En el marco de Sense Ficció, un programa semanal de Televisió de Catalunya, se ha emitido el documental "Ladrones de Tiempo" dirigido por Cosima Dannoritzer. Este interesante reportaje explica cómo hemos acabado convirtiendo una idea ambigua, subjetiva y amorfa, como es el tiempo, en la entidad más objetiva y tangible que conocemos, como es el dinero.

Sense ficció: “Ladrones de tiempo”

El tiempo se ha convertido en uno de los recursos más preciados en la economía actual. De su correcta gestión depende no sólo la mejora de la productividad de las empresas, sino también el bienestar global de las personas.

Hace más de un siglo que nuestra percepción del tiempo cambió radicalmente y su valor económico se acentuó. Tal y como se explica en el documental dirigido por la Directora y Productora de cine alemana Cosima Dannoritzer, el establecimiento de un horario estándar llegó de la mano de la industrialización y la normalización de los viajes largos. La irrupción del tiempo como elemento fundamental en nuestras vidas tuvo su reflejo en el ámbito de las relaciones de poder a través de la invención de las máquinas que permitían hacer un seguimiento del tiempo de los trabajadores.

De este modo, las empresas comenzaron a explotar cada minuto de los empleados de la misma manera que lo hacían con las máquinas y las materias primas. Así, las personas dejamos de controlar el tiempo para pasar a ser esclavas del mismo, hasta el punto de decepcionarnos cuando nos damos cuenta de que hay momentos en los que no somos productivas.

En este sentido, el reportaje de Dannoritzer nos recuerda que aún hoy son muchas las empresas que vigilan el tiempo que sus empleados destinan a necesidades personales básicas, como por ejemplo ir al baño. Dicho control nos demuestra que "hemos convertido una idea ambigua, subjetiva y amorfa como es el tiempo, en la entidad más objetiva y tangible que conocemos, que es el dinero", tal y como afirma Robert Levine, autor del libro A geography of time.

Lladres de temps(Vídeo en catalán)

Esta reflexión nos lleva a viajar hasta Japón, donde miles de personas se suicidan cada año debido al exceso de horas destinadas al trabajo. Cosima Dannoritzer nos acerca a la realidad del empresario Junichi Kimura, que tuvo que recurrir a la ayuda de expertos para lograr que los empleados de su negocio limitaran los horarios y dejaran de trabajar durante las noches. De hecho, decidió cerrar las luces, los ordenadores y la conexión a Internet para alcanzar su objetivo. Este tipo de situaciones nos alertan de la expansión del fenómeno conocido como burn-out o síndrome de desgaste profesional. Según Magali Combal, instructora de gestión del tiempo, este síndrome surge a raíz de "dedicar todo el tiempo al trabajo y a las preocupaciones derivadas del mismo". Hay que tener presente, pues, que convertir el descanso en un lujo puede perjudicar gravemente nuestra salud.

La controversia en cuanto a la gestión del tiempo también ha llegado a España, donde las diferencias en cuanto a la distribución horaria respecto al resto de Europa dejan poco margen a los trabajadores para disfrutar de su entorno personal y participar en actividades lúdicas. En el documental se plantea que para hacer frente a los "ladrones de tiempo" se necesitan medidas políticas. En este sentido, Fabián Mohedano, Promotor de la Iniciativa para la Reforma Horaria, afirma que "las desigualdades se miden también con el tiempo de libre disposición" y explica que "si conseguimos redistribuir el tiempo de otra manera, igualaremos a las personas". Mohedano propone hacer cambios en los horarios que afecten no sólo al entorno laboral sino también a los centros educativos, los comercios y los locales de ocio. Esta podría ser una solución de futuro, teniendo en cuenta que el control del tiempo ha traspasado el entorno laboral y ha invadido nuestra vida cotidiana.

No nos podemos olvidar tampoco del impacto que las nuevas tecnologías han tenido en la gestión del tiempo. Cada vez más las personas somos sustituidas por máquinas y, en parte, este hecho también encuentra su explicación en el ahorro de minutos. Por ejemplo, cuando decidimos sacar un billete de avión a menudo hacemos uso de Internet o cuando vamos a cadenas de comida rápida elegimos lo que queremos a través de una máquina. De esta manera, reducimos el tiempo de espera y creemos que así lo podemos destinar a ser más productivos. En cambio, no consideramos que sea una pérdida de tiempo hacer uso de nuestros teléfonos inteligentes, a los que destinamos unas cuatro horas diarias de media sólo para navegar por las redes sociales. Los móviles se han convertido, pues, en nuevos ladrones de tiempo y nos demuestran que las nuevas tecnologías no resuelven nuestros problemas con la gestión del tiempo, sino más bien al contrario. Si queremos evitarlo, el primer paso es ser conscientes de ello.

 

Acceso al reportaje "Ladrones de tiempo" del programa Sense Ficció de TV3: https://www.ccma.cat/tv3/alacarta/sense-ficcio/lladres-de-temps/video/5801763/

 

Suscríbete gratuitamente a nuestros boletines

Recibe noticias e ideas en Recursos Humanos.
Suscripción

Utilizamos cookies para ofrecer a nuestras visitas una mejor experiencia de navegación por nuestra web.
Si continúas navegando, consideramos que aceptas su utilización.