¿Cómo podemos encontrar la mejor versión de nosotros mismos para hacer frente a los desafíos que tenemos por delante e influir en el entorno? Es importante definir un norte para escoger la forma, la mirada y la emoción con la que se quiere vivir lo que se está viviendo. Además, hay tres recursos que nos pueden ayudar a poner el foco en diseñar nuestra mejor versión: cultivar la aceptación con uno mismo y hacia lo que pasa, tener una mirada abierta para el aprendizaje y cultivar la emoción de la confianza.

Invitación a afrontar los desafíos transformándonos en nuestra mejor versión

 «Los momentos de crisis son tiempos para crecer desde adentro», Aztlan.

En estos tiempos de mayor fragilidad y aceleración que estamos compartiendo como humanidad, una de las preguntas clave que me hago es: ¿cuál es la mejor versión que puedo dar para afrontar estos desafíos e influir positivamente en mi entorno? 

El simple hecho de poner un norte, de diseñar cómo quiero dar respuesta a lo que pasa, es ya una invitación a accionar en vez de «re-accionar»; es una invitación a coger el timón del barco. Esto me permite escoger la forma, la mirada y, en definitiva, la emoción con la que quiero vivir lo que vivo. 

Adicionalmente a este norte, he seleccionado tres recursos que me sirven a la hora de seguir poniendo el foco en DISEÑAR mi mejor versión.


1- Cultivando la aceptación conmigo y hacia lo que pasa

«La aceptación es hacer las paces con tu realidad», Rafael Vidal.

La aceptación me permite estar en paz con lo que pasa (ya sea un evento externo, una acción de otra persona, o conmigo misma…). 

A veces, creemos que ello implica resignarnos. Aceptación y resignación no son lo mismo. Podemos aceptar lo que pasa y, al mismo tiempo, buscar influir para cambiarlo… eso sí, desde la paz. En el momento en que no estamos en paz con ello, o solo lo estamos momentáneamente, no sentimos aceptación y, por lo tanto, sufrimos.

Como dice Gerardo Schmedling, mientras no aceptemos la realidad, estamos siendo esclavos del sufrimiento.

Si sufrimos ante algo, si nos resistimos, si nos enfadamos, la solución no está en cambiar ese «algo», sino en mirar dentro de nosotros lo que hace que nos sintamos así, y desde esa consciencia, elegir intervenir para cambiarlo. 

Lo que resistes persiste, lo que aceptas se transforma.

Reflexionando juntos:

  • ¿Hay algo que te está costando aceptar de una situación, de una relación, de ti mismo? 
  • ¿Qué impacto tendría en ti y en tu entorno, si te permitieras un poco más de aceptación, de humor, de liviandad, de gratitud?


2- Tener una mirada abierta para el aprendizaje

«Todos somos maestros y alumnos. Pregúntate, ¿qué vine a aprender aquí y qué vine a enseñar?», Louise Hay.

A menudo, creemos que aprender se trata simplemente de cambiar nuestras acciones, lo que hacemos y ya está. Pero lo que realmente determina lo que hacemos tiene que ver con nuestros modelos mentales, nuestras creencias, nuestros juicios sobre nosotros y sobre los demás. Ya lo decía Einstein, es de locos pretender conseguir resultados diferentes haciendo más de lo mismo.

Para mí, una clave en estos tiempos (y los que vendrán), es vivir el presente con la mirada de un aprendiz, que está abierta a lo nuevo, a lo que desconoce.

Reflexionando juntos:

  • ¿Cómo puedes transformar los problemas en retos para que impliquen oportunidades de aprendizaje?
  • ¿Qué puedes aprender de ti cuando te das cuenta de que no estás aceptando lo que pasa?
  • ¿Qué nuevas creencias puedes incorporar para mirar lo que sucede en tu día a día con una mirada más constructiva y amable para ti y tu entorno?


3- Cultivar la emoción de la Confianza

«Actualmente la libertad y la seguridad no se encuentran tanto en lo que tenemos, sino en lo que podemos crear mediante la confianza», Robert Kiyosaki

La confianza es la emoción que mueve o paraliza el mundo. 

Como comentan algunos libros de management, la paradoja del líder en estos momentos es navegar con menos control en un mundo con mayor aceleración y cambio. Es como una balanza: a mayor control, menor confianza; a mayor confianza, menor necesidad de control. 

En estos momentos impredecibles, ir de la mano de la confianza puede resultarnos mucho más enriquecedor que hacerlo desde un control ineficaz. Aparte, como comenta Jim Selman, quizás es hora de darnos cuenta de que controlamos mucho menos de lo que creemos controlar.

Cuando me miro a mí y al mundo desde la confianza existencial, pongo el foco en la posibilidad mirando lo que sí puedo, lo que sí logro, lo que sí tengo, lo que sí depende de mí.

Reflexionando juntos:

  • ¿Cómo de llena está tu cuenta emocional de la confianza hacia a ti mismo, a tus relaciones, a tus equipos, a la mirada puesta en la humanidad?
  • ¿Qué habilidades, pensamientos y emociones has utilizado en el pasado para afrontar situaciones de incertidumbre?
  • ¿Qué nuevas habilidades, pensamientos y emociones pueden ayudarte ahora?

Con estas y otras habilidades que seguramente tú puedas tener en el bolsillo, querido lector, te invito a darte cuenta de que la magia del cambio está en uno mismo. 


¿Qué mejor versión de ti mismo quieres diseñar hoy? 

¿En qué aspecto concreto eliges enfocarte?

 

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