La Fundació Factor Humà ha colaborado con La Vanguardia en un artículo sobre la dificultad de desconectar del trabajo incluso en periodo vacacional y sobre los efectos negativos que esto puede generar en los empleados. El artículo se ha basado en un estudio de Randstad y las declaraciones de la Coach ejecutiva Maite Piera, el Director de Relaciones Internacionales de Randstad, Luis Pérez, y de la Directora de la Fundació, Anna Fornés.

 

La mayoría de los trabajadores disfruta estos días de sus vacaciones de Navidad: el último descanso del año, ideal para coger fuerzas para un nuevo año. Muchos habrán configurado el correo electrónico de la empresa con un mensaje automático de “fuera por vacaciones” y, sin embargo, por obligación o por pura inercia, pocos habrán sido capaces de desconectar por completo de las llamadas y los correos de la oficina.

Según el informe Randstad Workmonitor, elaborado a partir de 14.000 encuestas en 32 países, el 34% de los españoles sigue consultando continuamente el correo electrónico del trabajo durante estas vacaciones, porcentaje muy similar a la media internacional (36%) pero muy por encima de países como Holanda y Polonia (23%) o Dinamarca (25%). Los profesionales que menos desconectan son los de India (69%), Turquía (62%) y China (54%).

La facilidad para continuar conectados que aportan tecnologías como los smartphones o las tabletas es uno de los principales motivos que explican esta situación. “Hoy en día casi todos llevamos correo electrónico en el teléfono y sería extraño seguir usándolo pero desconectar la recepción de correos”, reconoce Maite Piera, coach ejecutiva y autora del libro Buscar trabajo para dummies. Pero la crisis y el temor a perder el empleo también podrían estar detrás de esta conexión navideña: el 29% de los españoles cree que su jefe espera que esté disponible las 24 horas del día durante todas sus vacaciones, según Randstad. “Con la situación actual muchos profesionales temen no demostrar su implicación total en la empresa y que sus jefes crean que no pueden contar con ellos –apunta Piera–. Una situación que para la compañía es perfecta, ya que si el empleado mira el correo cada día aunque sea sólo media hora, ningún tema quedará paralizado”. El problema, advierte la coach, está en los extremos: “Hay profesionales que miran el móvil cada vez que entra un correo, aunque estén en el Caribe, y se genera una situación de obsesión y dependencia”.

La propia empresa debería prevenir esta situación creando un protocolo para vacaciones, por ejemplo dejando claro a qué personas llamará en caso de urgencia o si hay algún tema que es imprescindible seguir durante los días de descanso. De esta manera, todos sabrían qué espera la empresa de ellos y se evitarían posibles tensiones entre compañeros, ya que el que prefiera desconectar por completo estos días puede sentirse molesto si ve que un colega sigue contestando a los correos del jefe. “Hay empresas que pueden aprovechar la crisis para apretar las tuercas sobre sus empleados, pero a largo plazo esto se les puede volver en contra: los recortes de personal están haciendo que ahora los profesionales trabajen a ritmo muy intenso y, más que nunca, es necesario permitirles descansar en vacaciones”, advierte Anna Fornés, directora de la Fundació Factor Humà, quien anima a las empresas a “enseñar a sus propios empleados a gestionar su tiempo y desconectar”. Cuando esto no es así, la salud del empleado puede llegar a resentirse y, a largo plazo, redundar en un menor rendimiento. “Es curioso observar que en los países con peores condiciones laborales, como India o China, es donde los trabajadores desconectan menos”, destaca Fornés.

En este sentido, Luis Pérez, director de relaciones institucionales de Randstad, recuerda que “abstraerse del trabajo y olvidarse de los problemas laborales durante las vacaciones ayuda al profesional a disminuir su nivel de estrés y facilita su reincorporación una vez finalizado este periodo”, ya que “la mente, al igual que el cuerpo, necesita descansar”. Por eso, Pérez opina que “para casos de gran dependencia, como el del correo, se recomienda apagar el dispositivo al menos durante unas horas para ayudar al empleado a desconectar”.



La situación de los más jóvenes

Los empleados más jóvenes se sienten más obligados por sus propios jefes a seguir conectados en vacaciones: según la encuesta Randstad Workmonitor, un 37% de los profesionales menores de 24 años creen que sus superiores esperan de ellos disponibilidad total durante estos días, frente al 28% del total de trabajadores. Sin embargo, quizá porque están más acostumbrados a estar conectados por motivos personales, esta situación no parece perturbarles: un 71% de los profesionales asegura ser capaz de dejar fácilmente de lado el trabajo en vacaciones.



SEGÚN RANDSTAD

34% de los trabajadores españoles sigue consultando el correo electrónico del trabajo en vacaciones.

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