Fatiga pandémica, efecto madriguera, revisión del propósito y nueva ley del trabajo a distancia. Un cóctel de difícil digestión que nos lleva a revisar el contrato emocional de los colaboradores con sus organizaciones... La pandemia ha supuesto la “prueba del algodón” de la gestión de personas. Y, especialmente, la comunicación interna se ha reivindicado como garante del compromiso. Los profesionales del ámbito de personas y comunicación tuvimos una reacción ejemplar y eso ayudó a los empleados de nuestras organizaciones a sobrellevar mejor un momento tan difícil.

La reconexión emocional, un segundo momento de la verdad para la gestión de personas

Hemos invertido muchos esfuerzos con grandes resultados en adaptarnos a un entorno de trabajo en remoto, a la capacitación digital, a la seguridad laboral. Hemos superado la prueba de lo tangible. Donde hoy realmente nos la jugamos es en los intangibles, en la reconexión emocional. 

Tras las vacaciones, tenemos frente a nosotros otro gran “momento de la verdad”. El momento de reconectar a los colaboradores con la organización y su propósito, entre ellos y con la cultura corporativa. Se dice que tardamos 21 días en crear un nuevo hábito y que los hábitos son lo más difícil de cambiar. Y nuestros colaboradores llevan – en muchos casos – meses o incluso más de un año en trabajo en remoto, ERTEs... La flexibilidad y confianza se han convertido en una exigencia a voces.

Hay numerosos estudios que coinciden en que:

  • 3 de cada 4 colaboradores exigen opciones flexibles de trabajo en remoto
  • Casi la mitad de los empleados y más de la mitad de los directivos se están planteando cambiar de trabajo 
  • El burn out y la fatiga pandémica suponen una “emergencia emocional”: el bienestar y la salud mental son retos clave en las organizaciones
  • Lo que más se ha echado de menos de la “vida en la oficina” es la socialización y creatividad 

La pandemia ha cambiado la forma de trabajar y relacionarnos. Ha habido consecuencias positivas como la gestión por confianza y la flexibilidad. Y ahora es momento de consolidarlas, con recetas de trabajo híbridas, que nos brinden lo mejor de los dos mundos: las relaciones humanas en la oficina y la autonomía del trabajo en remoto. La pregunta es: ¿cómo no damos pasos atrás en el camino recorrido sin afectar la productividad y el sentido de pertenencia? 

Las organizaciones deben tomar decisiones sin mayor dilación. Y eso va mucho más allá de seguir los preceptos de la nueva ley 10/2021. Debemos compartir y, si es posible, co-crear qué modelo de organización queremos ser, cómo revisamos el contrato emocional con los colaboradores, cuán valido es nuestro propósito hoy. No es tarea sencilla, pero es imprescindible y urgente.  

La renovación de la propuesta de valor de las organizaciones y el contrato emocional con los colaboradores se basa en 4 pilares (CLEC): Cultura, Liderazgo, Experiencia Empleado y Comunicación.

  • Cultura: la cultura tiene que ver, principalmente, con mi razón de ser, mi propósito como organización y cómo éste se ha visto refrendado o puesto en duda con la pandemia. Es momento de revisarlo, afianzarlo, compartirlo. Y la cultura son también nuestros valores esenciales y comportamientos que, ahora más que nunca, debemos poner al servicio de las personas.
  • Liderazgo: la pandemia ha sido una terapia de shock para liderazgos rígidos y antiguos. Con equipos deslocalizados y autogestionados, el rol del mánager cobra otro sentido. El sentido de cuidar el bienestar y motivación de los equipos, de la gestión por confianza, de la adaptabilidad y resiliencia, de la celebración de la creatividad y la diversidad y de la aceptación de la propia vulnerabilidad. Se impone, hoy, un liderazgo humano y humanista, ético y auténtico.
  • Experiencia de empleado: hoy y en el futuro, vivimos una experiencia híbrida, on-off. Con espacios y herramientas de trabajo colaborativas, oficinas descentralizadas y una nueva gestión del tiempo.
  • Comunicación: la gestión del relato, de las conversaciones, de las relaciones se convierten en la piedra angular de la motivación y confianza. Inteligencia interpersonal, participación, escucha, empatía y negociación son competencias clave a desarrollar.

De todos es sabido que el talento es y será el factor de competitividad clave de las organizaciones. Y ahora tenemos frente a nosotros un segundo momento de la verdad para demostrar que sabemos reconectar con las personas que trabajan en nuestra organización, así como con los anhelos y tendencias sociales. Un momento en el que deberemos revalidar nuestra razón de existir y nuestra propuesta de valor. De cómo lo hagamos hoy dependerá en gran parte nuestro futuro.

Estamos en tiempos de grandes transformaciones. Si la transformación es siempre cultural y la herramienta es sólo un recurso, es especialmente en la gestión de personas y la comunicación interna donde debemos enfocarnos a innovar. Debemos desarrollar nuestra empatía, escucha y creatividad para reinventar las maneras de conectar. Y éste es un reto apasionante.

 

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