No es sencillo hablar de uno mismo, de la trayectoria profesional y de lo realmente importante que se ha aprendido a lo largo de una vida intensa y reconocida; pero este fue el encargo que se le hizo a la bióloga experta en el estudio de células madre y en la reproducción asistida Anna Veiga, en el marco del acto de entrega del VIII Premio Factor Humà Mercè Sala del pasado mes de mayo y que llevó por lema: "Las buenas energías se suman".

Anna Veiga: “De la fecundación in vitro a las células madre”

Seguro que era más fácil hablar de las células madre, de la medicina regenerativa o de la reproducción asistida, pero la Dra. Anna Veiga* no se escondió detrás de modelos teóricos y científicos y se mostró tal como es y tal como ha vivido todos estos años. No te pierdas la conferencia que impartió durante el acto de entrega del VIII Premio Factor Humà Mercè Sala:  

(Vídeo en catalán)

La historia que nos cuenta Veiga comienza en 1982 cuando el equipo del Dr. Pere Barri focalizaba su esfuerzo en las técnicas incipientes de la reproducción asistida. Las experiencias internacionales eran muy pocas, había conocimientos difusos pero, al mismo tiempo, mucha ilusión y el convencimiento de que podían conseguir resultados muy importantes. En ese contexto Veiga se incorporó al equipo como bióloga (una figura poco habitual en los equipos médicos) y, como ella misma dice, sin saber casi nada en aquel momento sobre reproducción asistida. ¿Cuáles fueron las claves del éxito?

  • Un equipo que creía en los otros miembros del equipo y que respetaba sus espacios.
  • Un director que confiaba en las personas y que establecía metas muy claras.
  • Unos profesionales comprometidos e ilusionados por el proyecto.

Y como Veiga añade: "complicidad y complementariedad". Fomento de la confianza y de las diferencias, lo llamaríamos los que nos dedicamos a las organizaciones.

La pequeña historia siguió y dichos resultados científicos dieron paso a nuevas dimensiones del tema: el tratamiento mediático, el impacto social, la gestión de las expectativas de muchas familias y los conflictos en el marco de la bioética. Estos nuevos focos comportaron trabajar aún con más profesionales de otras disciplinas, generar nuevas interacciones que daban luz a nuevas formas de pensar, nuevas maneras de abordar los problemas legales y morales, nuevas aportaciones de especialistas que se incorporaban a un mundo de nuevas posibilidades médicas. Veiga, con un punto de humildad, nos recuerda que "ahora estos temas pueden parecer muy trillados, pero entonces eran toda una novedad". Vale la pena comprender que trabajos como el suyo reforzaron la base de una forma de pensar que ahora ya está plenamente asumida en nuestra sociedad.

En ciencia y en tecnología no hay equipos pequeños. La creciente especialización obliga a que sean cada vez más grandes, complejos y multidisciplinares. Todo un reto para el presente y para el futuro.

Y cuando los resultados estaban consolidados, cuando los éxitos iban creciendo y la reproducción asistida se había convertido en un servicio más de la medicina convencional, Anna Veiga decidió dejar la zona de confort donde se encontraba y dar un salto hacia un nuevo reto del que, de nuevo "no sabía nada": el campo de las células madre.

Y la historia se repitió: un nuevo reto, un nuevo impulso profesional, novedades, nuevas ilusiones, nuevos equipos, nuevos aprendizajes, nuevas oportunidades de construir pensamiento social, nuevas maneras de comprender la Biología. En pocos años, Veiga ha vuelto a convertirse en un referente científico en otro campo de la Biología como Directora del Banco de Líneas Celulares del Centro de Medicina Regenerativa de Barcelona.

Pero esta historia aún tendría nuevos capítulos, ahora en el campo de la docencia en la Universitat Pompeu Fabra, donde nos confiesa que tiene "la sensación de recibir de mis alumnos mucho más de lo que yo les doy". Otra vez lo que todos sabemos y tanto cuesta poner en práctica: la confianza en el otro, el respeto por su espacio, abrirse a nuevos intereses y transmitir la ilusión contagiosa por aquello que uno hace.

Las pequeñas historias que conforman la gran historia de la Dra. Veiga aún no han terminado y seguro que nuevos retos le esperan para volver a salir de su zona de confort y seguir dándonos su energía, su capacidad y su humanidad en cualquier campo que dé respuesta y esperanza a personas y a familias que necesitan de los avances científicos.


* Estudió Ciencias Biológicas en la Universitat Autònoma de Barcelona, donde se licenció en 1979 y posteriormente se doctoró en 1991. Interesada por la docencia es miembro de la Cátedra de Investigación en Obstetricia y Ginecología en el Instituto Universitario Dexeus. En 1997 se convirtió en profesora en la Universitat Autònoma de Barcelona y actualmente es profesora en la Universitat Pompeu Fabra.

 

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