

Por otra parte, tal y como refleja muy bien el artículo de Xavier Marcet “Crecer por dentro”, observamos que cada vez más que las organizaciones requieren un mayor poder de decisión entre los mandos intermedios, así como (y esto lo explica muy bien el interesante libro de Laloux: “Reinventar las organizaciones”) en los equipos de trabajo. Al fin y al cabo, son todos ellos quienes están más cerca del cliente y pueden tomar las decisiones de forma más rápida y efectiva.

Por supuesto, es importante atender a la naturaleza del trabajo que desarrollan los mandos intermedios y hacerles contar con las competencias y conocimientos adecuados a su posición. Pero también es clave dotarles de las herramientas adecuadas a fin de que puedan desplegar el talento de las personas de sus equipos. Acompañarles en mejorar su comunicación, su gestión de personas y sus resultados. Y hacerlo especialmente en los momentos más relevantes: durante la incorporación, durante la promoción con nuevos roles y retos, durante la transición hacia cambios importantes dentro de la organización e, incluso, a la hora de desvincularse de la empresa para transferir todo su conocimiento.

Es necesario, por tanto, ayudarles a mejorar capacidades como la gestión del tiempo, la resiliencia, el trabajo conjunto, la gestión de las emociones y del esfuerzo o la mejora constante, entre otras. En definitiva, acompañarles a convertirse en líderes que puedan hacer emerger a otros líderes dentro de sus equipos, creando así círculos de talento que hagan evolucionar la organización como conjunto.

Elisenda Codina y Marc Marín
Socios-Fundadores de Teamsleaders

 

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