Si queremos que nuestros equipos produzcan y que lo hagan no sólo eficazmente sino felizmente debemos simplificar la vida de la organización y acabar con las tensiones. Así lo afirmó Sylvain Loubradou, reconocido experto en metodologías agile, en la conferencia inaugural del Plenario organizado este mismo año por la Fundació Factor Humà. Loubradou se define a sí mismo como hacker: le gusta romper y cambiar las normas del juego porque se deben adaptar a nuestro día a día y a nuestra casuística concreta, si lo que queremos son resultados significativos a largo plazo en nuestras organizaciones.

Sylvain Loubradou

A pesar de estar licenciado en informática, el cometido de Sylvain Loubradou es ayudar a las organizaciones a modificar las reglas del juego, es decir, lograr que éstas trabajen más felices estimulando la colaboración entre iguales. Que aquello que decimos no diste de lo que realmente hacemos y que no existan descompensaciones entre las nuevas prácticas y paradigmas que emergen a nuestro alrededor y el modo de trabajar interno.

El eje de toda organización son las personas, que a menudo se organizan en equipos y cuyo desempeño se traduce en rentabilidad económica y beneficios. El problema es que actualmente las empresas están regidas por procesos complicados, cuando realmente son los contextos de relajación y distensión los que favorecen la comodidad de los empleados y que éstos lleven a cabo sus tareas de forma más eficiente.

Loubradou nos proponía en el Plenario de este año avanzar hacia un escenario en el que nos convirtamos en makers (creadores) de interacciones humanas. Pasar de gestionar relaciones a crearlas. Estimular que haya interacciones entre equipos, no meramente observar cómo estos se relacionan. Los directivos deben bajar al campo de acción y dar la mano a sus equipos para ver qué funciona y qué no.

La fuerza de una red depende de la calidad y cantidad de interacciones y de su equilibrio, por lo que es crucial que los equipos puedan expresarse. Si hay comodidad, los equipos se expresan y las ideas surgen. Se deben fomentar entornos donde pueda aflorar la creatividad. Por eso es importante poner atención en las operaciones, en cómo podemos  fomentar este tipo de entornos que a la larga se convertirán en la fuente de un mejor rendimiento y de nuevos proyectos.

Sin duda, la confianza es clave. Dar confianza es la palanca que permite crear confianza. Hay que percibirla como un tema económico y de durabilidad de la empresa. Cuanta más confianza des a los equipos más confianza tendrán contigo y se generarán los entornos deseados.

Hemos aprendido desde la escuela que el control es una necesidad para ver si se han conseguido los resultados esperados. El control garantiza la homogeneidad. Pero, ¿es realmente necesaria la homogeneidad? Si somos todos iguales siempre trabajaremos igual y los resultados serán parecidos.

El control no asegura que la gente haga lo que la empresa quiere. Pero reducir los mecanismos de control sí genera confianza. Hay que poner en duda los indicadores con los que contamos actualmente y buscar otros más adecuados para definir la aportación de los equipos de trabajo.  No hace falta tener muchas reglas que ahoguen a los equipos y les hagan estar continuamente en guardia por si se incumple alguna, pues de este modo no trabajarán a gusto y su creatividad se verá menguada por enfocar su atención en factores externos.

Como ya hemos apuntado, lo vital de una organización son sus personas y las relaciones entre ellas. Por ello, los directivos deben estar atentos ante el surgimiento de cualquier conflicto y sofocarlo antes de que nazca. Observar, preguntar y estar siempre al lado permitirá apaciguar los  conflictos en su fase inicial. Además suscitando un clima de confianza, que se acabará traduciendo en compromiso y productividad, es probable que los conflictos ni siquiera existan o se pongan sobre la mesa con total tranquilidad.

Facilitar y no exigir. Loubradou comenta que la  supresión de notas en los colegios acelera el aprendizaje, ya que se tiene más tiempo para ayudar a los alumnos. Se trata de remover obstáculos y dificultades y no exigir únicamente resultados. La motivación intrínseca se compone de tres elementos: autonomía (capacidad de decidir), desarrollo personal y sentido (por qué hacemos las cosas).

Es vital que los equipos definan entre ellos sus reglas del juego, dado que cada equipo es distinto y tendrá diferentes necesidades. Deberán amoldarse entre ellos y llegar a un consenso, hecho que fortalecerá al equipo y permitirá que se conozcan mejor. Creando reglas conjuntas todos estarán satisfechos y proliferará un sentimiento colectivo.

En la misma línea de la facilitación se encuentra la no penalización del error. Si castigamos los fallos, evitamos que nuestros empleados prueben cosas nuevas. Si confío en ti no te voy a castigar, ni siquiera tendré que ponerte reglas o normas, pues sé que harás un buen trabajo y, si no lo haces, te asesoraré o ayudaré para que lo logres, centrándome en tus puntos fuertes y olvidando los débiles.

Cada persona puede aportar algo y que este algo sea distinto a lo del compañero es precisamente lo bueno y lo deseable. No por no saber hacer lo mismo que el que se sienta a nuestro lado somos peores o debemos empequeñecernos y castigarnos, al contrario, nuestras cualidades complementarán a las del resto del equipo, de modo que formemos un todo harmónico y heterogéneo. Tratar de evitar a toda costa los errores y buscar la perfección en todos los actos puede costar muy caro y a veces, incluso, hacer que el propio trabajo sea ineficiente. Y precisamente cada error es una oportunidad de aprendizaje, por lo que resultaría inútil penalizarlo. Hay que ver cada situación como una oportunidad de aprender.

Si somos conscientes que todos somos necesarios para el equipo, pues aportamos habilidades y conocimientos distintos, nadie destacará y nos pondremos las pilas para crecer y continuar aprendiendo. Si yo crezco a nivel profesional, facilito la tarea a mi compañero que deberá también dar lo mejor de sí, lo que a su vez generará una motivación y compromiso en cadena. Somos un todo, no hay indispensables ni prescindibles.

La base es ayudar, no poner obstáculos a nuestros equipos, que son quienes al final harán que la organización funcione y produzca beneficios.


También puedes ver la conferencia de Sylvain Loubradou a través de este enlace: https://www.youtube.com/watch?v=kS34xXBZX6Q

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