Durante los últimos años, numerosos autores han debatido sobre los distintos valores que se pueden identificar en el entorno laboral. Entre ellos, los hay de ámbito humano, técnico, organizativo o tecnológico. Sin embargo, hay uno que vincula los cuatro anteriores para lograr el éxito empresarial. En este artículo te explicaremos qué es propósito en el trabajo y cuáles son sus características.

El valor del propósito en una organización

El propósito de trabajo, un valor trascendental

El objetivo de una compañía es originar un patrimonio económico. Para ello, necesita alcanzar pequeñas metas, como posicionarse en el sector, superar a la competencia o fidelizar clientes. En la era digital, también se persigue maximizar la visibilidad, generar una cartera de leads o enfocar adecuadamente al target.

Por su parte, los trabajadores están en el negocio para ganar un salario con el que afrontar su modo de vida. Después, buscan mejorar sus aptitudes profesionales y, en ciertos casos, escalar puestos dentro de la compañía. De igual manera, tratan de aumentar su productividad y rentabilidad para mantener su puesto de trabajo.

Como puedes ver, todo lo anterior obedece a una constante búsqueda y seguimiento de metas. Cuando se cumple una, se está más cerca del foco principal, que es diferente en ambos casos. No obstante, este nunca desaparece al cumplirse, sino que puede mejorarse (siempre se puede aprender más, ganar más dinero o incrementar el volumen de negocio).

Todo lo anterior, sin embargo, abre un problema. Si el personal y los directivos persiguen fines distintos, ¿cómo es posible que la empresa funcione? ¿Cómo vamos a esperar que alcancen el éxito si para ellos este término tiene un significado distinto? Esto es lo que sugiere el concepto de propósito de trabajo, un concepto que resulta bastante innovador.

La constante búsqueda del por qué y el para qué

Nuestra vida está llena de «porqués» desde que aprendemos a hablar. Sin embargo, muy pocos se plantean el «para qué», es decir, qué quieren los directivos de ellos o qué podrían conseguir como líderes. Esta es, en realidad, la clave para que el liderazgo tenga sentido, especialmente en las corporaciones del siglo XXI.

Los empleados saben por qué están ahí, pero no para qué. ¿Qué significa esto? Puede resultar incómodo, pero, en ocasiones, los directivos no se dedican a hacer sentir importante a su personal. Resulta imprescindible que comprendan el impacto que tienen en el volumen de negocio y que no se sientan como una simple pieza en una complicada maquinaria.

Precisamente, los recursos humanos de una compañía son la principal fuerza de esta. Sin embargo, no puedes esperar que te ayuden a cumplir tus objetivos como directivo si no los conocen. Incluso aunque fuera así, ¿conoces tú los de ellos? ¿Crees que hay cultura de propósito? Este concepto merece un punto y aparte.

La cultura de propósito de las empresas, una asignatura pendiente

Podríamos definirla como la vinculación del alcance de objetivos dentro de los valores organizacionales. Es decir, una búsqueda constante de la superación que se extienda a toda la plantilla, independientemente de su puesto. Para esto, hacen falta tres valores que, incomprensiblemente, suelen identificarse como negativos:

  • Insatisfacción. Nunca hay que conformarse con lo que se tiene, es vital querer (y trabajar por) más.
  • Ambición. Junto con la cantidad, hay que fijarse siempre en la calidad y considerar que la perfección existe.
  • Devaluación. Las metas deben perder valor cuando se cumplen para que podamos enfocarnos en las nuevas.

Estos tres ideales pueden parecer extraños, pero el motivo está dentro de uno mismo. Lo más frecuente es ir cometiendo pequeños fallos que dan lugar a una personalidad basada en el corto plazo. Desde siempre, cometemos tres errores que la cultura de propósito de las empresas pretende derribar:

  • Suponer que algo es demasiado. Las cosas solo son inalcanzables para quienes no piensan en grande.
  • Caminar en sentidos distintos. Una compañía debe caminar hacia una misma meta y siempre por senderos iguales.
  • Quedarse el «premio de consolación». El camino presenta pequeños premios en los que no hay que detenerse.

Todo lo anterior hace que una corporación no cumpla sus objetivos. Del mismo modo, provoca que los empleados tampoco los alcancen al considerar que con su salario es suficiente. Sin duda, esto provoca una pérdida increíble de oportunidades, tanto en el sentido económico como laboral o de talento.

¿Cómo construir sentido del trabajo en la empresa?

Para que esta cultura se pueda fortalecer (o implantar, en la mayoría de los casos), hay que trabajar bastante. Desde el área de RR. HH. son muchos los expertos que han debatido acerca de esta cuestión. Si bien no existe una guía unívoca, sí que podemos detectar varias claves que construyan un planteamiento inicial.

Equilibrio y coherencia

La primera cualidad, el equilibrio, es vital para que la cultura de propósito funcione. Si se busca, por ejemplo, ampliar la sustitución de personal humano por softwares, no se puede esperar que los trabajadores contribuyan. Por lo tanto, se produce un desequilibrio muy peligroso que impide que haya fluidez.

Perfecta alineación

Como decíamos antes, no es correcto que los trabajadores vayan por un lado y la empresa por otro. Aunque tengan metas distintas, es imprescindible buscar puntos en común por los que luchar. Un aumento en el volumen de negocio o la mejora en las condiciones de trabajo son, sin ir más lejos, factores que benefician a todos.

Comunicación universal

La comunicación debe imperar para que todos puedan trasladar cuál es el sentido del trabajo. Cuando decimos «universal», nos referimos a que todo el personal debe poder participar. Es fundamental que el objetivo primordial esté nutrido constantemente por opiniones, sugerencias y críticas constructivas.

Innovación en los métodos

Los nuevos tiempos dan lugar a la aparición de nuevos focos. Estos, a su vez, requieren un mayor sentido de la innovación para poder ser abordados eficazmente. Desde luego, no podrías querer que tus empleados luchen por sus propósitos si no estás dispuesto, por ejemplo, a facilitarles el camino con el trabajo flexible.

Filosofía y valores

La persecución de objetivos debe estar impregnada dentro de los valores corporativos. Esta es la única manera de que la plantilla crea que está a su alcance. Sin duda, tu papel como directivo es convertirte en el mejor ejemplo de ello. Cuando hagas de la ambición tu modo de trabajo, conseguirás que los demás vean que es posible.

Beneficios de incluir el propósito en la visión del negocio

Después de haber visto la teoría y su aplicación práctica, vamos a centrarnos en los resultados. ¿Qué puedes conseguir si inculcas al personal una lucha constante por sus planes? ¿Cuál es el impacto que puede tener esta política en ellos? Las conclusiones te sorprenderán, pero más aún cuando las compruebes en la realidad.

Fomenta una cultura de cooperación y superación

Una plantilla que busca lo mejor es sinónimo de una mayor productividad. De igual modo, el ambiente laboral mejora significativamente al generarse nuevos vínculos que buscan perseguir realidades ambiciosas. Los trabajadores saben que pueden conseguirlo y se esfuerzan en demostrárselo entre ellos.

Fortalece la inclusión a todos los niveles

La inclusión es uno de los factores predominantes en la visión de negocio del siglo XXI. Gracias a la cultura de propósito, es posible mejorar la visibilidad de cada persona y fortalecer su relación con los demás. Se busca que cada uno pueda mostrar cómo sus diferencias son vitales para lograr el gran punto en común.

Disminuye la tasa de rotación del personal

Desde hace algunos años, Amazon está luchando por reducir su tasa de rotación mediante la oferta de educación. Esto demuestra que inculcar nuevos valores puede ser un gran baluarte para la plantilla. Si les demuestras que pueden descubrir su «para qué», les estarás haciendo un gran regalo.

Aumenta la motivación en el plano individual

Los equipos de trabajo se vuelven más productivos, eso lo hemos visto. Sin embargo, cada miembro del personal se ve más motivado al sentirse importante. Para ello, debes hacerles comprender que al negocio le ayuda que ellos consigan sus metas. Así, su satisfacción en el entorno laboral y lo que ello conlleva (humor, asistencia, etc.) mejora significativamente.

Construyen sentido de liderazgo

El liderazgo empresarial te corresponde a ti como directivo, pero los microliderazgos casi se desconocen. Cada empleado debe ser líder de su propio trabajo, y ello implica mejorarlo cada día y responsabilizarse de este. Por ello, la persecución constante de sus objetivos les ayuda a crear sus caminos de manera autónoma e independiente.

Lo aplican a su vida diaria

Cuando un miembro del personal comprende que puede luchar por sus propósitos y cumplir sus metas, no lo olvida. Esto provoca un efecto en cadena hacia las personas de su círculo más cercano. En consecuencia, aprenden a hacer lo mismo en su vida personal, familiar y social. Los efectos, en resumen, son deslumbrantes.

En definitiva, hemos podido vislumbrar qué es propósito en el trabajo, pero queda lo más importante. Ha llegado el momento de diseñar estrategias que permitan generar una cultura enfocada a las metas. La ambición es un valor que puede hacer despegar a cualquier compañía, solo hace falta creérselo. ¡Demuéstrales a todos que es posible!

Pregunta de reflexión: ¿Conocen tus empleados el objetivo de tu negocio? ¿Sabrías tú determinar cuál es el de ellos?

 

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