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diario de un millennial 2.jpgDavid Tomás, cofundador y CEO de la empresa especializada en marketing y tecnología Cyberclick, explica en su nuevo libro cómo cerrar la brecha generacional. Se trata de un relato novelado en el que plantea las distintas expectativas que tienen las generaciones que actualmente se encuentran en el mercado laboral y cómo superar las diferencias que existen entre ellas. 

Entrevista al autor: “He renunciado a varios proyectos para hacer felices a mis empleados”, en La Vanguardia del 03/04/2019. 


Todo empezó cuando David Tomás se dio cuenta una mañana que no le apetecía ir a la empresa que él mismo había cofundado. Decidió parar y analizar la causa de esa falta de motivación y llegó a la conclusión de que su compañía no le acababa de convencer, así que se lanzó a reinventarla. Una década después consiguió que Cyberclick, especializada en marketing y tecnología, se convirtiera en la mejor PYME española para trabajar, según el ranking Great Place to Work, que la compañía encabezó en 2014 y 2015.

Un objetivo poco baladí, ya que hay estudios que indican que los trabajadores felices permanecen el doble de tiempo en sus tareas, tienen un 65% más de energía y su vinculación a la empresa es mayor. Es por este motivo que cada vez más organizaciones se suman a la iniciativa de medir la felicidad de su plantilla.

El emprendedor barcelonés, cofundador y CEO de Cyberclick, recogió en 2015 su experiencia en el libro La empresa más feliz del mundo, donde ofrece las claves para impulsar un liderazgo positivo e inspirador que mueva a cada miembro del equipo a dar la mejor versión de sí mismo. Ahora acaba de escribir Diario de un Millennial, un nuevo relato novelado en el que explica cómo superar la brecha generacional que se está produciendo en el mundo laboral.

- Son pocas las empresas que miden la felicidad de sus trabajadores.

- Tradicionalmente no lo hacen, pero esto está cambiando por la presión de la gente más joven. Las generaciones anteriores tenían la expectativa de que su empleo sería para toda la vida y que si algo no les gustaba formaba parte del trabajo y habían de resignarse. Mientras que el milenial espera de la compañía algo distinto.

- Explíquese.

- Sentirse valorado, que haya buena comunicación y no una marcada jerarquía marcada que le haga sentirse inferior. Cuando escribí hace tres años La empresa más feliz del mundo, en aquel momento sonaba un poco disruptivo hablar de felicidad en la empresa, pero a día de hoy es algo más normal y la sociedad lo demanda.

- ¿A qué otro motivo se debe este cambio?

-Hay algunos sectores, sobre todo los relacionados con la tecnología, el marketing digital, la programación, los videojuegos, el data science o el data analytics, a los que les cuesta mucho atraer a empleados porque hay poca gente cualificada y mucha demanda de profesionales. Las compañías se dan cuenta de que si no son sexis no encontrarán profesionales ni evolucionarán con los consumidores.

- ¿Qué le motivó a escribir sobre la brecha entre los millennials y la Generación X y Baby Boomers?

- Muchas personas con cargos directivos me decían que no entendían a los milenials, que les era muy difícil gestionarlos, y yo no lo comprendía porque en mi equipo prácticamente todos son de esta generación y estoy encantado. Es gente súper responsable, que responde muy bien, sólo que sus reglas del juego no encajan con la empresa tradicional, y ahí es cuando [los milenials] pierden la motivación.

- ¿En qué aspectos chocan los empleados de las generaciones X y Baby Boomers con los Millennials?

- Los primeros desconfían de la flexibilidad y la autonomía que quieren tener los milenials porque temen la improductividad, mientras que los últimos se quejan de la rigidez, la jerarquía y la falta de proactividad de los otros.

- Póngame un ejemplo.

- Una cosa muy típica es el presencialismo. Los de la Generación X o los Baby Boomers están acostumbrados a pasar muchas horas en la oficina, piensan que si no estás presente, no estás trabajando. Sin embargo, para los milenials trabajo y vida personal están integrados: pueden estar tomando una copa con los amigos y contestando a un asunto de trabajo desde el móvil a cambio de una flexibilidad horaria.

- ¿Y qué es preferible para el empresario?

- Al final, si estás enfocado a resultados, qué más te da si la persona empieza a trabajar a las 9 h o a las 10 h de la mañana y se va a las 17 h o 18 h de la tarde. Además, hoy en día en muchos empleos se podría trabajar desde cualquier lugar con un móvil y una conexión a internet. Pero a las compañías les cuesta mucho hacer este cambio.

- ¿Qué otros atributos buscan los milenials en una empresa?

- Para ellos es muy importante el feedback. Desde muy jóvenes han tenido conexión a internet, están acostumbrados a poner valoraciones sobre los restaurantes a los que van e, incluso, de sus profesores universitarios. Otras generaciones piensan que si el jefe no les dice nada, es que el trabajo va bien, porque sólo les llama para pegarles bronca. Y el millennial esto no lo entiende: si no le das información, para él es como si le dijeras que no te importa, que no existe.

- ¿Qué opina de esta manera de entender las relaciones humanas en el trabajo?

- Creo que los milenials tienen razón y que todos acabaremos siendo milenials. Es una generación a la que se la ha criticado mucho y yo creo que no es acertado porque tiene cosas muy positivas que el resto de generaciones está adoptando.

- ¿Por qué se les critica?

- Por la impaciencia. Pero también veo gente mayor que es muy impaciente y se pone muy nerviosa. No son solo ellos, somos todos los que avanzamos en este cambio. Exportemos lo positivo que tiene la generación milenial al resto, intentemos que las empresas y el trabajo se adapten a esta forma de ser.

- ¿El ordeno y mando está pasado de moda?

- Lo estará. Muchas compañías y jefes lo siguen aplicando porque no conocen otra forma de liderazgo. El modelo actual es mucho más colaborativo. El milenial no quiere un jefe, sino un ‘coach’; alguien que se ponga a su lado y que busque lo positivo que tiene, que le fije retos, que comparta ideas para ayudarle a hacer el salto profesional. Pero si ven que el jefe tiene poder sobre ellos, que no les deja opinar ni les pregunta, se desmotivan y prefieren cambiar de empresa

- ¿Cómo empezó el proceso que llevó a su compañía a coronar el ranking de pymes españoles más felices?

- Siempre he querido que el trabajo sea muy positivo en mi vida, pero un día me di cuenta de que la forma en la que mi compañía estaba organizada no fluía. A partir de ese momento empecé a fijarme en las empresas que son un referente en este aspecto.

- ¿La felicidad en el trabajo está relacionada con el dinero que cobramos a final de mes?

- Yo aplico el principio de que tienes que tener un salario que te haga sentirte bien remunerado, un sueldo de mercado. Además, en mi empresa una parte de los beneficios se reparte entre todo el equipo, incluidos los becarios, porque al final mi filosofía es que si la compañía va mejor, le tiene que ir mejor a todo el mundo que forma parte de ella, mientras que en otros sitios solo prima el resultado final para los accionistas.

- ¿De qué depende que nos sintamos realizados en el trabajo?

- Lo más importante es que lo que haces tenga sentido para ti. Necesitas ver que tu empresa tiene un impacto alrededor de su entorno -local o global- del que te sientas orgulloso. Por ejemplo, un medio de comunicación contribuye a que la gente esté mejor informada o un catering de comida escolar puede ayudar a que los niños estén bien alimentados. Otro sentido puede ser conciliar o prepararte para un reto que te interesa más.

- ¿Tiene usted alguna manera de medir la felicidad de sus empleados?

- Cada semana revisamos el estado de ánimo de cada miembro del equipo con un semáforo en el que la persona debe indicar si ha habido alguna cosa que le ha hecho estar en rojo, en ámbar o en verde. La idea es que si te has sentido mal por algún motivo, podamos hablar de ello y buscar una solución. En algunos casos hemos tomado decisiones muy importantes que nos ha hecho cambiar la estrategia de la compañía por tal de mejorar el día a día del equipo.

- Por ejemplo, asegura que su compañía llegó a renunciar a un proyecto millonario.

- Sí, exacto. Estuvimos dándole vueltas varios meses hasta que al final nos dimos cuenta de que no podíamos seguir llevando aquel proyecto si queríamos ser una empresa que apostara por la felicidad. Y de momento los resultados nos acompañan. Abandonarlo nos ha ayudado a centrarnos en otros proyectos que han ido mejor y que han compensado su pérdida.

- ¿Qué conclusión sacó de esta experiencia?

- No vale la pena aceptar proyectos que supongan mucha facturación a corto plazo pero que provoquen infelicidad en los empleados y que éstos se vayan (…) Nosotros hemos renunciado a varios proyectos y de momento nos ha salido bien. Queremos encontrar proyectos que tengan sentido, y afortunadamente el mundo es muy grande y hay muchos.

- ¿Qué otras cosas pregunta a su equipo para asegurarse de su bienestar?

- Cada tres meses hacemos una encuesta en la que se preguntan cuestiones como si la persona está contenta con el salario, si tiene buena relación con sus compañeros, si puede compartir sus ideas en la compañía, si puede conciliar la vida personal y profesional. Luego, revisamos los resultados para ir proponiendo mejoras. También un par de veces al año paramos dos o tres días para irnos a hacer ejercicios de autoconocimiento, de relación entre equipos y plantearnos qué queremos hacer en la vida.

- ¡Qué suerte tienen sus empleados!

- Ha pasado que a raíz de este ejercicio ha habido gente que se ha dado cuenta que su pasión era otra y le ayudamos a cambiar de empleo. El año pasado una persona nos dijo que su sueño era trabajar en temas de seguridad informática y le apoyamos para que hiciese un curso de formación. No intentamos retenerle.

- Vaya…

- Si en Cyberclick no trabajamos en lo que te gusta, lo más honesto es intentar ayudarte para que puedas ir a otro sitio porque yo creo que no hay felicidad profesional si no te lo pasas bien con lo que haces.

- Usted sostiene que vida personal y profesional van de la mano. ¿No se puede uno sentir desdichado en casa y feliz en el trabajo?

Sí, puntualmente puede ocurrir que pases por un momento personal difícil, por la pérdida de un familiar o una separación, pero yo creo que vida personal y profesional van de la mano, es decir, si disfrutas con tu trabajo repercute en el resto de tu vida, o a la inversa. Está todo integrado. Hemos tenido casos de gente que ha pasado por un momento difícil y no le he pedido ciertas cosas porque sabía que lo estaba pasando mal.

- Una visión totalmente distinta a la que hay en muchas empresas.

- Pero es algo que empieza a moverse socialmente. Antes, el empleado era un recurso para la empresa, en una fábrica valía lo mismo que una máquina, pero en la era del conocimiento si yo no estoy bien, no puedo hacer un trabajo productivo. Le pasa lo mismo al artista que tiene que inspirarse para crear una obra de arte. Todos los trabajos tienen una parte de creatividad que depende de que tú le pongas un poco tu alma. Y si no estás contento, no lo vas a hacer.

- ¿El estar bien en el trabajo facilita tener una mejor vida privada?

- Yo estoy convencido de que sí. Es algo que te da seguridad. Si en una parte muy importante de tu vida te sientes bien, segura y contenta, en el resto seguramente tendrás otra actitud que mejore tu día a día. Es un círculo virtuoso: si los lunes por la mañana vas a trabajar contenta, tendrás más energía, conseguirás más cosas y tus compañeros de trabajo confiarán más en ti. Y eso te proporcionará seguridad, y llegarás sonriendo a casa porque ha sido un día positivo, entonces tu pareja, tus hijos y tus amigos te sonreirán de vuelta por las neuronas espejo. La probabilidad de que vaya bien es más alta.

- Aunque siempre salen contratiempos.

- Yo siempre digo que una empresa feliz no está exenta de problemas, sino que tiene la actitud para superar los percances y buscar una forma distinta de hacerlo.

- Otra clave importante.

- Tiene que haber confianza cien por cien y aquellas personas que no se la merezcan tienen que salir de la compañía. En las empresas hay un dos o un tres por ciento de la gente que se aprovecha de las reglas, que todo el mundo sabe quiénes son, y a la que el empresario debería despedir.

- El trabajo ideal…

- Depende de cada persona. Para mí el indicador es cómo te levantas los lunes, si te levantas con ganas de ir a trabajar o no. Si te levantas con ganas, están en tu trabajo diez, te motiva y te hace mejor. Si no, te toca repensarlo. Quizás no es el trabajo en sí, sino el ambiente laboral. Hay un trabajo para cada persona, cada uno tiene que encontrar el suyo. En mi caso, me considero emprendedor, me gusta mucho la tecnología y estar con las personas.

 

Tomás, David. "Diario de un Millennial". Empresa Activa, 2019. ISBN 978-84-16997-05-3

Libro en castellano.

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