"Cuanto más aprendía sobre nuestras respectivas generaciones, más me daba cuenta de que no confiamos suficientemente los unos en los otros para compartir nuestra sabiduría". Así lo afirma en una reciente charla TED el emprendedor Chip Conley. El Fundador de la cadena de hoteles y restaurantes Joie de Vivre Hospitality cree que, en una sociedad envejecida, es importante gestionar correctamente la diversidad generacional y convertirla en una ventaja competitiva.

Qué pueden aprender los bab boomers de los millennials en el trabajo... y viceversa

El emprendedor estadounidense comienza su charla en TED Salon: Verizon, que tuvo lugar en Nueva York el pasado septiembre, explicando cuál fue su experiencia como directivo en la empresa Airbnb, donde buena parte de los trabajadores podrían ser catalogados como millennials. De hecho, tal y como afirma Chip Conley, cuando él fue contratado los tres cofundadores de Airbnb formaban parte de la generación de jóvenes talentos que se convierten en “gigantes globales” antes de cumplir los 30 años. Las diferencias entre Conley y los fundadores de la compañía, con respecto a los conocimientos y las experiencias vividas, nos llevan a pensar que el contraste intergeneracional era más que evidente. Sin embargo, si decidieron contar con él en una compañía encabezada por jóvenes ingenieros, era precisamente por la mirada experimentada que podía aportar.

En 2013, momento en que comenzó a trabajar en esta empresa emergente de Silicon Valley, Conley superaba los 50 años y acumulaba los conocimientos adquiridos a lo largo de casi tres décadas de experiencia. Pocos días después de incorporarse a la compañía, el experto comenzó a cuestionarse si disponía de las nociones y habilidades necesarias para ocupar el puesto de trabajo que le habían ofrecido. Los conocimientos de Conley en el ámbito tecnológico no eran equiparables a los de sus jóvenes compañeros, que se habían formado para hacer frente a un mundo empresarial basado en la tecnología digital.

Tal como él confiesa, perdió confianza en sí mismo. En este sentido, el ponente recuerda que "los trabajadores nacidos entre 1946 y 1965 tienden a sentirse menos relevantes" en el entorno empresarial. Conley, sin embargo, vio cómo se desmontaban las creencias negativas sobre las personas de más edad mientras trabajaba con Laura Hughes. Su compañera de tan sólo 27 años en Airbnb tenía experiencia en el ámbito tecnológico y ocupaba el cargo de manager sin haber recibido formación en aspectos como el liderazgo. Se trataba de un perfil profesional muy diferente al de Conley, lo que facilitaba que hubiera un intercambio de conocimientos y experiencias que enriquecía el trabajo de ambos. Así pues, en este caso la diversidad generacional se había convertido en un valor añadido que permitía al poniente paliar su falta de conocimientos tecnológicos y, al mismo tiempo, aportarle a Hughes la experiencia organizativa necesaria para el correcto cumplimiento de los objetivos de la empresa.

El trabajo conjunto entre Conley y Hughes evidencia que se puede producir un traspaso intergeneracional de conocimientos y de sabiduría, de tal manera que el trabajo simultáneo de hasta cinco generaciones en el mundo organizativo actual, lejos de generar problemas, puede convertirse en una de las principales fortalezas de la empresa. Sin embargo, todavía son pocas las compañías que explotan la creciente diversidad generacional y son capaces de reconvertirla en un mecanismo de orientación mutua. De hecho, el ponente afirma que sólo el "8% de las empresas han equiparado la importancia de la edad a la del género y la raza en sus programas de diversidad e inclusión".

En el caso de Airbnb, los directivos comprendieron que debían contar con diferentes generaciones para conformar una plantilla no sólo con mentes analíticas, sino también con mentes intuitivas capaces de entender al ser humano. El ponente reflexiona en torno a esta pluralidad explicando que las personas no sólo necesitamos respuestas sino que también nos planteamos preguntas. Se debe tener presente que la tecnología no nos permite hacer frente a ambas necesidades. En este sentido, Conley apunta que "buscadores como Google son brillantes para dar respuestas", pero "no entienden los matices como lo hace la mente humana". En cambio, las personas tenemos las habilidades suficientes para plantear las preguntas correctas. Esta reflexión se puede trasladar al mundo empresarial teniendo en cuenta que, para evolucionar, las empresas no sólo necesitan perfiles con conocimientos tecnológicos, sino también a personas intuitivas y experimentadas.

Conley concluye afirmando que "es el momento de sustituir el término trabajador capacitado por el de trabajador sabio". De este modo, pone el acento en una nueva economía compartida en la que también se valoren los conocimientos y experiencias adquiridas a lo largo de una extensa trayectoria laboral como la suya, y no sólo las capacidades tecnológicas y nuevos puntos de vista de la juventud.

 

Acceso a la charla de Chip Conley en TED Salon: Verizon: https://www.ted.com/talks/chip_conley_what_baby_boomers_can_learn_from_millennials_at_work_and_vice_versa?language=es

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