Cuando los responsables de tomar las decisiones deciden y analizan para cada parte de una empresa aisladamente, por lo general no son conscientes de hasta qué punto las decisiones individuales pueden llevar a unos resultados imprevistos e indeseables. Si en su lugar pudiéramos analizar una empresa en su conjunto, tomaríamos mejores decisiones, aumentando significativamente nuestras probabilidades de éxito; es por este motivo que el uso de la “Matriz de impactos” de una decisión puede suponer un antes y un después en nuestra compañía.

Claves para analizar los efectos de una decisión estratégica en el conjunto de la organización: “la matriz de impactos”

Uno de los elementos que diferencian a los mandos de las organizaciones sin duda es su capacidad en la toma de decisiones, evaluando potencial de éxito y riesgos, y considerando entorno, estructura y coyuntura. Es clave en este sentido saber dotarnos de la perspectiva para poder desarrollar una toma de decisiones estratégica y profesional. 

Como responsables del factor humano de las compañías somos plenamente conscientes del papel diferencial de disponer de cada talento en el sitio adecuado desarrollando su pleno rendimiento, pero además también lo somos de la necesidad de considerar el papel fundamental que para el todo supone la interconexión de las partes y de las relaciones en una organización.

En momentos como el actual en que nos hallamos inmersos en un entorno rápido y cambiante y hasta cierto punto incierto, el poder disponer de datos fiables de fuentes contrastadas que nos permitan un acercamiento lo más objetivo posible a la realidad, ya es en sí, más que una ventaja competitiva, deviene una necesidad. Poner a disposición de los responsables la accesibilidad a la información, las tecnologías adecuadas y criterios que faciliten su gestión de manera plenamente integrada en los propios flujos de trabajo, supone que la compañía funcione a un ritmo superior y con el grado de control adecuado. 

Simplificando la aproximación, la matriz supone el cruce entre los 3 factores de éxito en la empresa con las 3 variables estratégicas o niveles a contrastarlos. Así, se plantea una base con al menos 3 elementos a considerar para el éxito de la organización:

  1. La deseabilidad de la solución que proponemos: Si la gente no quiere ni necesita lo que se le ofrece, no tenemos nada.
  2. La rentabilidad: Si a la gente le gusta nuestra solución, pero nuestros costes superan el precio por el que se puede vender, no duraremos mucho. El objetivo es la rentabilidad
  3. La continuidad: funcionamos en clave de continuidad en el mercado. No vale la pena hacer una fortuna hoy si se pierde todo mañana.

Una decisión empresarial inteligente es aquella que mejora los tres o que plantea las soluciones de compromiso entre las tres.

Por otro lado, los cambios se experimentan en tres categorías distintas que suponen las variables estratégicas clave a considerar (previo análisis de contexto y entorno):

  1. El mercado: Lo que los clientes quieren y cómo pueden cambiar su comportamiento. No hay empresas sin clientes.
  2. La competencia, las condiciones del sector y su rivalidad; cualquiera de estas cosas puede afectar a los buenos resultados.
  3. La organización —la empresa en sí, nosotros— que está en permanente cambio. 

Y ahora viene lo interesante. Tenemos tres objetivos: deseabilidad, rentabilidad y continuidad. También tenemos tres niveles cambiantes: los clientes, el mercado y la organización. Dado que en una empresa todo está interconectado, cada nivel puede afectar a cada uno de los objetivos. De esas combinatorias surgirán la matriz de impactos con los diversos aspectos estratégicos a monitorizar para el control y priorización en la toma de decisiones de los responsables de la organización. De cada cruce surgirán las áreas afectadas/afectables y cada celda incorporaría en sí misma y para cada aspecto un segundo nivel de análisis a considerar desde 3 perspectivas principales que en esta primera aproximación aún no desarrollamos.

Matriz de impactos


Así, el análisis de la decisión estratégica debe orientarse a su objetivo concreto, si bien teniendo en cuenta a su vez los impactos generados sobre las principales áreas en consideración. El uso de la matriz de impactos como modelo para el control de escenarios en la toma de decisiones nos debe ayudar como aproximación estructurada y clara, para poder tratar tanto el detalle de éstas como su efecto en la empresa en su conjunto, para así poder tomar las mejores decisiones estratégicas posibles para toda la compañía y no sólo una parte de ella. 

Trabajar desde un modelo útil y visual, junto a un acercamiento responsable desde el rigor y criterio en la toma de decisiones adecuadamente informadas, nos debe permitir un acercamiento potente, intuitivo y práctico para controlar nuestro negocio en conjunto sin que se escape nada; una aproximación a la decisión considerada desde una visión amplia y completa, adaptable a cada empresa.

 

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