Durante la celebración del último Espacio Factor Humà y mediante un viaje por la historia y la evolución de la comunicación interna en las organizaciones, Esther Sánchez, experta en el mundo del trabajo y gestión de personas, abordó el tema de las organizaciones mudas. Según Sánchez, el silencio y no decir las cosas puede tener consecuencias irreversibles. Pero, sin embargo, el otro gran problema puede venir de crear la ficción que estamos comunicando sin hacerlo realmente.

Organizaciones mudas

 “Lo más importante en la comunicación es escuchar lo que no se dice” (Peter Drucker)

Antes de comenzar a relatar cómo fue la charla de Esther Sánchez, un dato: el 54% de las empresas no comunica correctamente a sus equipos las prioridades estratégicas a medio y a largo plazo. Por lo tanto, si no comunicamos, ¿cómo generaremos el conocimiento en la organización para tomar decisiones, para que la gente sepa los objetivos y se comprometa con la empresa?

(Vídeo en catalán)

Si echamos un vistazo a cómo se comunican las empresas, vemos que hay una evolución a donde no todas han llegado pero que nos marca el camino hacia dónde tenemos que ir: a unos entornos donde las personas se sientan identificadas con los valores de las empresas, donde se generen las emociones saludables que permitan a las personas sentirse parte de ellas.

Evolución de la comunicación en las empresas

Por eso es importante reconocer que la comunicación interna no es un proceso de Recursos Humanos, al igual que no es sólo un proceso fisiológico. Comunicamos para muchas cosas más que para informar conocer, explicar, motivar, convencer, influir, negociar... comunicamos siempre, incluso cuando no queremos hacerlo.

Cómo comunicamos y qué comunicamos en la organización debe ser uno de los pilares de la empresa. La comunicación interna es de todas y cada una de las personas que la integran.

También puede pasar lo contrario, cuando creemos que estamos comunicando pero no lo estamos haciendo. Aquí generamos unos vicios que van en contra de la comunicación como, por ejemplo, con el e-mail, con las reuniones unidireccionales sin oportunidad de feedback, con los newsletters con contenido obsoleto o que no aportan lo que la organización nos está pidiendo.

El acto de comunicación requiere de dos cosas muy importantes:

  • La escucha activa: escuchar es la parte más importante de la comunicación, pero para que se genere conversación debe ser una escucha empática, apartando nuestros deseos y prejuicios, con interés, sintiendo lo que nos quieren transmitir, escuchando para aprender y descubrir.
  • Un espacio de confianza donde se pueda hablar sin miedo, generar dentro de la conversación esa relación que nos permita poder hablar y comunicar tanto las buenas noticias como las no tan buenas

Esther acaba con unos consejos para que la comunicación interna de una organización sea sana y efectiva:

  • Crear espacios y tiempo para generar las conversaciones.
  • Crear la idea de Valor de la conversación: dar el valor adecuado a la comunicación y a la conversación para que ésta sea efectiva y nos permita avanzar en el mismo camino, generando las conexiones.
  • Crear los significados y contextos que generen organizaciones democráticas y que busquen consensos desde los valores en acción: respeto, compasión, comprensión y ejemplaridad para generar empresas auténticas.

 

Suscríbete gratuitamente a nuestros boletines

Recibe noticias e ideas en Recursos Humanos.
Suscripción

Utilizamos cookies para ofrecer a nuestras visitas una mejor experiencia de navegación por nuestra web.
Si continúas navegando, consideramos que aceptas su utilización.