“El liderazgo y la simpatía no deberían ser incompatibles”, afirma Robin Hauser, directora de documentales que explora las normas sociales. En una charla TED, Hauser explica que aún existen prejuicios en relación con las mujeres y el liderazgo. Se sumerge en los sesgos existentes y en el dilema entre la competencia y la simpatía que enfrentan las mujeres líderes, ya que hoy en día aún son socialmente penalizadas cuando actúan de forma contraria a las supuestas normas de género.

el dilema de la simpatia para las lideres mujeres

En una charla TED, que tuvo lugar en septiembre de 2019, Robin Hauser habla de los estereotipos de género, que consideran que las mujeres deben ser amables y cariñosas y que deben actuar como apoyo, mientras que los hombres tradicionalmente son quienes toman las decisiones y deben ser competentes, asertivos y fuertes. Estos últimos rasgos, asociados con los hombres, son los mismos que se valoran positivamente en las personas que ocupan un rol de liderazgo. Por eso, habitualmente las mujeres se encuentran ante el dilema de la simpatía: si son percibidas como competentes, no serán consideradas simpáticas, y a la inversa.

Hauser pone de manifiesto la veracidad de la existencia de este dilema a través del experimento que el profesor Francis Flynn realizó en 2003 en la Escuela de Negocios de Columbia. En un caso de estudio real sobre una mujer broker de Bolsa, el profesor cambió el nombre de ella por el de un hombre. A la mitad de su clase le dio el estudio con el nombre de Heidi Roizen y a la otra mitad el de Howard Roizen. Posteriormente, les pidió a los estudiantes que opinaran acerca de los niveles de competencia y de simpatía que habían demostrado Heidi y Howard. ¿Cuáles fueron los resultados? “Estudiantes de ambos géneros encontraron a Heidi y a Howard igualmente competentes. Sin embargo, no les gustaba Heidi porque consideraban que era un poco agresiva e independiente. Ningún estudiante quería trabajar con ella, mientras que todos pensaban que él sería un compañero maravilloso”, afirma Hauser. De este modo, se evidencia que las cualidades que se valoran en un líder, como el asertividad y la decisión, chocan con la imagen de mujer simpática que se ha establecido socialmente a lo largo de los años.


¿Qué consecuencias tiene el dilema entre la competencia y la simpatía? Se observa que es menos probable que las mujeres contribuyan con sus ideas en Consejos de Dirección conformadas por personas de ambos géneros. Además, un estudio muestra que las mujeres no son tan efectivas al negociar por sí mismas como lo son cuando negocian en nombre de alguien más. Se debe a que en el primer caso son consideradas egoístas, mientras que en el segundo se las ve como personas con capacidad y voluntad de ayudar. Y una mujer que ayuda cae mejor que una mujer asertiva. Sin embargo, es habitual que las primeras no se consideren a sí mismas lo suficientemente preparadas para ejercer un rol de liderazgo con éxito.

Evitar este dilema y los prejuicios existentes alrededor de las mujeres y el liderazgo es complicado. Únicamente se logrará cuando nos empecemos a valorar unas personas a las otras independientemente del género, teniendo en cuenta las contribuciones que propone cada uno/a. A partir de entonces, las mujeres no tendrán que preocuparse por ser o no simpáticas. Podrán ser como realmente son.


Acceso a la charla TED@Marin de Robin Hauser: https://www.ted.com/talks/robin_hauser_the_likability_dilemma_for_women_leaders_apr_2022?language=es


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