Cómo demasiadas reglas en el trabajo evitan que se hagan las cosasLa innovación tecnológica y los nuevos sistemas de comunicación y transmisión de datos diseñan un entorno laboral cada vez más complejo y dentro del cual a menudo nos perdemos. Pasado un tiempo pero defendiendo la misma simplicidad para los procesos organizacionales, el elocuente Yves Morieux, consultor de Boston Consulting Group, vuelve a los escenarios TED para ofrecernos su solución a la tan ansiada pero escurridiza productividad laboral: la cooperación. No se trata de establecer más normas, estructuras y métricas, sino de eliminar las barreras que no nos permiten trabajar codo con codo con los demás.

Una vez más el TED Institute ha producido de la mano de la consultora Boston Consulting Group otro de los eventos de la serie TED@BCG. Fue el pasado mes de junio en Londres y, entre las charlas, destacó de nuevo la conferencia de uno de los socios de BCG, Yves Morieux, quien nos habló de la cooperación como método para reducir costes y aumentar beneficios a la vez que maximizar el compromiso en todos los niveles de una organización.

 

Morieux inicia su conferencia afirmando que la productividad es el principal motor de la prosperidad de una sociedad. Sin embargo, actualmente nos encontramos sumergidos en una crisis de productividad que hace que sólo crezca menos de un 1% anual. ¿Por qué esta crisis? Como señala el ponente, es debida a que los principios básicos sobre la eficiencia y la eficacia en las organizaciones y en la gestión se han acabado convirtiendo en contraproducentes para los esfuerzos humanos. Y esos principios son básicamente tres: la claridad, la rendición de cuentas y la medición.

A través del visionado de una carrera femenina de relevos en un Campeonato Mundial de Atletismo. Morieux nos ejemplifica de forma muy clara y visual donde reside la clave para la mejora de la productividad. Bien pues, en dicha competición se centra en dos de los ocho equipos participantes: el de EE.UU y el de Francia. El primero teóricamente es el más rápido, pues si se suman los tiempos individuales que realizan cada una de sus integrantes supera con creces los tiempos franceses. Pero, sin embargo, quien consigue ganar la carrera es el equipo francés. ¿Sorprendente? Realmente no, ya que no es solamente la potencia individual de cada miembro lo que cuenta, sino que se trata de una cuestión de equipo, donde lo que vale es el esfuerzo colectivo. Para el ponente ya hemos dado con la clave: la cooperación, el todo vale más que la suma de las partes. Y no es Filosofía, son Matemáticas.

Cuando se trabaja en equipo, cuando se coopera, se multiplica la energía y se puede hacer más con menos. Esa es precisamente la esencia del esfuerzo humano: cómo cada aportación individual contribuye con la de los demás. Pero, ¿qué sucedería con una cooperación de éxito como la carrera de las atletas francesas si apareciera de por medio la Santísima Trinidad de la claridad, la rendición de cuentas y la medición?

  • - En cuanto a la claridad de funciones y procesos que cada miembro debe llevar a cabo, se debe tener en cuenta que cuando trabajamos en un entorno colaborativo y formamos parte de un equipo imperan la flexibilidad y la adaptación. Si a un corredor se le dice que debe pasar el testigo en el metro 97 lo soltará cuando llegue a ese punto, pero, ¿y si ahí no hay nadie más para recibirlo? Hay que prestar atención a lo que hacemos, concentrarnos y, sí, tener claras nuestras funciones, pero concienciarnos de que dependen también de los resultados y formas de producir de los demás, porque somos un todo y debemos amoldarnos.
  • - La rendición de cuentas hace referencia a la búsqueda constante de un responsable de los procesos, es decir, al afán de tener a alguien culpable en caso de no tener éxito. Nos preocupamos más sobre a quién culpar si algo falla que en hacerlo bien y focalizar nuestros esfuerzos en ello. Necesitamos a un culpable, cuando realmente somos todos responsables. Se trata de olvidar en cierto modo las jerarquías, tal y como exponía Margaret Heffernan en otro TED reciente: para conseguir una mejora de la productividad hay que tener en cuenta las perspectivas de todas las personas que conforman los equipos.
  • - Lo que se mide se hace. Eso es lo que comporta la medición. Si premiamos a las personas según su desempeño medible, van a poner su energía y su atención en aquello que se puede medir y no en el resto de cosas importantes. No sabemos si un corredor logra ir más rápido por sus propios esfuerzos individuales o gracias a la ayuda del corredor anterior que le ha pasado el relevo. Esto último es algo que no se puede medir, simplemente el pase ha funcionado por la fusión de energía de ambos. Y esto es precisamente lo que debe suceder en el entorno laboral, porque cooperar no supone un mayor esfuerzo, sino una redistribución de dicho esfuerzo. Cuando colaboramos con los demás no se puede medir de forma precisa cuál es la aportación individual de cada uno, pues lo que cuenta es el resultado final. Y si se logra el éxito lo que importa es que todos hemos colaborado en él, no la porción exacta de cada uno en dicha colaboración.

Lo que sucede es que la mayoría de gente pasa su tiempo perdiendo el tiempo, desarrollando actividades con poco valor añadido pero que le ocupan una gran parte de su jornada y le suponen un gran esfuerzo. Y es por eso que muchos trabajadores no se sienten realizados en sus funciones. Si nos incluimos como parte de un todo y nos planteamos un objetivo común, se reducirán los esfuerzos. Serán más intensos pero enfocados realmente a cosas relevantes. No hace falta trabajar mil horas, sino trabajar bien, junto a los demás y de ese modo el tiempo global de trabajo se reducirá y las tareas o proyectos incluso obtendrán mejores resultados. Ya en su anterior conferencia de octubre de 2013 Morieux nos proponía seis reglas para gestionar la complejidad sin complicarnos y crear más valor a menor coste, focalizándonos en la interacción y en la cooperación.

Tenemos que crear organizaciones en las que cooperar resulte útil a nivel individual para las personas.  Olvidarnos un poco de tanta claridad, rendición de cuentas o medición. Dejar de lado el “qué” para centrarnos en el “cómo”. ¿Estoy poniendo mi energía en lo que se puede medir, mis piernas o mi velocidad o en pasar el testigo? Y, sobre todo: ¿crean los líderes un contexto favorable y apto para la cooperación?

Según concluye Morieux, el futuro de nuestras organizaciones y nuestras sociedades depende de la respuesta a esas preguntas.



Acceso a la conferencia de Yves Morieux en la página web de TED: https://www.ted.com/talks/yves_morieux_how_too_many_rules_at_work_keep_you_from_getting_things_done?language=es#t-512108

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