Recientemente, nos encontramos en una nueva edición del Espacio Factor Humà que nos sirvió para aprender, compartir e inspirarnos, esta vez bajo el lema "Nuevo management... ¿Nuevo? ¡Urgente!" Entre otras, pudimos disfrutar de la charla de la atleta paralímpica Marta Arce que nos demostró como la voluntad para hacer un cambio es lo que nos debe empujar a lograrlo.

"El motor de la vida", con Marta Arce

Durante el último Espacio Factor Humà tuvimos la suerte de contar con la chispa inspiradora de Marta Arce, atleta paralímpica en tres ocasiones, ¡¡tres!! Su charla la hizo bajo la frase "El motor de la vida: la voluntad es el motor de mis sueños" y es realmente así: cómo la voluntad de hacer un cambio, cómo la voluntad de tomar protagonismo de su vida le empuja a lograrlo.

Marta nos habló de sus inicios, marcados por el albinismo y por una discapacidad visual severa. Nos explicó como antes, a pesar de no hacerlo de forma consciente, se había dejado llevar por aquello que no tiene, capacidad visual, y como consecuencia no se esforzaba, porque nada se esperaba de ella.

Muchas veces en las organizaciones tendemos a establecer etiquetas que hace que nos comportemos de la misma manera: una persona que no ha demostrado gusto por hacer de coordinadora de un proyecto, le ponemos la etiqueta de que no sirve para hacerlo, que no le gusta, que no lo hace bien. No se puede esperar de ella que lo haga sin preguntarnos si cuando la designamos para la tarea le dimos todas las herramientas, las vías de comunicación o si realmente CONTAMOS con ella, así con mayúsculas. Sin embargo, esta persona ya tiene la etiqueta, nunca más la pondremos a coordinar un proyecto y es posible que se suelte y llegue a pensar que no sirve para la tarea.

Marta nos da la solución al problema; una solución bastante obvia pero que en nuestro día a día personal, y sobre todo profesional, dejamos muchas veces de lado... la pasión. Ella la encontró en el judo, su descripción que resulta muy gráfica es que comenzó a hacer cosas que le gustaban, que le requerían esfuerzo pero que las hacía con gusto. Le puso voluntad y como consecuencia encontró la motivación: el motor de la vida.

Es por este motivo que Marta refleja las dos acepciones del acrónimo VICA que en esta jornada trabajamos: en un entorno Volátil, Incierto, Complejo y Ambiguo como es el de vivir con una discapacidad visual severa, Marta puso VoluntadInnovó buscando una nueva manera de vivir, el judo; Compartió sus logros y experiencias con su familia, con su equipo y con nosotros; y Actuó, tomó decisiones, escogió competir mientras renunciaba a otras cosas importantes como era estar con su familia cada día. Hay que poner por delante la actitud, escogiendo libremente como te enfrentas a las situaciones difíciles.

Su experiencia personal nos habla de la resiliencia, de la adaptabilidad a los entornos complicados y de cómo la pasión, la motivación, el esfuerzo y la voluntad pasan por delante de la etiqueta de discapacidad. En las organizaciones, tal y como nos aconsejaba finalmente Marta, debemos tener en cuenta todas las capacidades de las personas, de manera individual y de manera colectiva. No debemos definirlas por lo que no saben o pueden hacer sino por todas aquellas cosas que nos pueden aportar. Hay que saber crear el entorno adecuado para que esas personas brillen, para que encuentren su pasión y por lo tanto su motivación.

En definitiva, necesitamos empresas saludables desde todos los puntos de vista que vean en la diversidad una fuente de riqueza.

 

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