Vinculación, Sentido Y Olivos EnratonadosHemos dejado de lado la economía de los servicios y nos encontramos sumergidos en la economía de la experiencia, donde la búsqueda de un sentido para lo que hacemos cobra toda la importancia. Para crear un vínculo entre la empresa y los empleados, clientes y demás públicos es necesario dotar de un sentido real a la experiencia, apartar los ‘cómos’ para dar paso a los ‘porqués’. Juan Serrano, Profesor del IESE y colaborador de la Fundació Factor Humà, nos cuenta en una interesante conferencia TED impartida en Liubliana, capital de Eslovenia, por qué en la actualidad las organizaciones no logran fomentar el compromiso con sus públicos.

Compartir ideas es un modo de crecer, avanzar y alejarnos de nuestras circunstancias, que a veces no nos dejan ver las cosas con perspectiva. Precisamente de ello, de la necesidad de ver más allá de nosotros mismos, nos habla Juan Serrano, Socio Fundador de Transforma, en una curiosa charla dentro del  evento TEDxLjubljana celebrado en noviembre de 2014.

 

Cuando Guido Orefice le dice a su hijo Giosuè que si alcanzan los 1.000 puntos conseguirán un tanque de verdad, lo que el pequeño no sabe es que ese minucioso juego tan bien preparado no es más que la propia realidad que su padre ha camuflado para darle una razón para luchar y sobrevivir. La película La vida es bella es el ejemplo con el que Juan Serrano empieza a introducirnos en la importancia de tener claros los ‘porqués’ si queremos lograr lealtad y compromiso. La lealtad existe a pesar de que se apele a la falta de ella en numerosas ocasiones; ante lo que sí que nos encontramos es con una gran carencia de sentido.

Hoy en día los clientes, empleados y demás públicos de las organizaciones no ponen fin a sus relaciones comerciales o laborales por asuntos económicos o disconformidades, sino porque no tienen razones para continuarlas. Que alguien no tenga motivos para irse no significa que los tenga para permanecer. Tampoco vale proporcionar un alud de razones cuando el otro se está yendo. Como señala Serrano: “El sentido hay que darlo cuando todavía tiene sentido recibirlo.” Y lo mismo sucede tanto en el mundo laboral como en el personal.

El origen de las argumentaciones del ponente reside en la obra de Viktor Frankl El hombre en busca de sentido, que demuestra que las personas que sobrevivieron a los campos de concentración nazis no eran las más fuertes ni las más inteligentes, ni siquiera las que tenían más conocimientos sobre técnicas de supervivencia. Los que sobrevivieron fueron aquellos que encontraron un sentido en su lucha por la supervivencia, un sentido a no darse por vencidos. Eso nos remonta al caso de Giosuè, cuyas ganas y motivación para sobrevivir nacían del juego ficticio ideado por su padre. Si encontramos un sentido, la meta es más fácil de alcanzar.

Como explica Serrano: “Quien tiene un buen porqué acabará siempre encontrando un buen cómo.” Cuando el porqué es bueno, el cómo es sólo cuestión de tiempo, llegará solo y sin que lo planifiques. Busca una razón para llegar al final y el camino hacia él será más motivador. La misma premisa es aplicable al entorno laboral: “No den a sus empleados tantos ‘cómos’, denles más ‘porqués’,” sentencia el ponente. Es solo cuestión de explicar a tus trabajadores a dónde quieres llegar y las razones para hacerlo y ellos mismos sabrán poner sus propios ‘cómos’, incluso desarrollarán sus tareas de forma más productiva y se creará mayor cohesión.

Alex Pattakos, psicólogo discípulo de Frankl, en su libro En busca del sentido traslada los principios de su mentor al mundo del trabajo y nos habla de trabajar desde el sentido. Al dar con el sentido, los empleados se hacen responsables de lo que hacen, de su contribución y de este modo se consigue una mayor implicación, motivación y compromiso con la organización.

Serrano nos lanza una pregunta: ¿Cómo es posible que actualmente existan tantas organizaciones incapaces de verlo? Curiosamente, él encontró la respuesta en un olivo. Hace 20 años tomó la arriesgada decisión de plantar 66.000 olivos en Andalucía, a pesar de la escasez de agua en la zona y su desconocimiento acerca del tema. En los olivos, el vuelo equivale al suelo: lo que ves por encima corresponde en volumen a lo que hay bajo la tierra. Por ello, como le explicó un experto amigo suyo, si el árbol se planta mal llega un momento en que deja de crecer, pues las paredes bajo el suelo aprisionan las raíces. Pero ese olivo no se da cuenta de que sufre una atrofia en su desarrollo y por tanto no hace nada para llegar a ser todo lo que podría ser, simplemente porque no lo sabe. Estos árboles que no crecerán más y no conseguirán dar sus frutos se conocen como olivos enratonados.

Esta metáfora no es más que el reflejo de lo que sucede con las personas, cuya limitada perspectiva no les deja desarrollarse y avanzar. Precisamente compartir ideas es una manera de ayudar a las personas enratonadas a superar esa situación, una situación en la que podemos hallarnos sin darnos cuenta. Y lo mismo ocurre en las empresas, que ofrecen razones superficiales para quedarse y, sin embargo, esperan enormes ramas llenas de frutos de fidelidad por parte de clientes o empleados. Organizaciones cuyos “porqués” no ofrecen espacio para grandes “cómos”.

Estamos tan “enratonados” en nuestras propias y acotadas perspectivas que nos quejamos de la falta de lealtad ajena cuando realmente no estamos dando razones para que exista. Serrano concluye su conferencia deseándonos una vida llena de sólidos “porqués” y raíces firmes que nos ayuden a encontrar y desarrollar nuestros “cómos.”

 

Acceso a la conferencia de Juan Serrano en TEDXLjublana (con subtítulos disponibles en castellano): https://www.youtube.com/watch?v=OwRAFCrsD_8

 

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