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¿Por qué no nos dejan trabajar desde casa?El periodista valenciano David Blay trabaja como freelance y desde casa, y eso no quiere decir que sea menos productivo, sino todo lo contrario. En este libro quiere explicárnoslo precisamente: se ha acabado calentar la silla y hacer más horas que nadie para demostrar que trabajamos duro. Y, sobre todo, se ha acabado tener que fichar en la oficina. ¿Qué nos hace falta para trabajar desde casa y ser eficientes?



En la mayoría de casos sólo un teléfono, un ordenador... y un cambio de chip, tanto por parte de los directivos como de los trabajadores.

En ¿Por qué no nos dejan trabajar desde casa? David Blay explora este cambio de mentalidad tan necesario para cambiar la cultura del trabajo en España. Como trabajadores, dice, tenemos que abandonar la tendencia al escaqueo, que seguramente responde a una desmotivación en el trabajo (sueldos bajos o congelados desde hace unos años, sobrecarga de trabajo, tensiones, cambios en las organizaciones, etc.). Y desde arriba hace falta un voto de confianza. “La cuestión es si ‘los que mandan’ están preparados para aceptar que somos suficientemente responsables para hacer bien nuestro trabajo sin que nos vigilen como niños de escuela,” afirma David Blay en el libro.

El periodista expone una serie de consejos prácticos y fácilmente aplicables para hacer que nuestro día de trabajo desde casa sea tan productivo como lo sería en la oficina o, incluso, más, y a la vez poder compaginarlo con poner lavadoras, atender a la familia, leer un rato o salir a correr. Según el autor, es imprescindible planificarse toda la jornada (tanto las tareas relacionadas con el trabajo como las cosas de casa o los ratos de ocio) y seguir el horario con el máximo rigor.

También aconseja marcarnos objetivos alcanzables cada día y hacer el trabajo que nos hemos planificado para aquella jornada y no más. Y si al final del día nos sobra tiempos, mejor. Pero desaconseja totalmente avanzar trabajo de otros días, ya que así no acabaríamos nunca. Y lo más importante: se ha acabado que el correo electrónico o los incendios que van apareciendo nos marquen la jornada: nosotros establecemos prioridades y decidimos qué tareas hacemos ese día o esa semana.

Muy bien, pero y ¿qué hacemos con los imprevistos? ¿Con ese e-mail con un “urgente” en el asunto, la temida llamada del jefe a última hora o aquella tarea que se complica sin que lo hayamos previsto? David Blay aconseja dejar siempre tiempo para los imprevistos. A pesar de que no seamos bomberos, siempre nos encontraremos incendios. Simplemente se trata de 'prever los imprevistos' y no malgastar toda la jornada de trabajo apagando incendios.

El libro también dedica todo un capítulo a cómo evitar las distracciones cuando trabajamos desde casa, con premisas muy sencillas. Si en la oficina no te prepararías un bocadillo de Nutella a media tarde, tampoco lo hagas en casa. Desconecta el servicio de datos de tu teléfono móvil si no puedes evitar mirar todas las notificaciones de WhatsApp. Asume que hasta que no sea la hora de dejar el trabajo por ese día, no podrás ponerte a planchar o salir a comprar fruta. Y así unas cuantas más. Y ¿qué pasa con las redes sociales, que tanto nos pueden llegar a distraer y tanto miedo dan a toda una generación de directivos? Convirtámoslas en una herramienta más de trabajo, una fuente de información y una forma de comunicación, y se acabarán todos los problemas, o casi.

Por último, David Blay se posiciona con firmeza en uno de los debates que hay abiertos actualmente en el mercado laboral, sobre la relación entre empresas y trabajadores. Una frase corta resume su postura: “el futuro es freelance.” Nos guste o no, afirma, nos tendremos que acabar adaptando a una nueva forma de relación laboral muy diferente a la que vivieron nuestros padres y abuelos. Es decir, ya no tendremos un trabajo para toda la vida en una empresa. Y, según el autor, el modelo productivo va alejándose progresivamente de los contratos al estilo del siglo XX y se acerca más al de los profesionales freelance que se forman continuamente y se va adaptando a los cambios, cada vez más rápidos, que viven el mercado laboral, la tecnología y la economía.

¿Por qué no nos dejan trabajar desde casa? es un libro de fácil lectura, escrito con un estilo fresco, directo y dinámico y que da ideas muy útiles para ser más eficientes en casa. Como carencia podríamos decir que profundiza poco en los beneficios de trabajar desde casa: ahorro de costes, “salario emocional” para los trabajadores (especialmente en una época donde los salarios no acostumbran a ser muy satisfactorios), retención del talento, conciliación, motivación.

Si bien es cierto que el autor menciona todos estos argumentos a lo largo del libro, echamos de menos que responda a la pregunta del libro (“¿por qué no nos dejan trabajar desde casa?”) y, aún más importante, que dé todas las respuestas a los que mandan: por qué tendrían que dejarnos trabajar desde casa, qué beneficios sacarían…

A pesar de este pequeño apunte, es una lectura totalmente recomendable tanto para trabajadores como para profesionales de Recursos Humanos y directivos, para acercarse al nuevo escenario laboral de forma sencilla e, incluso, amena. Y además está disponible online.

 

Acceso a la versión e-book de “¿Por qué no nos dejan trabajar desde casa?”: http://www.bubok.es/libros/235509/Por-que-no-nos-dejan-trabajar-desde-casa

Clara Castellón
factorhuma.org

ISBN: 978-84-68655-74-1

Libro en castellano.

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