El pasado 24 de mayo, en el marco del acto de entrega de los Premios Factor Humà -un evento bajo el lema: Una visión más amplia. Una mirada más humana-, asistimos a un interesante y curioso "Debate sobre los límites de la Inteligencia Artificial" entre Genís Roca, Presidente de Roca Salvatella, e Itziar de Lecuona, Subdirectora del Observatorio de Bioética y Derecho de la UB, y que estuvo conducido por el periodista Xavier Graset.

Los límites de la Inteligencia Artificial: una mirada optimista con toques de alerta

Como no puede ser de otra manera, os aconsejo que invirtáis un rato en escuchar (o recordar, si fuisteis al acto de entrega de los últimos Premios Factor Humà) la conversación entre dos expertos que, desde una mirada abierta y crítica, nos ofrecen una visión optimista sobre el futuro digital.

(Vídeo en catalán)

La conversación abierta pasea por diferentes perspectivas y enfoques de los cuales quiero destacar 3 en esta breve entrada de blog: Persona-Dato-Empresa, Sociedad digital y Aprendizaje digital.

Genís RocaPersona-Dato-Empresa

La conversación empieza con una idea clara y provocadora de Itziar de Lecuona y que es acentuada por Genís Roca: "Todavía estamos viviendo el entusiasmo deslumbrante del primer momento, pero nos falta una reflexión ética sobre la nueva tecnología". De alguna manera, hemos dejado de ser personas para pasar a ser un conjunto de datos que no solo hablan de nuestro pasado sino que apuntan, con elevados grados de fiabilidad, nuestro futuro. Y los datos se obtienen en todo momento con nuestra más absoluta ignorancia y sin que demos permiso. En palabras de Itziar, "si tienes un dispositivo móvil eres identificable" y "no puedo decidir sobre lo que no conozco y, hoy por hoy, hay cosas que no conocemos", refiriéndose a todos los datos que existen ya actualmente sobre las personas.

De todos modos, apunta Xavier Graset, nuestro entorno siempre ha sabido cosas de nosotros. A eso le responde Genís Roca que la novedad es que ahora se ha multiplicado y que hay organizaciones que saben cosas de miles de millones de personas. Este hecho puede convertirse en una gran oportunidad, por ejemplo, en la investigación médica, pero también en una gran riesgo si se usa con fines menos nobles.

Sociedad digital

Genís Roca nos recuerda que la Revolución Industrial modificó nuestra relación con el trabajo y ese hecho se tradujo en un cambio social profundo, con un éxodo del mundo rural a las ciudades y fábricas. Fue algo que modificó las leyes, las instituciones y, sin duda, el estilo de vida de las sociedades occidentales.

Del mismo modo, la revolución digital está modificando nuestra relación con la información y, inevitablemente, este cambio afectará también a las leyes, las instituciones y, posiblemente, a nuestra forma de vida y la de nuestros hijos.

Esta reflexión me ha hecho recordar una conversación que tuve hace unos quince años con el pensador y economista Jorge Beinstein. Beinstein apuntaba que en la Edad Media no había ni transporte ni comunicación. En cambio, a inicios del siglo XX teníamos ya sistemas de transporte con capacidades elevadas, pero la comunicación seguía siendo muy escasa. Sin embargo, no fue hasta finales del siglo XX cuando los transportes y la comunicación estuvieron plenamente desplegados. Entonces, se preguntaba: ¿será posible en el futuro una sociedad con alta comunicación y baja necesidad de transporte? Seguro que si volviéramos a la conversación hoy el interrogante desaparecería. Todo apunta a que la sociedad que llega será un mundo con una información hiperdimensionada y un transporte cada vez más reducido e innecesario.

Itziar de LecuonaAprendizaje digital

Genís Roca expone que hasta hace poco todo era privado y cada uno escogía qué parte de su vida quería hacer pública; ahora todo es público e intentamos dejar parte de nuestra vida en la esfera privada. Poco a poco, el comportamiento ha ido cambiando, especialmente entre los jóvenes, hacia lo que él llama "Efecto Pantoja": nos comportamos siempre como si estuviéramos en público. Posiblemente, es por dicha razón que las nuevas generaciones cada vez optan más por las redes sociales efímeras que garantizan que la vida de los datos será muy corta.

Otro apunte interesante que hace Itziar de Lecuona es que: "cada vez las personas somos más transparentes y las organizaciones que tienen los datos más opacas".

A pesar de todos estos riesgos, el debate finaliza con una mirada optimista ya que, como afirman los participantes, las principales ventajas competitivas de las empresas son cada vez menos su potencial tecnológico; las próximas ventajas serán éticas, basadas en la confianza y en la sinceridad.

Nota final

Si tenéis un poco más de tiempo, os animo a escuchar la breve conferencia TED de Kashmir Hill y Surya Mattu que titulan "Lo que los dispositivos inteligentes saben (y comparten) sobre ti", una experiencia vivida en primera persona sobre lo que puede significar vivir en un mundo en el que todo lo que nos rodea está conectado.

Sea como fuere, estoy convencido de que vale la pena vivir transformaciones tan intensas, siempre que no nos deslumbren demasiado y dejemos de luchar por mantener nuestros principios y valores.

 

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