Alguien puede creer que la dirección estratégica, la innovación o la relación con el cliente serán las últimas reservas del management humano. Pero la fuerza de la tecnología nos presenta cada día más evidencias de que las máquinas también son capaces de desarrollar mejores estrategias, mejores diseños creativos, más innovación y mejor interacción con el cliente que los humanos.

¿Aceptarías un robot como CEO?

La Inteligencia Artificial causará en los próximos años una revolución que hará palidecer la llegada de Internet. El incremento de potencia de los procesadores electrónicos, combinados con el desarrollo de nuevas tecnologías core en el campo de la Inteligencia Artificial (como machine learning, deep learning o reinforcement learning), más tecnologías de interacción (como visión artificial, realidad aumentada, y reconocimiento de voz y texto) crean el escenario perfecto para una explosión de nuevas aplicaciones en campos como los negocios, la administración, la educación, la defensa o el sistema sanitario.

La Inteligencia Artificial comprende un conjunto de tecnologías capaces de obtener datos del entorno, procesarlos, extraer patrones, tomar decisiones, evaluarlas, mejorar de su experiencia e interactuar de nuevo con el entorno, dando respuesta a los inputs recibidos. La interacción es casi humana (reconociendo imágenes, texto o voz, y respondiendo con inteligencia social, mediante voz o texto). Su expansión redefinirá por completo la relación persona-máquina y multiplicará, si cabe, el impacto de los sistemas de información en la sociedad moderna. Machine learning permite que las máquinas mejoren y corrijan sus errores. Deep learning habilita que se autoprogramen y redefinan sus mecanismos de funcionamiento internos (mediante redes neuronales artificiales que imitan el cerebro humano), y reinforcement learning facilita que aprendan desde cero, a partir de reglas simples, por prueba y error, hasta la frontera de lo posible. Los sistemas que ganaron a los campeones mundiales de Póker o Go desarrollaron excelencia en el juego desde la nada, a partir de sus reglas básicas, jugando miles de veces contra ellos mismos a la velocidad de la luz.

La máquina del futuro (imaginemos, el iPhone de 2030) será un dispositivo con la capacidad de cálculo de un supercomputador, conectado a bases de datos con toda la información disponible en el mundo, capaz de ver, leer y oír como un humano (entendiendo lo que ve, oye y lee); con habilidades de aprendizaje hasta el límite de la eficiencia en una tarea determinada (como jugar al ajedrez, analizar una inversión, identificar un cáncer a partir de una imagen, o detectar un estado de ánimo por la expresión facial de una persona); y capaz de interactuar (hablando o escribiendo) con inteligencia social y emocional casi humana.

Las aplicaciones de este tipo de dispositivo son infinitas. Imaginación al poder. Hoy existen algoritmos digitales que atienden consultas de alumnos en universidades, analizan inversiones, aconsejan estrategias jurídicas, diseñan logos, componen sinfonías, pintan cuadros (identificando los trazos o los ritmos de Bach o Rembrandt respectivamente, y replicándolos en nuevas combinaciones creativas), escriben noticias de actualidad, deciden titulares en periódicos, diagnostican enfermedades, o atienden a clientes en procesos de venta. Cada día aparecen noticias más sorprendentes sobre la Inteligencia Artificial: desde start-ups que ofrecen clones digitales de una persona (ver http://eterni.me: algoritmos que “captan” su personalidad, sus expresiones, y sus patrones de toma de decisiones y quedan almacenados para la eternidad como un avatar digital -quizá en un smartphone-, para cuando usted ya no esté), a sistemas capaces de anticipar enfermedades, o determinar orientaciones sexuales a partir de sus expresiones faciales (ver noticia aquí). China, país que ha apretado el acelerador con la vista puesta en el liderazgo mundial en esta (y otras) tecnologías, se propone desplegar sistemas ubicuos de reconocimiento facial para aplicaciones de seguridad. En China, alguien reconocerá en todo momento su cara para darle acceso a su oficina, al tren o al médico. También determinarán, en base a ella, si puede usted ser un asesino, si es homosexual, o si está sufriendo una depresión (ver aquí). El lado oscuro de la fuerza estará presente en la Inteligencia Artificial.

La revista Journal of Management Inquiry me ha publicado un artículo sobre el futuro del management en un mundo de cerebros electrónicos (ver aquí). ¿Cuál es el futuro del management (una ciencia social), en un mundo donde los humanos seamos reemplazados de forma creciente por máquinas, tanto en actividades repetitivas como específicas, cognitivas o manuales? ¿Puede un robot dirigir una organización? ¿Puede liderar? ¿Puede emprender? El management se va a ver fuertemente impactado por estos sistemas. No sólo en aquéllos procesos de negocio más dependientes de los datos y de la optimización matemática (como la dirección de operaciones o el supply chain). También en procesos que requieran creatividad, estrategia y socialización. Alguien puede creer que la dirección estratégica, la innovación o la relación con el cliente serán las últimas reservas del management humano. Pero la fuerza de la tecnología nos presenta cada día más evidencias de que las máquinas también son capaces de desarrollar mejores estrategias, mejores diseños creativos, más innovación y mejor interacción con el cliente que los humanos. ¿Cuánto tiempo tardaremos en ver nuestros CEOs substituidos por algoritmos de machine learning?

 

Publicado originalmente el 10/09/2017 en Innovación 6.0: un blog para los apasionados por la Innovación vía @XavierFerras.

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