Las empresas con propósito quieren generar un impacto en el exterior a medio y largo plazo, quieren dejar su huella. Por ese motivo muy a menudo han incorporado la sostenibilidad al modelo de negocio. Para generar impacto estas organizaciones apuestan por la innovación promoviendo de manera natural la colaboración en toda la cadena de valor: es la generación de valor compartido.

Las personas, agentes de cambio para la generación  de organizaciones innovadoras y sostenibles

Muy a menudo escuchamos la trillada frase "las personas son el activo más importante de las organizaciones", pero son habituales también las conversaciones en nuestro día a día y en las redes sociales sobre prácticas poco éticas donde las personas son un recurso y no un valor.

Considero que la responsabilidad social tiene que promover la acción y por lo tanto tiene que ir muy vinculada a la innovación. Las organizaciones tienen que ser más adaptables que nunca y para impulsar procesos de cambio hay que conocer bien su funcionamiento, sus motivaciones, hablar su idioma para generar implicación y no siempre es fácil. Hace falta un aspecto que muchas veces no se tiene en consideración: la confianza, y ahí las personas son fundamentales.

A menudo pensamos que fichando "talentos aislados" e incorporando a nuestra organización las últimas tecnologías el proceso de transformación va rodado. No acostumbra a pasar, desgraciadamente.

La innovación tiene que ser un hábito y no siempre innovar quiere decir tener éxito. Por otra parte los cambios no se reciben bien y no se sabe por qué se hace el cambio.

Tener un propósito definido es clave para enmarcar la misión de una organización: es tan o más importante saber por qué una organización se comporta de una manera determinada que su propia misión (a qué se dedica). El propósito determina la diferencia entre empresas y es la esencia de la cultura corporativa. Y una empresa con un propósito atractivo genera una alta implicación.

Hay un término japonés otaku (originario del manga japonés) que define a aquellas personas con un alto vínculo con un tema que quieren experimentar acerca de todo aquello que le rodea. Estas personas además generan conversación entre ellas y (dada la pasión que sienten por su "afición") saben mucho teniendo una gran capacidad de influencia. Hay muchos otakus en el mundo de la tecnología, la moda, la gastronomía, entre otros muchos... Si hacemos un paralelismo con el mundo de la empresa son personas comprometidas, más allá de sus motivaciones individuales. Simon Sinek también utiliza el concepto otaku para explicar cómo promover el liderazgo activo.

Ahora imaginad una empresa en España. ¿Cuánta gente sería otaku de la organización? ¿Cómo promover este compromiso de manera amplía?
Hace falta que la empresa tenga un propósito que genere afinidad y después promover mecanismos de conocimiento y colaboración, especialmente promoviendo la dirección desde el ejemplo y la comunicación. Todo ello genera un espacio de diálogo y coherencia centrado en las personas.

Las empresas con propósito quieren generar un impacto al exterior a medio y largo plazo, quieren dejar su huella. Por ese motivo muy a menudo han incorporado la sostenibilidad al modelo de negocio. Para generar impacto estas organizaciones apuestan por la innovación promoviendo de manera natural la colaboración en toda la cadena de valor: es la generación de valor compartido.

Está demostrado que este modelo genera más eficiencia y prosperidad porque se apuesta por la incorporación de cambios que mejoran toda la cadena de manera individual y colectiva. A medio plazo genera un importante ahorro de costes por la menor utilización de recursos y una alta satisfacción de las personas que forman parte de dicho proceso.

Por otra parte, Internet lo ha cambiado todo: el sistema productivo, nuestra manera de trabajar y relacionarnos, nuestra vida cotidiana. Se da la situación de que cada vez las personas estamos más informadas y estamos tomando conciencia de nuestro poder de compra, pero también de la capacidad de incidir con nuestro voto y, obviamente, eso también afecta a nuestro compromiso con la organización... Una persona no satisfecha tiene los recursos para buscar alternativas, y mucho más sí tiene talento.

Otra variable es el cambio climático y la importancia de la salud: nos cuidamos más y buscamos vivir en un espacio más saludable para nosotros y nuestros hijos.

Las empresas tenemos que tener muy presente este nuevo paradigma y convertir los desafíos en oportunidades de mejora y desarrollo: hay que escuchar activamente, no informar; hay que generar colaboración para implicar, no imponer; hay que ser transparentes y éticos para ser confiables. Funciona. Un dato representativo es que los países que promueven más la transparencia y la ética son más productivos, innovadores y felices (un claro ejemplo es Noruega).

¿Cuáles son las claves de las organizaciones del futuro?

Son organizaciones que apuestan por el desarrollo sostenible donde es posible crecer a la vez que se genera una mejora de la calidad de vida del entorno y se cuidan los recursos naturales. Fomentan la conversación entre las diferentes áreas de la organización y promueven la dirección a través del ejemplo con una cultura corporativa que genera orgullo de pertenencia promoviendo espacios de confianza y talento.

Son organizaciones enfocadas a retos donde se fomenta el aprendizaje y la capacidad de decisión a la vez que se incorporan cambios para la mejora de procesos y productos. En consecuencia, son organizaciones que impulsan las alianzas para promover la innovación abierta con proveedores, clientes y empresas de su sector y otros muy diferentes para generar este valor compartido. Pero también implican a los consumidores hacia un cambio de hábitos más sostenibles. Se detectan necesidades no cubiertas que son oportunidades de mejora y de negocio generando más bienestar. Y los consumidores, se enamoran, prescriben y compran estas marcas, generando más rentabilidad y reputación. ¡Lo intangible es más tangible que nunca!

No olvidemos que las personas de nuestras organizaciones (especialmente los millennials) valoran cada vez más el lugar donde trabajan, en línea con sus valores personales.

¡Promovamos que las personas que trabajan en nuestra organización sean las mejores embajadoras de nuestra marca!

Como dice Tom Peters, soft is hard, hard is soft: en el mundo de la empresa es igual de compleja la dirección de personas que el control de costes o la logística. La dirección de personas es muy estratégica y condiciona los resultados de la organización.

Porque la generación de confianza es el gran reto y es apasionante.

 

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