La organización galardonada con el último Premio Factor Humà Mercè Sala es de sobra conocida por su calidad gastronómica. Lo que quizás no aparece tanto en los medios, es su excelente tarea en la gestión de las personas que hacen posible abrir cada día un restaurante con tres estrellas Michelin. El discurso de Joan Roca al recibir el galardón nos mostró unas pinceladas de un estilo de liderazgo verdaderamente colaborativo, innovador, creativo y participativo.

Un reconocimiento a la revolución humanista del Celler de Can Roca

Cuando Anna Fornés, Directora de la Fundació Factor Humà, se puso en contacto conmigo para pedirme si podíamos hablar un rato sobre la "gente del Celler de Can Roca", la verdad es que me medio emocioné.

La Comisión Técnica encargada de elaborar las candidaturas al Premio Factor Humà Mercè Sala en su última edición, se había planteado la posibilidad de premiarles como ejemplo de gestión de personas. Estaban recopilando información y contrastando algunos de los datos de los que disponían. El consenso era amplio, pero se tenía que hacer el trabajo bien hecho.

Anna me contactó en calidad de "gerundense de cantera" y también como profesional de los Recursos Humanos, ámbito en el que hace más de 30 años que trabajo.

De repente, conecté con el Celler de Can Roca, la ciudad de Girona, los valores de aquella familia, su bondad, su esfuerzo, su austeridad, la constante discreción con la que han vivido siempre sus infinitos éxitos... el modelo a seguir también por mi propia familia ... los valores siempre inculcados por nuestros padres: "Estad unidos, sed una piña, no perdáis nunca el Norte, trabajad, ahorrad, enseñadnos, regocijaos, dejaros acompañar, compartid ;" "y cuando caigáis una y otra vez, pedid ayuda y luchad para volveros a levantar;" "saldréis más fortalecidos, más humildes, más reforzados, más valientes, más personas. "

Todo aquello, los viejos recuerdos, el dulce ruido, la música que me ha acompañado cada día de mi vida volvía a llamar a mi puerta. Y sentía el gozo de poderlo expresar en forma de homenaje y reconocimiento a los "amigos del Celler".

Evoqué la figura de su madre, asequible a todas horas, la que vela, enseña, ayuda, cuida, educa, protege, conduce, la que marca el camino, reconoce, sufre por todos y la que celebra y agradece los éxitos de cada uno de ellos.

No pude evitar "conectarme" con lo que para mí es realmente sagrado, la auténtica "médula espinal", la estructura troncal, el aroma de las cocinas de casa, la humedad de las calles de piedra del barrio viejo de Girona, el olor de la tierra donde se esparcen mis raíces, las ramas desde donde busco el sol cada día... Incluso en los peores momentos.

(Vídeo en catalán)

Los hermanos Roca son un ejemplo para todo el mundo. Han sido capaces de ir de la tierra al sueño, han sabido luchar por hacer realidad sus deseos sin perder nunca un ápice de su esencia, sin descabezar nunca ni un brote de su tronco, sin huir en ningún momento del legado recibido, los valores que les inculcaron los padres ya desde bien pequeños.

Ellos han sabido preservar este tesoro y lo han hecho cada día y desde todos sus registros: como personas, empresarios, creativos, padres, maridos, hijos, hermanos... todo cocinado "a fuego lento" y transmitido con la sabiduría de la serenidad, de la profesionalidad y sobre todo de la integridad.

Pertenezco a una familia gerundense, carniceros y comerciantes de toda la vida. Desde detrás del mostrador, el obrador, la cocina de casa y también el comedor, se nos han inculcado unos valores muy similares a los de la familia Roca: trabajar mucho, malgastar poco, ser generosos con los que han tenido menos oportunidades, actuar con honestidad e ir siempre con la verdad por delante.

Cuando mi padre nos dejó y se me encomendó la creación de la Fundación que llevaba su nombre, Jaume Casademont, la unanimidad familiar fue absoluta con respecto a decidir qué y quién nos haría ilusión que nos acompañara en este nuevo y alentador proyecto. Teníamos que compartir valores, mirada y una manera similar no sólo de ver la vida sino también de vivir el mundo.

Le propusimos a Joan Roca de formar parte del Jurado de la Beca Jaume Casademont que, junto con la Universitat de Girona, concedíamos a la mejor iniciativa que fomentara los buenos hábitos nutricionales y de salud. Obviamente Joan se implicó en nombre de todos los hermanos.

Nuestro padre siempre decía que "la tarea la hacen los atareados". En la familia Roca, trabajo no les falta nunca. Pero les hizo ilusión el proyecto y Joan nos dijo que sí enseguida. Recuerdo ese momento con especial alegría.

Ni Joan ni ninguno de sus hermanos, tienen un no para nadie.

Son gente colaboradora, íntegra, participativa y absolutamente implicada en la sociedad. Su patrón es el de dejar este mundo habiendo procurado siempre que quede mejor de cómo nos lo encontramos. Es lo que han aprendido en casa, el legado que sin duda dejarán a sus hijos y que transmiten cada día con su trabajo en sus equipos. Los de Can Roca son correa de transmisión. El compromiso forma parte de su ADN y trabajar para un mundo mejor es su lenguaje natural. No hay muchos como ellos, la verdad.

Hace muchos años que trabajo en una consultoría de Recursos Humanos; de hecho, en la mía. Siempre he pensado que no hay mejor lugar de trabajo que lo que te fabricas tú mismo, ya sea dentro o fuera de la organización. He visto muchas compañías, estructuras organizativas de todo tipo, formato y color, matriciales, verticales, multinacionales, pymes, start-ups, empresas familiares grandes, medianas y pequeñas...

Como dirían en Girona, tengo mucha "mili" en cuanto a empresas, puestos de trabajo, estilos de liderazgo, configuración de equipos y, en definitiva, personas.

Pero tengo que decir que muy pocas veces he visto un estilo de liderazgo verdaderamente colaborativo, innovador, creativo y participativo como el que he tenido el privilegio de conocer el Celler de Can Roca.

No soy capaz de encontrar a alguien más merecedor del Premio a la Gestión de Personas de la Fundació Factor Humà.

Gracias a Mercè Sala por los cuatro valores que nos dejó para inspirar este galardón: trato humano, innovación, pragmatismo y visión global. Nos hace a todos mejores personas. Y donde hay buenas personas, hay organizaciones más saludables.

 

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