¿Por qué es importante hablar hoy de innovación? ¿Por qué empresas exitosas y con cuentas de resultados ganadoras deben cuestionarse su éxito y promover entornos y estructuras innovadoras que transformen productos, servicios, procesos y relaciones? ¿Qué papel juegan en estos procesos innovadores nuestros profesionales y nuestro entorno? A estas preguntas nos respondió María Jesús Salido, Fundadora de The Project, en el 3er Espacio Factor Humà del pasado mes de octubre.

 

 

(Vídeo en catalán)

Mª Jesús Salido, Fundadora de The Project, plantea en primer lugar en su charla en el marco del 3er Espacio Factor Humà que estamos en un contexto globalizado que nos hace competir con todo el mundo y eso ha cambiado las reglas del juego vigentes en el siglo XX pero obsoletas en la Sociedad del Conocimiento y la Comunicación.

Quien es capaz de gestionar el conocimiento, gana; quien entiende que hemos transitado desde una economía industrial hasta una economía del conocimiento, gana. Estas son las nuevas reglas del juego.

Y el conocimiento lo tienen las personas que dejan de ser “recursos humanos” para pasar a ser “capital humano”, que ya no se mide por una lógica de productividad sino por capacidad cognitiva, entusiasmo y creatividad.

Deberíamos revisar los puntos de contacto de la organización con sus profesionales, extender el análisis del costumer experience (experiencia del consumidor) al employee experience (experiencia del empleado) e incorporarlos a todos los procesos de decisión de nuestra empresa.

No sólo la sociedad está globalizada sino que es digital y conectada, lo que permite que podamos organizarnos y compartir información a coste cero.

Llevamos muchos años hablando de la digitalización, pero si no interiorizamos e incorporamos todas las nuevas variables que supone, podemos tener problemas para mantenernos competitivos. El hecho de estar en una posición de confort y fortaleza en el mercado es posiblemente un inconveniente que nos impedirá prever tendencias de futuro. Por lo tanto la gestión de la innovación es ahora imprescindible.

Innovar no es una opción, es una cuestión de supervivencia. Pero para alcanzar el éxito en los procesos de innovación no basta con invertir dinero y recursos tecnológicos; no basta con fomentar políticas de innovación, con contratar a los mejores consultores ni con diseñar magníficos procesos de innovación. Todo eso no tiene importancia si no nos rodeamos de personas proclives a la innovación.

La innovación no es un proceso, es una actitud. Y las actitudes las provocamos manteniendo una continua conversación con el entorno. Y no se trata de los mensajes explícitos que colgamos en las paredes de nuestra empresa, sino de los continuos mensajes que emitimos en todo lo que hacemos: a quién contratamos, cómo los valoramos, cómo los premiamos, cómo reaccionamos ante el error, etc.

Tenemos organizaciones muy orientadas y bien diseñadas para producir de forma muy eficiente y eficaz bienes y servicios a gran escala, pero intentamos innovar manteniendo las viejas estructuras industriales y por esa razón la innovación no es posible, pues no disponemos de las estructuras que faciliten el nuevo paradigma de constante revisión e innovación.

Para ejemplificar las diferencias entre las viejas y las nuevas estructuras productivas, Salido explica una anécdota personal de cuando una organización para la que trabajaba hace unos años la seleccionó de entre “la tropa”, como dice ella, y la promovió a un puesto de responsabilidad. Su jefe, a su pregunta sobre lo que debía hacer en la nueva posición, le respondió: “Sobre todo, no hagas nada. Esta organización está llena de gente que sabe hacer cosas; escúchales y no dejes que lleguen a mi despacho, no porque yo tenga la puerta cerrada, sino porque les parezca más interesante quedarse en el tuyo.”

Si la organización funcionaba bajo un esquema industrial, el jefe de Salido ya funcionaba a partir de la gestión del conocimiento.

En la última parte de su exposición, Salido nos facilita una pequeña guía para generar estructuras y entornos que favorezcan la innovación:

  • - Escucha activa: nada importante sucede en los despachos. Hay que escuchar en la “trinchera”, crear canales para escuchar a los que están cerca de los clientes y usuarios, cerca de la calle.
  • - Capturemos conocimiento exterior: fuera de la organización hay personas, incluidos nuestros usuarios y clientes, con gran conocimiento de nuestro sector, que no tienen problema en interactuar con nosotros para ayudarnos a gestionar el conocimiento.
  • - Generemos redes: conectemos nodos. Conectemos gente que tiene ideas con gente capaz de llevarlas a cabo.
  • - Busquemos cruces improbables: busquemos la diversidad en nuestras organizaciones.
  • - Premiemos éxito y fracaso: sólo es criticable la inacción, la gente que se camufla, que no asume riesgos, pero tampoco aporta nada.
  • - Utilicemos recursos de la tecnología web: que nos conecta internamente y con nuestro entorno
  • - Compartamos información: que nos permite innovar colaborando con nuestros competidores, partners, socios, colaboradores.
  • - Cuestionémonos nuestro éxito: salgamos de nuestra zona de confort.
  • - Divirtámonos: el gozo intelectual es uno de los neurotransmisores más potentes que poseemos.

Como conclusión, hace referencia a una cita de Jorge Wagensberg: “La humanidad se divide en dos clases de personas. Las que van más a favor de los proyectos y  las que van más bien a favor de sí mismas.”

Salido nos propone que intentemos aunar ir a favor de los proyectos e ir a favor de uno mismo, lo que supone amar lo que haces y apasionarte por el reto que tu organización te propone.

Suscríbete gratuitamente a nuestros boletines

Recibe noticias e ideas en Recursos Humanos.
Suscripción

Utilizamos cookies para ofrecer a nuestras visitas una mejor experiencia de navegación por nuestra web.
Si continúas navegando, consideramos que aceptas su utilización.