La vuelta a la rutina después de las vacaciones puede producir una situación de estrés o desánimo en algunas personas. En estos casos, Joan Clotet, humanista digital, recomienda enfocarlo como una oportunidad de empezar de nuevo y hacerlo bien. Para conseguirlo invita a hacer una reflexión sobre nuestras motivaciones intrínsecas y la perspectiva de rumbo profesional.

Un nuevo curso

Curso, del latín cursus “carrera”: En un centro de enseñanza, tiempo señalado cada año para asistir a las lecciones.

Ante el retorno postvacacional es posible que esta palabra evoque en los más jóvenes desde algo de pereza hasta entusiasmo, pasando por sus estados intermedios. Variará en función de la propiedad y madurez de sus decisiones formativas, del camino recorrido hasta el momento y de la experiencia y expectativa de cada aprendedor.

También para los que retoman su actividad profesional el retorno se hace más o menos cuesta arriba en función de cada circunstancia y actitud ante un nuevo ciclo. En cualquier caso estrenar curso implica para todos una nueva oportunidad de empezar bien y con esto en mente comparto con vosotros algunas reflexiones.

De entre todas las acepciones del término me gustaría poner ahora la atención en este significado: “Movimiento del agua o de cualquier líquido que se traslada en masa continua por un cauce" para resaltar que retomar rutinas y ciclos nos invita también a una reflexión previa antes de fluir de nuevo con la corriente.

Si eres de los trabajadores que hacen lo que aman o aman lo que hacen, es probable que la vuelta no se te haga muy cuesta arriba. Si por el contrario perteneces a la mayoría que presenta informes como éste de Gallup, el retorno puede suponer reincorporarte al curso de un río en el que no siempre estás cómodo, ya sea por su caudal, velocidad o temperatura del agua, por la cantidad y calidad de tu equipamiento, la posición que ocupas en la embarcación, el perfil de otros remeros con quien la compartes o quizá por tener que volver a sufrir a un timonel más propio de unas galeras que de una retadora e inspiradora regata de la Copa América.

En cualquier caso, el foco de los que tienen esta mirada es básicamente externo cuando lo que invito a hacer en este retorno es volver a conectar con nosotros y con nuestra esencia, nuestras motivaciones intrínsecas, nuestra aportación de valor al momento actual y con nuestra perspectiva (desde intuición a convicción) de rumbo profesional.

En una reciente conversación vacacional sobre hijos adolescentes y formación hablamos con otros padres de lo excepcional que es conocer a jóvenes con una vocación tempranamente definida y que les inspira (a ellos, no a sus padres) a tomar decisiones sobre qué ríos explorar, navegar y qué cursos (en ambos sentidos) seguir. Comentamos que un déficit de autoconocimiento, orientación e inspiración a tiempo (en el entorno familiar, académico o profesional) se traduce a veces en decisiones demasiado orientadas a creencias y expectativas ajenas, a proyectos conservadores con riesgos inconscientes de futuro o a un foco decidido en prepararse para profesiones que languidecerán en el siglo XXI. Por tanto, parece sensato promover cada vez más (en jóvenes en formación y en adultos en crecimiento) la potenciación de capacidades y motivaciones propias y la definición y desarrollo de propuestas de valor únicas, poco mecanizables y que amplían la empleabilidad y las perspectivas de futuro.

Padres, profesores, managers y orientadores de personas en general tenemos mucho que aportar para ayudar a jóvenes y menos jóvenes en momentos clave. Ayudar a las personas a conocerse mejor, a reconocer su esencia y valores, a descubrir su propósito, a reconocer y afrontar sus debilidades pero también a potenciar y proyectar más sus habilidades. No es siempre sencillo pero sí imprescindible. Comprender a tiempo el entorno y sus oportunidades, atrevernos, probar, inventarnos y reinventarnos, desarrollar de forma enfocada y permanente las capacidades y actitudes que enriquecerán nuestra oferta es algo que todos debemos hacer periódicamente y el rol de un buen mentor puede ser determinante. Os invito por un momento a recordar esas pocas personas que a lo largo de vuestra vida han tenido impacto positivo en vuestras decisiones de futuro

En un contexto en que cada vez está más claro que acumular conocimientos y credenciales sólo al inicio de nuestra vida no es ni la mejor estrategia ni garantía de empleabilidad a corto o medio plazo, estimular actitudes y hábitos como el autoconocimiento, la curiosidad, el aprendizaje continuo, la integración de capacidades y la innovación aplicada a la propia carrera nos ayudarán a anticiparnos y a cambiar junto con el entorno, dado que el cambio es y será siempre nuestro hábitat y la capacidad de adaptación y valor que aportemos en cada momento nuestra mejor baza.

En el inicio de este nuevo curso es útil reconectar con las decisiones del pasado que nos han traído hasta hoy y hacernos preguntas como éstas  antes de remar de nuevo con brío.  Preguntas para la reflexión sobre si el rumbo sigue siendo el mejor pensando en el futuro y en la plenitud profesional:

¿ Estás/te  sientes en el mismo punto que el año anterior en estas fechas ?

¿ Lo que haces está orientado a lo que eres en realidad ?

¿ Cuál es el momento de tu organización y cómo puedes contribuir más al mismo ?

¿ Cuál es tu propuesta fundamental de valor y qué hábito deberías incorporar para hacerla brillar ?

¿ Ves a tu alrededor espacio y oportunidad ?

¿ Tienes hoy todos los conocimientos y habilidades necesarios para mañana ?

¿ Haces todo lo que está en tu mano para dar a conocer tus capacidades y motivaciones ?

¿ Cuáles serían las palabras clave que serán tu mantra para este nuevo curso ?

Plantéate éstas o aquellas otras preguntas que afloran cada vez que paras por unas semanas y busca buenos mentores. Pueden estar en tu familia y amigos de confianza donde te conocen y te quieren para decirte la verdad, en áreas de Recursos Humanos y entre profesionales del mentoring y la orientación profesional, puede ser tu manager (¡mejor si es del tipo "Copa América"!), referentes profesionales o personas a las que valoras y respetas porque te escuchan y dicen lo que necesitas escuchar o porque te invitan a hacerte preguntas potentes (en lugar de a lamentos postvacacionales compartidos sobre cosas sobre las que no tienes apenas influencia).

En cualquier caso, antes de empuñar de nuevo tus remos: reflexión, foco, decisiones, valor y acción alineada, sean cuales sean las aguas en las que navegas,  desde las más bravas al inmenso mar de las oportunidades. Porque como dijo Thomas Stearns Eliot…

“El río está dentro de nosotros, el mar está todo a nuestro alrededor”

¡Buen curso a tod@s!

 

Joan Clotet - Humanista digital
Talent Innovation Manager en Ferrovial
www.joanclotet.blog

 

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