La situación de conflicto que se está viviendo actualmente en Ucrania ha provocado una movilización sin precedentes en el sector empresarial. Son muchas las compañías que activan protocolos para enviar donaciones, auxilian a sus trabajadores y definen estrategias en la zona bélica.

En España, el modo remoto ha dejado de ser la opción preferente para el empleo y se mezcla con el presencial. La opción mixta ha crecido hasta 15 puntos en un año. El cambio de tendencia ha hecho que progresen algunas costumbres digitales, como el uso de asistentes de voz como Alexa y de otras aplicaciones como Teams para realizar videoconferencias. 

Según un informe, únicamente un 32% de los puestos de alta dirección en las empresas medianas catalanas están ocupados por mujeres. Este dato es dos puntos inferior con respecto al dato del año 2021. Con esta cuota de representación femenina, Catalunya queda por debajo de las medias europea y española. 

Tras la pandemia de coronavirus el nuevo modelo de trabajo 100% flexible se ha ido imponiendo y ha traído una consecuencia cada vez más visible: la reducción a la mitad de los contratos a tiempo parcial y de las reducciones de jornada. 

En España, los datos son reveladores en materia de ciberseguridad. Apenas el 20% de los profesionales que deben velar por la seguridad en la red posee una formación adecuada y, según un informe del Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad, el 40,1% de las organizaciones reconoce que recicla el talento procedente de otros departamentos hacia el área de ciberseguridad.  

Ser productivo es ahora un atributo aspiracional. Y estar agotado por exceso de trabajo, un símbolo de estatus. Pero estar (o parecer) ocupado es también una reacción de los jóvenes a la precariedad económica. 

La cultura empresarial está cambiando a marchas forzadas a raíz de la pandemia. Según un nuevo informe de Accenture del que se hacen eco desde Personnel Today, ha aumentado el individualismo en la sociedad y eso exige cambios en las organizaciones para adaptarse a esa nueva mentalidad. Los trabajadores se cuestionan cada vez más quiénes son y qué les importa, y demandan a sus empresas iniciativas reales que demuestren que se preocupan por ellos. 

Cada vez nos resulta más difícil concentrarnos en aquello que estamos haciendo, vamos de una tarea a otra creyendo falsamente que les dedicamos la atención necesaria. Desde Fast Company, detrás de la disminución drástica de nuestra capacidad atencional hay razones esperables como los móviles, pero también más insospechadas como el estado de alerta que ha generado la pandemia o nuestro régimen alimenticio. 

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